SHIN. - 2016 3 9

Prejuicios babosos. 
Me pongo enfrente mío para mirarme sin espejos.
Los párpados se caen en armonía con las hojas de este árbol que no piensa.
Mira cosas; no las observa. No las ve. Las nota sin anotarlas. 
Nunca usaría una bermuda de jean.
No sé bien qué tienen, además de un cartel enorme que, en mi cabeza, pide que no.
Y si bien no soy un wachiturro, tengo alma de cabeza.
... Y cero miedo de atar las cosas con alambre.
Así, un día, casi me clavo una semicorchea en el ojo.
Todavía no aprendo a verlas.
Se me va el pulso por la barranca y -aunque confluya hacia el desagüe pluvial- los árboles crecen con hojas de color raro.
No es el otoño y no hay arroz con pimentón.
Hay algo de amor -aún-.