Triple-pé. - 2016 1 12

Sánguches de miga. Casi la segunda quincena de enero y no vi un solo sánguche de miga.
No hay derecho. Hay necesidad. No hay apego. Hay deseo.
Pero no los veo.
Miro al Cielo y veo fetas voladoras de jamón. Llueven cubos. De esos cubos que encontrás en las bandejas de telgopor de cualquier 'chino'. ¿Esas que te generan desconfianza? Sí, esas.
Yo no quiero cubos de jamón. Quiero, como mínimo, la feta. Y si puede ser el pedazo entero, mejor.
El agua es queso. aMarillo.
Tantos juegos de palabras posibles.
A mar.
Amar.
A la mar.
Amarillo.
Amar y yo.
Resulta que el queso es la declaración de una temática sobre la cual, presuntamente, hay cosas para elaborar sobre la forma en que me relaciono con la acción de amar. 
... Y yo que tan solo quería jamón y queso.

El pan es lo de menos pero, si no está, no hay sánguche.
Y ese pan, esa espumosa miga, ese terciopelo al paladar, es único.
Único, como los sánguches de miga.

Nadie hablando sobre un sánguche de miga.
Yo tampoco.
Estoy escribiendo sobre ellos, mas no estoy hablando sobre ellos.
Estoy diciendo sobre ellos, pero... ¿¡Para qué tanto!? 
Todo esto habla de vos.