Minutos inesperados para morder un ladrillo. - 2015 3 28

De lo alto de una construcción arbitraria y antojadiza
Cae un objeto contundente de color rojo Tierra.
Las ideas que yacen debajo alzan sus mambos en asombro.
"¡Cuidado!" -gritan-, "¡Este objeto es nuestra piel!".
A medida que la cosa cae, el resto de los transeúntes detiene su paso y observan, atónitos.
Ver cómo las ideas se forman en cuadrícula, casi sin dejar espacios entre sí.
Se forman y miran hacia arriba, esperando ser devoradas y estalladas por este objeto.
Es un objeto foráneo, no cayó de la construcción si no de un avión violeta que sobrevolaba la zona malcomunicadamente. Un avión que no quiso escuchar a la torre de control. Que se rige por una torre de control paralela, con mucho de Real y nada real.

El ladrillo cae y en su caída hace sombra.
Le recuerda a las paredes de la conciencia que las alturas también se edifican.
Te recuerda que podemos ser espejos de cosas que no entendemos.
Un ladrillo cae, en escasos minutos,
Y la idea que lo acobija, abre la boca y sonríe la carnada.