Bonetilla. - 2015 3 7

Los duendes te están mirando.
Están ahí, parados junto al borde de tu cama, rodeándola.
Los hay de todos los colores menos negro y blanco. Muy trillados para un duende.
Los duendes te miran y apoyan las manos sobre el borde de tu colchón.

Acabás de despertar y es todo una situación confusa.
Vos ya sabés cómo es la cosa: el trato fue claro, vos no jodés a los duendes y ellos no te joden a vos.
Y la pregunta es clara: ¿qué hacen, entonces, agitándote Rancho Descanso?

Todavía tenés los ojos entrecerrados. Te hacés a la idea que vas a tener que lidiar con ellos. Recordá: te están mirando. 
Levantás los párpados y despertás tus sentidos. Empezás a escuchar un leve murmullo, algo casi inaudible que parece una conversación. Al menos escuchás más de dos voces que parecen distintas.
Los duendes están hablando entre sí mientras te señalan y te miran.

¿Qué podrás haber hecho mientras dormías? Moverte un poco; sí, quizás te moviste demasiado y tenías a alguno de los duendes durmiendo abajo de tu cama. Y quizás lo despertaste y la pasó mal. Esta hipótesis sería perfectamente plausible si no fuera por el hecho que los duendes casi que no duermen. Y, si lo hacen, son suficientemente cuidadosos para no dormir en el mismo momento que uno. Tienen cierto código que mantener y, cuando descansamos, aprovechan para hacer sus andanzas. Ni antes ni después. Pero ahora están acá, rodeando tu cama y vos, recobrando y armando el sentido de los colores que ellos portan, te das cuenta que hablan de "lo que pasó ayer a la noche".

Atinás a querer preguntar; inhalás aire por la nariz e, instantáneamente, todos se callan la boca y te miran con ojos inquisidores. ¿Qué pasó ayer a la noche?
Vos sabés que saliste a caminar.

Punto y coma.
Los duendes te dicen que la situación está jodida
Eso no implica que tengas que darte por vencida
Tratás de sobornarlos con algo y pensás en darles comida
Te dicen que no jodas y no seas atrevida

Este escrito es algo ridículo.
¿Qué es un duende si no un Ser aboneteado?
Puede que entiendas algo de lo que ocurren con estas palabras cuando son abotonadas con distintos colores en un saco sin bolsillos. De mi parte, no entendí un carajo.