Seis peéme. Los colores de las cosas. - 2015 4 30

El sábado me pareció que mi Cuerpo se movía más allá de mí.
Lo noté, lo notamos, vi las hojas de una planta aledaña riéndose del Sol y entredije, en voz baja, que el aire es invisible y que hay misterios del Mundo que no se cocinan al horno.
Un bloqueo en la escritura te paraliza frente a la inmensidad blanca. El blanco representa la potencialidad del espacio, la espesura y profundidad de la Nada que te envuelve.
Un veneno que te paraliza por un rato y, si lográs escaparle y sobrevivir al tiempo en que perdura su efecto, el vacío que se va rellenando de negro. De hormigas. De letras y formas que suplantan otras formas.
¿Entendés? El vacío se va mientras se rellenando. Deja de existir en la medida que algo lo comienza a habitar. 
Los últimos tres soles me amanecieron seco. Implicada la humedad en la lluvia que sabía hecha en distintos sueños, las figuras de los mismos tuvieron bordes brillantes y me dejaron sabor a sonrisa. 
¿Cuántas veces te despertaste riendo?
En un halo algo violeta, algo rosa. Unos ojos que te miran despertando y vos a la espera de cinco minutos más para engañarte y volver por horas.

Yo no soy un soñador,
En el Mundo me hago Mundo
Yo no soy un soñador.