Aguas dulces. - 2015 3 12

El tiempo se está reorganizando.
La forma en que las cosas caminan por mi conciencia adopta nuevos colores.
La idea es reconocer que la mente es un laberinto; un laberinto en donde todo camino conduce a un destino azaroso e inigualable.
Un laberinto abierto en donde todos los caminos llevan a Algo.

Caminar y caminar, los lugares que sentís ya recorriste siempre tienen recovecos. Siempre hay algo nuevo, alguna vuelta nueva, algún montículo nuevo de tierra, algún agua que cambió de lugar. Alguna especie que se sintió acobijada por un colchón de hojas y ramas secas.

Los Vientos que te recorren y hacen chiflar el moño también provienen de aires nuevos, recirculados por el Espacio, con un leve sabor a pimentón.

Optando por treparte a una medianera observás el potencial aventurero de las enredaderas. Se despliegan rechonchas y, por debajo de cada encrucijada verde, hay una pared que te saluda con una puerta. 
La ramificación de tu conciencia difumina recorridos que otrora serían perpendiculares a la Tierra. Las puertas más pequeñas te arrodillan y, con una sonrisa, te llenás de polvo la mirada.

El potencial creativo está volviendo. Ya no tenés que pensar qué decir cuando hablás. 
Si mirás al Cielo las estrías de las nubes te gritan felices con los ojos llorosos.
Esperás cualquier lluvia para navegarte en cualquier pozo.
Aprendés a aprender cosas sobre tu rancho,
Y quien lo visite nunca más es "visita".