Dentro de las columnas. - 2016 2 3

Las cosas existen en movimiento.
Estas letras existen porque se mueven, en algo que se mueve, en otra cosa que se mueve. Enfrente tuyo, que te movés. Aunque estés en la quietud.

El otro día alguien decía, con una mueca, que el tiempo no existe. Y tiene razón. Lo que existe es el movimiento y la memoria. Y eso configura algo que es, en cierta medida, un devenir.
Una inscripción mnémica. Algo en la conciencia que data un "sucedió".
¿Qué es el presente, en ese sentido?

Puede ser el "acá" (lo cual implica, inevitablemente, un "ahora"). 
El presente, entonces, como espacialidad.
El espacio en tanto textura atómica danzante (porque, de nuevo, las cosas existen en movimiento).

¿Y qué es moverse? Es estar "un poco más acá que allá".
¿Y dónde es allá? En esa espacialidad donde reside relativamente más distante a mí que otro punto que convengo más próximo. Esa espacialidad es el Mundo.

Presente es Mundo, Mundo es tierra y tierra es textura sedimentada.
Pero no nos hagamos demasiado los piolas, porque también existe el Viento.
Y el Viento viene (y va -de "acá" a "allá"-), en una letra de Manu Chao, llevando tierra. Llevando Tierra. Llevando a la Tierra de "acá" a "allá".

El presente se mueve -como estos átomos que se mueven- para sostener la existencia en nuestra conciencia de este tejido llamado Mundo.