Bien. - 2016 2 6

El Viento es mi aliado.
El Viento es mi aliado inconmensurable. No puedo decir cuánto es pero puedo decir a dónde va; a dónde me lleva, a qué me incita.

El Viento es mi aliado sigiloso. No puedo -ni quiero- controlarlo, más bien fluir a través de él como un ave. Acobijarme honrado en su tempestad -a veces sigilosa-, agradecerle el viaje y que me lleve a donde le pinte.

El Viento no es mío pero es parte amorosa de este Fuego que hierve en mí. Lo cuida, lo avala, lo honra, lo protege, lo alienta y también lo apaga.

El Viento no me pide permiso. Yo le pido permiso al Viento para viajar en él.
Para moverme en el Mundo desde un suspiro, 
Para nada(r) en particular; para volar, en este Viento.