Los colores de las "eles". - 2015 3 17

Las letras nos dicen cosas difíciles de entender. Hay significaciones que se basan en la morfología de una palabra, más que en su significado. 
"Significación" y "significado" son sinónimos; sin embargo, no dicen lo mismo. "Significación" tiene cierto gusto a actividad, a algo que es hecho a través de una acción. Es una vertiente que depende de un acto concretamente voluntario: el de significar. "Significado", por otro lado, embebe un estado de la cosa en donde se la da por hecha. Se la presume como algo que se presenta ante la percepción en sí, por fuera de un acto constructivo por parte del sistema perceptivo de quien lee. Está ahí, solo hay que descubrirlo.
Las palabras que se escriben con letra "ele" tienen un sentido elástico, de elongación.

¿Qué pasa cuando las usamos para empezar? Lugar, luna, lana. Yo percibo que hay un arco que se genera en la imagen inconciente de la palabra, relativo a la forma en que se arquea la lengua hacia abajo para pronunciar la susodicha primera letra. 

LLLLá.

Hay un arco. Algo que se extiende, se tensa mínimamente para entregar lo que, probablemente, sean, a continuación, dos o más letras asociadas. 

Hay un arco hacia la luna.
Hay un arco hacia las dos.
Hay un arco hacia las tres.

Cuando la letra "ele" se posiciona cercana a la mitad de la palabra, ese arco se transforma en un puente. Comenzamos a pronunciar y llega la "ele". Izamos una bandera y la miramos con detenimiento. Sostenemos una manivela con nuestra mano hábil y la hacemos girar en nuestra mandíbula. Algo se levanta y se sostiene. Genera un arco hacia arriba. Permite el atravesamiento de algo por debajo y por arriba de otra cosa. Hay simultaneidad. Hay algo.

Hay a[l]go.
Hay un "a" que comienza y una letra "ele" que sirve de puente. "A" le pasa por debajo a "go". O "go" le pasa por encima a "a". Se dicen, se cruzan formando una "equis" en el punto de encuentro.
Una "equis" en una "ele".

LX.

Cuando una palabra termina en "ele"... bueno; las significaciones son arbitrarias. Eso lo sabemos. Sin embargo, ¿a dónde lleva este laberinto? Se me está moviendo la boca al escribir y mis labios se sonríen. Labial. Descomunal.

La "ele" al final es un golpe de gracia. El movimiento suave de la lengua al terminar es una canción que concluye por mero efecto de bajarle el volúmen. Y a mí -a mí, particularmente- siempre me nace sonreírme cuando una canción termina así. Me pregunto dónde fue el punto exacto y real de corte. Cómo terminaría de otro modo. La "ele" al final abre suspensos y misterios. Y deja todo irresuelto, en un final abierto, o sin final.