Merienda. - 2016 12 27

Lo primero fue prender el ventilador
Con al menos dos ventanas abiertas, los suspiros se besaban en un remolino
Se apretujaban contra el rincón de un verde vacío de cosas y lleno de ganas
Y se iban, riéndose cual pequeños, en una y otra dirección.

Hay temor, que el calor, evapore nuestra piel
La receta decía precalentar en máximo, así que lo prendimos en mínimo
Total, ¿quién nos apuraba, si ya ni siquiera el aire envejecía rumbo al Norte?
Fuimos hacia el Norte
Yendo al Sur
Yendo a la coronilla
Desde los pies
Y, con los pies en la coronilla, dados vuelta y empachados
Del caramelo que enfriaba el viento
De hostigar las paredes con tanto aturdimiento
Bajamos el fuego aún más, hasta que fue invisible
Y se apagó con nuestras gotas de sudor.