Cuestión de marcos. - 2016 2 24

Cualquier lugar. Empezar por cualquier lugar. 
El enredo no tiene filo, ni principio, ni final. 
Son los rulos que se atan entre sí.
Entre los días de la semana, a través de las horas; de estos minutos y segundos que se prestan como excusa para encadenarse, enarbolados, a la oda a lo infinito.
Entre los dedos de la sombra, que te busca a través del eco que genera el agujero que provoca callar a la luna.
Entre enredos y en cualquier lugar; te subiste al 60, ramal Möbius... y no supiste más.
Para cambiar la situación, diste un salto adelante desde una pintura, enmarcada, que dormía una siesta, sana y salva, sobre el piso.
Estos marcos; estos marcos y estas cintas; estas dimensiones. Estos días y estas noches que se solapan. Y esta pintura que se empieza a secar.