Siete contra nadie. - 2016 5 31

Saltar independientemente con las piernas.
Una locura que lleva a otra locura, que finalmente se engrana, para volver a perderse.
Una cama al lado de otra cama; rodar hasta encontrarse, para no volver a verse.
El amor es este río que se encuentra, a destiempo, en el precipicio de la pera.
Acá, en el aire, es difícil saltar. Con las piernas a destiempo uno se condena a irse de lado. Y los momentos de cordura no alcanzan a enfilar la docena de patitos que viene con uno de regalo. Pero tiene que ser de carne o de jamón y queso.
Saltar, saltar, sabiendo que uno se fue y que -al menos por un instante- volverá.
Soñar y soñar, que jugamos a encontrarnos correteando alrededor del telón de un teatro digital.
...
Digital.