Desordecitado. - 2015 4 6

La conciencia es un cuerpo en movimiento.
La acción de apoyar cada pie, en forma alternada, sobre el suelo, activa distintos mapas neuronales.
Necesito estar en movimiento.
Y necesito mantener los pies al aire libre.

Necesito que me garanticen libertad.
No soy un árbol; menos que menos una enredadera.
Si me enrosco es para morir, necesito mirar el Sol desde distintos ángulos.
No me puedo quedar quieto y a veces necesito saltar por amor al abismo. A la incompletud. A saber que no estoy lleno y que preciso no estarlo. 

Amor a quedar con un poco de hambre.
Es sano, es saludable. Es la anti-glotonería de mi deseo. Sé que no puedo satisfacerme por completo sentado en una mesa. ¿Para qué engañarme?
No me gusta -generalmente- que me sirvan.
No me gusta que el trabajo de otra persona sea satisfacerme.
No comulgo con esa dinámica.
Prefiero desordenar los protocolos e igual dejar propina.

Soy el tipo de cliente a quien le gusta hacerle la vida más amena a los empleados. Hacerles saber que no los requiero, que no necesito que trabajen para mí, que "cualquier cosa les pregunto". Las cosas generalmente las elijo en silencio.

Soy un cliente exigente. Pero no soy demandante.
Y no me gusta que me demanden. Ni que me digan que soy necesario.
No soy necesario. Esto no es necesario. 
Necesidad de Otro es agujero en el Ser.
(Y, saltando a un vacío, repito: "no soy necesario".)