¡A la garcha el pendorcho! - 2015 10 31

Este Mundo está en suspenso.
No sabemos si se calló o se cayó. No sabemos si está eclipsado pero, por el momento, no está más visible.
No está más visible.
Las manchas de la conciencia ya no muestran sus hilachas. Ahora el Cielo es todo blanco, uniforme, regular e inestable. Y si le clavás los colmillos, va a chorrear un poco de naranja. De jugo.

Parece que me la vi venir e -inconcientemente- me abrí más de piernas. Si me tiene que llover, prefiero estar en bolas.
No se trata de elecciones. Ni de reelecciones. Se trata de volver a elegir algo que nunca se dejó de elegir.
El espacio no es el mismo y los lugares tampoco. Pero me pongo en alerta si me entero que, ante mi presencia, alguien retrocede. Que vuelvo inestable la composición del aire. Que "con vos, yo no soy yo".
Así que está bien. Lo acepto. Y no lo acepto por algo en especial. No lo acepto porque seas vos. Ni por haberme eclipsado yo hace menos de un año. Ni lo acepto porque esté bien aceptarlo. Ni lo acepto porque no queda otra. Lo acepto porque es aquello que se plantea como camino. Y no estamos para coquetear con las banquinas -ni las zanjas-.

Este Mundo está en suspenso. Los otros planetas están en la suya. Acá quedamos a la deriva de la infinitud del tiempo.
¿Nos vemos?