Menos de diez minutos. - 2015 3 2

Marzo te sonríe en forma pícara.
Acabás de darte un chapuzón y, cuando pensabas en agarrar la toalla, se te acerca una polvareda.
La tierra te genera pensamientos que van desde el ahí y allá hasta el aquí y ahora.

Uno.
Hay misterios que no tienen solución.

Dos.
A veces las personas hablamos por miedo al silencio; a que el silencio nos hable y nos pregunte cosas de las que no queremos hablar.

Tres. 
Mil caras son más de mil miradas. Yo hoy no te veo y sin embargo estás. No te extraño, porque estás. No te quiero, porque te quiero.

Cuatro. 
Justo en el reloj. Los números pares incitan una fantasía que ronda en derredor de no estar solo; de ser, como mínimo, otro.

Hoy le bailo al miedo particular de preguntarme si lo que descubrí es mi forma particular de deseo o estoy viajando hacia el pasado. O ambas. Bailo sin hablar, lo cual no significa que baile en silencio. Bailo contestándome cosas con el Cuerpo. Rebotando mis pies descalzos sobre pasto, tierra, adoquín y cemento. Probablemente algo me conteste. Al menos una. Al menos una pregunta. Algo de Tierra voy a morder.