Los (ref.)lectores. - 2015 4 2

En tu cabeza existen dos artefactos de suma precisión y detallismo antojadizo.
Dije dos, por no decir uno, por no decir un par, porque a veces funcionan por separado.

Las condiciones en las cuales hago este escrito son deplorables.
En ojotas y remera, a las doce de la noche, con una pierna sobre el escritorio y un gato sobre la cabeza.
Si quiero ser real, necesito aparecer.
No es cuestión de hacer fuerza, a veces todo lo contrario.
Cuando vea que remen hacia tal lugar, no remar en sentido opuesto. Remar hacia un lugar disonante.
Marear a la marea. Decirles que el lugar está en otro lado.
Prender dos faros y hacerlos brillar al unísono.
Provocar atención, miradas y risa. La gente ya no sabe a dónde ir.

Cuando quieras ir a un lugar, andá a cualquier lado. Como estés. Preferentemente con ropa y lenguaje.
Cuando llegues, comentás. Desde dónde venís, qué te encontraste en el camino.
Sacarte la ropa es confiar en el aire que te rodea.
La hacés un bollo, los puños en rodete. 
Mirás aquellos faros a través de un espejo. Todavía brillan.
Caés en la cuenta:
Sos vos 
Y estás acá.