Arroz. - 2015 10 22

Ayer me podrían haber cagado a trompadas. Entre seis. Zafé porque me impuse. Pero me hizo mal.
Llegué a mi casa, me cepillé los dientes y me empezó a sangrar la boca. Como para terminar de estar en personaje anti-vida.
Sangré y sangré al punto de preocuparme. "Si no cicatrizo en 5 minutos, estoy en problemas".
Tenía la piel completamente roja. Los ojos desorbitados. Me enerva que me traten de pelotudo. Y era ponerme la gorra o que me la pusieran en bloque.
Zafé.
Hoy me desperté hecho mierda. Con una tos que me hace doler los dientes.
Con la mirada cansada.
Con la cabeza dolida. 
Me acosté a las tres de la mañana, tratando de bajar los humos con más malas decisiones. Grave error. (Igual funcionó).
Me desperté a las siete sin entender dónde estaba. Perdí la orientación temporo-espacial.
Comí una carne picada en mal estado, tomé un jugo de naranja helado abierto hace dos semanas, tomé Coca Cola y me bardeé con seis orangutanes. Todo bien mal.
Para colmo, me da la sensación que corren peligro de derrumbe otros Mundos. Mundos que quiero, que anhelo y que deseo. Y, pase lo que pase, no hay otra opción más que respetar -pero igual angustia-.
Hoy yo también estoy en Pampa y la vía.
En Mar de las Pampas.
En la provincia de La Pampa.
Perdí completamente la noción de todo y me vacié de contenido, porque -si me tiene que llover- prefiero estar en bolas.
Hoy ceno arroz. Solo. Sin sal.
Ni-la-me-nor-i-de-a.