Diez kilómetros para bajar un cambio. - 2015 3 29

Abrís la boca y surgen ríos de suspiros densos, todos llevan a ese lago que habita dentro tuyo. No sé si hay peces.
Desde ahí los ríos se evaporan, recirculan, vuelven a llover en tu cara. 
Hablar con vos es saber que no me estás escuchando.
No me estás escuchando.
¿Me entendés lo que te digo? No, no entendés.
Va de nuevo: no me estás escuchando.
Hablás y todo lo que circula por tu percepción es tu río. Yo hablo, me muevo, aparezco por ahí, aparezco por allá. Caso omiso. Acá no pasó nada.
Eso es difícil. Es muy difícil.
Me embota. Ni siquiera me embola. Me embota, esa forma encapsula mi sensación de Ser y la manda a flotar a la deriva. La mata. Me hace perder en sí. Y, lamentablemente, es la forma en la que estamos siendo.
Y a mí no me gusta. Entonces hago cosas. Cosas para ver qué pasa con ese lago. Cosas para hacerte reír. Cosas para ver si me podés escuchar. ¿Y sabés qué? No podés. O no querés. Pero te aseguro que, en este momento, no podés.
Hay cosas que no te estoy diciendo. 
Son cosas serias pero no significa que, al decirlas, esté enojado.
Son cosas serias porque hablan de vos, de las cosas que veo y ni se me ocurriría decirte ahora.
Ganas no me faltan. Es que no escuchás. Y no creo que tengas en este momento la capacidad de tomarlas como las digo. Y entender que las digo porque te quiero. Y que entiendas que vine acá para acompañarnos en esta porción de vida. No soy un plan. No soy un buen plan para vos. Ni siquiera soy para vos. Y vos no sos para mí.
...
Así y todo, te quiero. No lo vas a entender porque no cuadra. Te quiero y ni yo entiendo por qué. En ese milisegundo entre un llanto y una carcajada, brota una sonrisa. Y quizás esto fue eso. Tratar de sonreír juntos.
...
Esto no termina. Pero una parte tuya termina acá. 
Yo no me quiero ir. Y sabés que tampoco querés que me quede. 
Nuestras formas son un misterio. Y vos no me escuchás.
...
Por eso vengo acá.
Y me escribo, porque no sé si pueda sentirme en confianza para decirte eso. Que no escuchás. Y ahí, quizás ahí -si me escucharas- te diría algo de lo que percibo. Pero solo si me escuchás. Y para eso, tenés que encontrar paz en el silencio.
...
¿Ahora? ¿Para qué?