Menos cinco para el peso. - 2015 5 6

Hace unos días vengo decidiendo que no estar es una opción un tanto fría; una opción que puede pocos entiendan.
Existir pero no fenomenizarse; Ser y no estar en un espacio determinado.
Yo estoy acá, en este lugar, sentado, escribiendo esto. Con estas palabras me visto, me abrigo de este frío. Y no necesito mucho más por hoy. En mi conciencia dormir se trata llanamente de cerrar los ojos y esperar a que pase algo. Despertar siempre es una opción entre opciones -y una de esas opciones siempre es morir un rato más-.
Quizás es eso; estar aprendiendo a morir estando vivo. Dejando que, de a poco, todo caiga sutilmente hacia el piso y se estalle. Y esos pedazos puede multipliquen la presencia de cosas, puede desarticulen la cosa, revelando secretos, puede signifiquen absolutamente nada más que un secreto que no se mantiene en una vasija. 
Los pies fríos y el pan caliente.
La barba que se enrula, los párpados languidecen hacia atrás dejando expuesto el que te miren el mirar. 
Que te miren el mirar, que te lo miren y te encuentren en un vacío espiritual que se concentra en la mera e ilusa subsistencia a partir de la garantía de que el Mundo seguramente exista mañana.
Pan sin harina.
Amor sin sexo.
Hacer música caminando.
Cruzar siempre en amarillo.