Ocho manos. - 2015 10 28

6 a.m. Me levanto. Café. Esperanzas. Hoy, dos congas nuevas. $6300. Con $1700 de descuento. Porque a alguien le pintó.

7 a.m. Salgo de casa. Destino: La Plata. Viaje. Me esperan -mínimo- 150 minutos de moldear mi culo como un hexágono. De ida y de vuelta. Todo bien.

7:10 a.m. Subte. Rápido. Bondi. Súper rápido.

8:50 a.m. llego a La Plata. Cargo la SUBE y me echo un meo en una Shell. La última vez que estuve acá fue hace casi 5 años. Bongó LP Matador. $550. Ya no están.

9:05 a.m. Estoy frente a la casa de música donde voy a ser un poco más feliz. Me quedan 25 minutos para que abran. Pinta mirar vidrieras de cosas que ya sí.

9:35 a.m. Las rejas del local se levantan, entran los dueños y los empleados. Veo en la vidriera el par de congas que voy a comprar. Gloria al Señor.

9:45 a.m. El ofertón me lo vendió mal un empleado. El precio de lista era $8500 en lugar de $8000. El descuento es el mismo. Discuten dueño y empleado. Les digo que se fumen un porro mientras, feliz de la vida, les pago los $500 adicionales. $6800 más pobre, $6800 más rico.

10 a.m. Ahora sí. Esto va a ser arduo. 2 fundas transportadoras. 12kg en la espalda, 12kg en un carrito -que en cualquier momento deja de serlo-, más un soporte que pesará 4kg. 15 cuadras hasta el bondi. Combineta de subtes. 150 minutos. Esto va a doler.

10:05 a.m. El dueño-dueño (el dueño más viejo) me mira con cara de "estás de la cabeza" y me ofrece acercarme a la parada del bondi en su lujosa camioneta. Le entrego el culo -y las congas, al baúl-.

10:20 a.m. Vinimos charlando de la vida con el dueño. Es músico, tecladista. Le cuento que mi objetivo es integrar o crear un ensamble de percusión, haciendo improvisación con señas. Me dice que le gusta escucharme, me cuenta que en sus años de músico profesional trabajaba a full. Le digo que debería escucharlo yo más a él. Me cuenta. 

10:25 a.m. - "Acá está la parada de tu bondi". 
- "Bárbaro, gracias Rubén. Bancame dos minutos que saco las congas del baúl y ya te libero. Gracias por acercarme".

10:25:30 a.m. Bajo de la camioneta. Cierro la puerta del acompañante. En ese mismo instante, la camioneta acelera al máximo. Se empieza a desvanecer de mi vista. Tan rápido que tardo media cuadra en reaccionar. Mis co--MIS CONGAS. ¡¡¡MIS CONGAS, LA PUTA MADRE, ESTÁN EN EL BAÚL DE LA CAMIONETA!!!. Procedo a NO ENTENDER NADA DE LA VIDA. No puede ser. No puede ser que este viejo hijo de puta esté yéndose a la mierda con las congas que le acabo de comprar en SU local. Esto no puede ser.

10:25:40 a.m. Lo corro. Es inútil. El viejo se va y yo no sé si putearlo o felicitarlo. Pero todavía me queda la duda. Mis opciones son:
a) pegarme un tiro en la pija y morir desangrado ahí mismo. 
b) Llamar al local y explicar lo sucedido para que: 
-- b1) me digan que me quede tranquilo, que el viejo está gagá y seguro se olvidó que las tenía en el baúl. 
-- b2) me vaya a la recalcada puta que me parió, ida y vuelta en primera clase. 

10:26 a.m. Mientras pienso cómo será vivir sin pija, llamo al local. 
- "¿Sos el hijo de Rubén? Escuchame, me bajé de la camio de tu papá para sacar las cosas del baúl y el loco se fue corriendo. Llamalo YA y dame una respuesta porque estoy en una situación crítica y no sé qué pensar". 
Del otro lado se hacen cargo. Seguro fue un error. Más les vale porque, si no lo fue, hoy duermo en La Plata.

10:27 a.m. Me llaman del local. 
- "Rubén ya está yendo para ahí de vuelta". 
Mientras procedo a esperar, pienso que esto puede ser parte de un plan. De repente, para que no vaya YA al local, compran tiempo para llegar, cerrar todo e irse a la mierda con mis casi siete lucas. Pero tengo que esperar. No me cierra. No me cierra que me robe los instrumentos el dueño de la casa de música donde los compré. 

10:34 a.m. Aparece Rubén en una esquina distante. Me acerco, lo miro a través de la ventanilla baja. No le hablo. Abro el baúl. Hay cosas y parecen ser mías. Las saco. Mientras tanto, Rubén se da vuelta desde el asiento conductor. 
- "Perdoná, me olvidé". 
- "Loco, me hiciste agarrar el culo con las ocho manos". 
Saco todo y la camio sale volando de vuelta. Chequeo las fundas. Está todo. Mi culo procede a relajarse mientras, desde el cerebro, le mandan una dotación entera de bomberos.

10:45 a.m. Estoy arriba del bondi de vuelta a Capital Federal. Mi vida no entiende nada de la vida. Me abrazo a las congas y le ladro a cualquier cosa que intenta existir cerca. 

11:50 a.m. Corrientes y Leandro N. Alem. Mis congas ya están en Capital Federal. Subte y nos vemos en Disney.

12:30 p.m. Llego a casa. Chequeo las fundas. Las congas siguen ahí. El soporte está. Los $6300 fueron $6800 y dos amagues de patadas en los huevos. Las dos congas nuevas son exactamente iguales a las dos congas que ya tenía. Aún así, van a ser completamente diferentes.