Vacío institucional. - 2015 5 15

Difícil volver atrás el tiempo y, ante todo, ¿para qué dar vuelta los sucesos?
En este manicomio mental las barreras son de cartón.
Salimos a buscarlo a partir del mediodía, para que el Sol nos pegue más y mejor en la pelada.
Tenemos un orden jerárquico que se resquebraja a cada instante.
Cantamos en inglés y susurramos en español.
Y quemamos las paredes para intoxicarnos con el humo. Eso sí, la gente que viene a visitar siempre tiene tiempo de salir sana y salva.
Borramos los bordes y quedamos expuestos a la insignificancia.
Sin márgenes que contengan el derrotero de nuestros delirios.
Todo se hace posible y, teniendo en cuenta que esta ensalada no usa solo vegetales de estación, el guión que encamina nuestras acciones se difumina y se convierte en sal. 
Difícil agarrarnos de algún lazo o cable o soga náutica; no hay mar, los cables nos van a cagar a patadas y corremos el estúpido riesgo de anudar los lazos a nuestras extremidades -o cuello- y no poder más con nuestras vidas.
Las ideas se nos acaban porque una idea es algo que tiene algo de sentido y estructura.
Y a nosotros nos está pintando despertarnos a cualquier hora y mover la única estructura más o menos confiable en nuestras vidas en márgenes medianamente aceptables para unos pocos.
No sabemos existir. No significa que no queramos hacerlo.
Estamos asumiendo el asunto con cantidades industriales de soda.
Los pliegues de la empanada no cierran así que hacemos lo que podemos.
Jugamos con los dobleces y el relleno queda corto.
Eso sí, salen bien cocinadas. Y están ricas.
Pero sabemos que falta.
Falta repulgue.
Faltan cosas.

Quien cante. - 2015 5 15

Cantar es un fenómeno vocal raramente individual. 
Como mínimo, tu voz resuena donde estés... ¡Aunque no vuelva! 
Aunque no vuelva, tu voz. Aunque no vuelvas vos.. 
Tu voz se va y quizás no vuelve nunca. Como vos. Pero a algún lugar llegó y, en dicho lugar, resuena y genera algún tipo de conmoción. Ya sea por mero efecto físico vibratorio -dentro del humilde potencial que pueda tener las ondas que generamos a través de las cuerdas vocales-, ya sea porque quien escucha está familiarizado con nuestro idioma.

Bueno, y todo esto, ¿para qué? Para decir que no existe hablar solo.
Y que no existe estar solo.
Y que solo eso no existe, el resto siempre es posible.
Pero es imposible, remotamente imposible estar en soledad en este Mundo.

Y todo esto, ¿para qué? 
¿Para qué decir que no existe estar en soledad?

...

¿Dónde estoy cuando escribo?




Flinci-múd. - 2015 5 14

Vos vas a ser alguien que va siendo alguien a lo largo de los lugares.
Los lugares son un poco caóticos, arbitrarios, también un poco etéreos.
Pero cada lugar te representa. Y, si es que uno cree en que la propia existencia lo sobrepasa -que, como mínimo, sobrepasa los márgenes de nuestra conciencia-, cada lugar tiene algo.
Y cada algo es un viaje.
Ser es un poco eso; viajar a lugares que pueden ser conocidos y desconocidos y siempre tienen algo por conocer. Por reconocer. Por desconocer. 
Los lugares a donde vas son algo que te representa. Aunque no elijas el camino porque, en todo caso, uno siempre elije mantenerse en él o hacerse a un lado.
Los lugares siempre son nuevos. Como cortarse el pelo. Seguís siendo vos pero algo cambió en forma definitiva, concreta, concisa y por tiempo indeterminado.
En el fondo, vos sabés que seguís siendo vos. En todo caso, te das -y nos das- el camino a un viaje para volverte a conocer.

Las cosas me están llamando a la existencia. - 2015 5 11

(Y, por ahora, me vengo haciendo el pelotudo).

Tontotoño. - 2015 5 7

Tras casi ocho meses, nos reencontramos con el frío.
Esa fuerza maléfica que imanta nuestras carnes al colchón.
Ese Ser estrepitoso que convierte las narices en canillas.
Con esa presencia inhóspita que reverbera en cada movimiento. En cada milímetro surcado en el espacio, el humilde calor que genera nuestro Cuerpo encuentra al aire crudo.
Con el frío, el humo es sagrado.
Las puertas y las ventanas se cierran inclementes.
La pava hirviendo, el horno al taco.
Un gato es una estufa.
A las seis, la pura nada.
A las siete recién comienza.
Y a las ocho, está por empezar.
...
Está por empezar.

Tonto otoño, me molesta
Con el frío a la mañana no hay salida
En las sábanas cuento los segundos de partida
Y mi respuesta
Ante el frío
Es el abrigo
Y todo lo que genere humo.


Nadie nunca algo. - 2015 5 6

Si el tiempo no existe, no existe el tiempo perdido.
La realidad cotidiana tiene como base lo absurdo, aquello que desencaja el lugar de la rutina. Reír es un proceso de elongación entre el acercamiento y distanciamiento de mi conciencia para encontrarme en el escenario en el cual se produce dicho sinsentido. Es la distancia vivencial que me conecta con lo que percibo, al tiempo que me mantiene haciendo equilibrio sobre un margen que indica "no sos vos". 
Cuando no sos vos, los espacios brotan de colores.
Te olvidaste la cartera o billetera y ya no sos; para el Mundo de las instituciones no existís por un ratito. Hasta que volvés con tu documentación.
Ese tiempo que pasó entre que te fuiste y volviste se llenó de hojas amarillas...
... Y de esas pelotitas de los árboles que te hacen estornudar.
Dinero no, dinero no; lo que se necesita para subsistir es al menos un sentido para seguir viviendo. El resto se consigue encontrando ángulos oportunos en el movimiento de los párpados.
Te levantás tarde y querés hacer todo de una.
Desayunás y almorzás al mismo tiempo. Te reís del tiempo.
...
Si el tiempo no existe, no existe el tiempo perdido.

Menos cinco para el peso. - 2015 5 6

Hace unos días vengo decidiendo que no estar es una opción un tanto fría; una opción que puede pocos entiendan.
Existir pero no fenomenizarse; Ser y no estar en un espacio determinado.
Yo estoy acá, en este lugar, sentado, escribiendo esto. Con estas palabras me visto, me abrigo de este frío. Y no necesito mucho más por hoy. En mi conciencia dormir se trata llanamente de cerrar los ojos y esperar a que pase algo. Despertar siempre es una opción entre opciones -y una de esas opciones siempre es morir un rato más-.
Quizás es eso; estar aprendiendo a morir estando vivo. Dejando que, de a poco, todo caiga sutilmente hacia el piso y se estalle. Y esos pedazos puede multipliquen la presencia de cosas, puede desarticulen la cosa, revelando secretos, puede signifiquen absolutamente nada más que un secreto que no se mantiene en una vasija. 
Los pies fríos y el pan caliente.
La barba que se enrula, los párpados languidecen hacia atrás dejando expuesto el que te miren el mirar. 
Que te miren el mirar, que te lo miren y te encuentren en un vacío espiritual que se concentra en la mera e ilusa subsistencia a partir de la garantía de que el Mundo seguramente exista mañana.
Pan sin harina.
Amor sin sexo.
Hacer música caminando.
Cruzar siempre en amarillo.

Hasta acá. - 2015 5 6

Mayo viene denso.
La Patria no existe -y el Otro, menos-.
Nadie existe cuando tenés las manos heladas.
Pasan los días y contás en reversa. Visualizás en negativo.
Restás recuerdos y borrás caminos que fueron elaborados por costumbre más que por folklore.
No sabés mucho de Historia; menos que menos vas a recordar cómo llegaste hasta acá.
Pero sabés que todos los años te pasa algo parecido. 
Cada vez, un sabor distinto.
Cada vez, alguien distinto.
Cada vez, vos en otra sintonía. Escalando un pentagrama, tratando de salirte de la composición. Queriendo no ser una obra, escapándole a la batuta que te dice que las cosas suceden solo por acción de tus extremidades. Y hace frío. Y tenés las manos heladas.

Intervalo. - 2015 5 6

Hay preguntas que bien se contestan en silencio. 
Espacios entre márgenes que componen otros espacios donde recae la Muerte a cada instante.
Irse a hibernar adentro de una cueva y pasar cada mitad de cada día elucidando un plan cobarde para tratar de cambiar al Mundo de a milímetros.
Las ventanas en invierno son un desafío a tu necesidad.
Estar en las afueras de tus límites y quedarte en absoluta tranquilidad.
Que las personas que forman parte de tu viaje te miren sin condolencias en las pupilas.
Que no te recuerden que todavía estamos en otoño.
El frío ya te tocó la puerta y te espía por los pliegues de las cosas.
El chiflete. El humo de las cosas.
Las hojas que se fueron y las que están por irse.
Todo está listo para dormir con la ropa puesta.

¿Qué es una pregunta? - 2015 5 1

Una pregunta es buscar algo.
Es encender una bombilla. Una luz que quizás no ilumine todo el cuarto pero ayuda a divisar las figuras que trascienden a  las sombras.
Son ganas de saber algo, de comprender. Es un gato y el impulso que lo lleva a asomar la mirada por debajo de una caja de zapatos. Vacía. Perturbada, 
Una sala en un salón. 
Una palabra mal escribida.
Preguntar es definir algo como existencia conciente en el Mundo -y quizás también un poco de paja mental-.
Preguntarnos cosas va en distintas direcciones, pero pongámosle que una pregunta empieza en el márgen izquierdo de la hoja. 
¿Qué es una pregunta? Eso que acaba de pasar. Una curiosidad imaginativa que, en muchos casos, encuentra porciones de respuesta en un "acá" y "allá" entremezclados.
Una pregunta es una respuesta.