¡A la garcha el pendorcho! - 2015 10 31

Este Mundo está en suspenso.
No sabemos si se calló o se cayó. No sabemos si está eclipsado pero, por el momento, no está más visible.
No está más visible.
Las manchas de la conciencia ya no muestran sus hilachas. Ahora el Cielo es todo blanco, uniforme, regular e inestable. Y si le clavás los colmillos, va a chorrear un poco de naranja. De jugo.

Parece que me la vi venir e -inconcientemente- me abrí más de piernas. Si me tiene que llover, prefiero estar en bolas.
No se trata de elecciones. Ni de reelecciones. Se trata de volver a elegir algo que nunca se dejó de elegir.
El espacio no es el mismo y los lugares tampoco. Pero me pongo en alerta si me entero que, ante mi presencia, alguien retrocede. Que vuelvo inestable la composición del aire. Que "con vos, yo no soy yo".
Así que está bien. Lo acepto. Y no lo acepto por algo en especial. No lo acepto porque seas vos. Ni por haberme eclipsado yo hace menos de un año. Ni lo acepto porque esté bien aceptarlo. Ni lo acepto porque no queda otra. Lo acepto porque es aquello que se plantea como camino. Y no estamos para coquetear con las banquinas -ni las zanjas-.

Este Mundo está en suspenso. Los otros planetas están en la suya. Acá quedamos a la deriva de la infinitud del tiempo.
¿Nos vemos?

Ocho manos. - 2015 10 28

6 a.m. Me levanto. Café. Esperanzas. Hoy, dos congas nuevas. $6300. Con $1700 de descuento. Porque a alguien le pintó.

7 a.m. Salgo de casa. Destino: La Plata. Viaje. Me esperan -mínimo- 150 minutos de moldear mi culo como un hexágono. De ida y de vuelta. Todo bien.

7:10 a.m. Subte. Rápido. Bondi. Súper rápido.

8:50 a.m. llego a La Plata. Cargo la SUBE y me echo un meo en una Shell. La última vez que estuve acá fue hace casi 5 años. Bongó LP Matador. $550. Ya no están.

9:05 a.m. Estoy frente a la casa de música donde voy a ser un poco más feliz. Me quedan 25 minutos para que abran. Pinta mirar vidrieras de cosas que ya sí.

9:35 a.m. Las rejas del local se levantan, entran los dueños y los empleados. Veo en la vidriera el par de congas que voy a comprar. Gloria al Señor.

9:45 a.m. El ofertón me lo vendió mal un empleado. El precio de lista era $8500 en lugar de $8000. El descuento es el mismo. Discuten dueño y empleado. Les digo que se fumen un porro mientras, feliz de la vida, les pago los $500 adicionales. $6800 más pobre, $6800 más rico.

10 a.m. Ahora sí. Esto va a ser arduo. 2 fundas transportadoras. 12kg en la espalda, 12kg en un carrito -que en cualquier momento deja de serlo-, más un soporte que pesará 4kg. 15 cuadras hasta el bondi. Combineta de subtes. 150 minutos. Esto va a doler.

10:05 a.m. El dueño-dueño (el dueño más viejo) me mira con cara de "estás de la cabeza" y me ofrece acercarme a la parada del bondi en su lujosa camioneta. Le entrego el culo -y las congas, al baúl-.

10:20 a.m. Vinimos charlando de la vida con el dueño. Es músico, tecladista. Le cuento que mi objetivo es integrar o crear un ensamble de percusión, haciendo improvisación con señas. Me dice que le gusta escucharme, me cuenta que en sus años de músico profesional trabajaba a full. Le digo que debería escucharlo yo más a él. Me cuenta. 

10:25 a.m. - "Acá está la parada de tu bondi". 
- "Bárbaro, gracias Rubén. Bancame dos minutos que saco las congas del baúl y ya te libero. Gracias por acercarme".

10:25:30 a.m. Bajo de la camioneta. Cierro la puerta del acompañante. En ese mismo instante, la camioneta acelera al máximo. Se empieza a desvanecer de mi vista. Tan rápido que tardo media cuadra en reaccionar. Mis co--MIS CONGAS. ¡¡¡MIS CONGAS, LA PUTA MADRE, ESTÁN EN EL BAÚL DE LA CAMIONETA!!!. Procedo a NO ENTENDER NADA DE LA VIDA. No puede ser. No puede ser que este viejo hijo de puta esté yéndose a la mierda con las congas que le acabo de comprar en SU local. Esto no puede ser.

10:25:40 a.m. Lo corro. Es inútil. El viejo se va y yo no sé si putearlo o felicitarlo. Pero todavía me queda la duda. Mis opciones son:
a) pegarme un tiro en la pija y morir desangrado ahí mismo. 
b) Llamar al local y explicar lo sucedido para que: 
-- b1) me digan que me quede tranquilo, que el viejo está gagá y seguro se olvidó que las tenía en el baúl. 
-- b2) me vaya a la recalcada puta que me parió, ida y vuelta en primera clase. 

10:26 a.m. Mientras pienso cómo será vivir sin pija, llamo al local. 
- "¿Sos el hijo de Rubén? Escuchame, me bajé de la camio de tu papá para sacar las cosas del baúl y el loco se fue corriendo. Llamalo YA y dame una respuesta porque estoy en una situación crítica y no sé qué pensar". 
Del otro lado se hacen cargo. Seguro fue un error. Más les vale porque, si no lo fue, hoy duermo en La Plata.

10:27 a.m. Me llaman del local. 
- "Rubén ya está yendo para ahí de vuelta". 
Mientras procedo a esperar, pienso que esto puede ser parte de un plan. De repente, para que no vaya YA al local, compran tiempo para llegar, cerrar todo e irse a la mierda con mis casi siete lucas. Pero tengo que esperar. No me cierra. No me cierra que me robe los instrumentos el dueño de la casa de música donde los compré. 

10:34 a.m. Aparece Rubén en una esquina distante. Me acerco, lo miro a través de la ventanilla baja. No le hablo. Abro el baúl. Hay cosas y parecen ser mías. Las saco. Mientras tanto, Rubén se da vuelta desde el asiento conductor. 
- "Perdoná, me olvidé". 
- "Loco, me hiciste agarrar el culo con las ocho manos". 
Saco todo y la camio sale volando de vuelta. Chequeo las fundas. Está todo. Mi culo procede a relajarse mientras, desde el cerebro, le mandan una dotación entera de bomberos.

10:45 a.m. Estoy arriba del bondi de vuelta a Capital Federal. Mi vida no entiende nada de la vida. Me abrazo a las congas y le ladro a cualquier cosa que intenta existir cerca. 

11:50 a.m. Corrientes y Leandro N. Alem. Mis congas ya están en Capital Federal. Subte y nos vemos en Disney.

12:30 p.m. Llego a casa. Chequeo las fundas. Las congas siguen ahí. El soporte está. Los $6300 fueron $6800 y dos amagues de patadas en los huevos. Las dos congas nuevas son exactamente iguales a las dos congas que ya tenía. Aún así, van a ser completamente diferentes.

Arroz. - 2015 10 22

Ayer me podrían haber cagado a trompadas. Entre seis. Zafé porque me impuse. Pero me hizo mal.
Llegué a mi casa, me cepillé los dientes y me empezó a sangrar la boca. Como para terminar de estar en personaje anti-vida.
Sangré y sangré al punto de preocuparme. "Si no cicatrizo en 5 minutos, estoy en problemas".
Tenía la piel completamente roja. Los ojos desorbitados. Me enerva que me traten de pelotudo. Y era ponerme la gorra o que me la pusieran en bloque.
Zafé.
Hoy me desperté hecho mierda. Con una tos que me hace doler los dientes.
Con la mirada cansada.
Con la cabeza dolida. 
Me acosté a las tres de la mañana, tratando de bajar los humos con más malas decisiones. Grave error. (Igual funcionó).
Me desperté a las siete sin entender dónde estaba. Perdí la orientación temporo-espacial.
Comí una carne picada en mal estado, tomé un jugo de naranja helado abierto hace dos semanas, tomé Coca Cola y me bardeé con seis orangutanes. Todo bien mal.
Para colmo, me da la sensación que corren peligro de derrumbe otros Mundos. Mundos que quiero, que anhelo y que deseo. Y, pase lo que pase, no hay otra opción más que respetar -pero igual angustia-.
Hoy yo también estoy en Pampa y la vía.
En Mar de las Pampas.
En la provincia de La Pampa.
Perdí completamente la noción de todo y me vacié de contenido, porque -si me tiene que llover- prefiero estar en bolas.
Hoy ceno arroz. Solo. Sin sal.
Ni-la-me-nor-i-de-a.

Hoy es primavera. - 2015 10 21

Un mes después,
De lo que supuestamente es
Valió la pena la espera
Y hoy es primavera.

Hoy fue primavera. - 2015 10 21

Quizás mañana también.
Quizás pasado mañana también.
Quizás tampoco.

Así no puedo. - 2015 10 21

Vos no tenés la culpa de no ser vos.
Ahora, no me vengas con oráculos -ni con misterios (ni con adivinaciones {ni con averiguaciones [ni con predicciones]})-.

De hecho, ¿sabés qué? No vengas. Ni siquiera te vengas.
No vengas con vos ni trates de venir con lo demás.
Sería ideal que fueras una fantasía -pero así, no-.
Así no se puede. Así no podés. Y yo tampoco.

Así no puedo.

Ah, sí.
Con colores y ruiditos es mejor. 
Sí.
Con cosas que se mueven haciendo ruido.
Sí.
Pero no sos vos.
Soy yo.
Punto.

Cosquiyeguo. - 2015 10 15

Hace días vengo con el alma entre cosquillas,
Tengo la sonrisa fácil.
Probé de tirarme al piso y cuando llegué, ya estaba levantado.
No entendí muy bien por qué pero -quizás- mejor no entender. Tampoco sabría por qué mejor no entender.
Una cosquilla que reverbera en una obra de teatro que ya está en cartelera. Esperando su estreno.
Desde la ratonera nos estamos relamiendo con la avant premiere. Involucra relojes, polleritas y corbatas. 
...
No voy a parar. No voy a parar hasta estar ahí, riéndonos de lo que jugamos a ser, mientras por el rabillo del ojo amanece un atardecer.
La cobertura de la torta es menuda gloria. Y si la torta es gruesa, suculenta y con capas, la película se hace más dinámica.
...
Me dicen por la cucaracha que todavía estamos en temporada de audiciones.
¿Auditivo? No me da la fuerza para gritar.
Es temporada de todo.

Gourmiau. - 2015 10 14

El juego de líneas imaginarias en los espacios crea recovecos en la conciencia. Crea zonas, áreas en donde el Cuerpo se dispone de determinada manera.
Una pared blanca, bien blanca, tan blanca hasta que ves el techo. Un techo nublado de blanco, no perfecto, ¡pero va! Al fin y al cabo nuestra mirada suele ser perpendicular a la gravedad.

Un mandala, el mandala, la mandala. Mandala. Mandala a donde la mandes. No la mandes. No tengas el control sobre ella. Dejá que la mandala mandalee sobre vos. Dale el control. Y en el medio del asunto, decíselo. Hacele perder el control diciéndole que se lo das. El control remoto. De la mandala. Que le das. Que te dio. Que se dan.

Cuanto más despacio lo hagas, más dura se va a poner. Una de esas gracias de la Naturaleza, o un tinte artístico de la misma; embellecerse con el paso del tiempo, mientras las paredes -y, sobre todo, el techo- se hace cada vez más blanco. 

O son tus nubes, de la conciencia, que se evaporan por irradiar tanto calor. Y se espejan del otro lado de tu mandala -cuando la mandás a hacer los mandados (y vuelve con olor a mandarina en las manos)-, cristalizando rocas que ya no están en tus montañas.

Mandala. Mandala ahí. Bien ahí. Mucho ahí. Muy ahí. Muy, ni ahí.
Y cuando te leas al revés, recordá. "Gourmet" se escribe con "g" de gato.

¡miau!

Ananó. - 2015 10 8

Este suspiro se transforma en una gota de sudor
En tres segundos un abrazo te saca la ropa
Y la misma te mira desde el piso
Porque del piso no se cae.

Esos tres segundos hubieran sido iguales detrás de la puerta
Porque antes de abrirla, yo ya te quise
Y te quería
Y ya te quiero.

Seguramente haya cosas que resaltar con flúor
Quizás tus labios, en un abrir y cerrar de piernas
En esa cama sin márgenes
Con tu melena salvaje.

No hace falta que hablemos sobre cómo lo vamos a tomar
O eso creo
Y creo que vos también lo creés
Pero si en algún momento te rastreás en GPS
Yo te averiguo dónde para el bondi.