Ganas de algo. - 2015 3 5

Pareciera que estoy volviendo.
Que las ramas que componen mi existencia están brotando.
No sé si significa que me encuentro pero sé que termino de escribir y acá estoy, de nuevo, en otro mambo, como si quisiera continuar una película en la cual no tengo del todo claro cuál es mi rol. 

La sensación de escribir arma un camino que se abre en nuestro interior. Es un camino que empieza en alguna parte y siempre está dispuesto a ramificarse. Es un camino que nos recorre como las venas pero en forma más desordenada. Sin demasiados requisitos y con muchas más vueltas sin sentido.

Escribir son los minutos en donde asciende y desciende el Sol. El Sol al mediodía no es precisamente la escritura sino lo que en ella acontece en la cresta de la ola. La ola ya se formó. Ya está sucediendo. Escribir es el momento justo antes y justo después. Justo mientras antes y justo mientras después. Cuando la tonalidad se vuelve ridículamente bella y no podemos dejar de sonreír mientras la piel baila entre naranja y rosa.

Así estoy en este momento. En una sucesión de amaneceres y atardeceres que se superponen sin taparse. El Sol son dos soles que se combinan cual pupilas. El Sol izquierdo atardece y le pregunta cosas a la Luna. El Sol derecho bosteza y, en el aire caliente que exhala, viaja el ímpetu que despierta a todos los Seres de este Mundo.

Algo.