Del rosquete. - 2015 3 30

No sé si es que te parecés a todas
O que amé a todas las que te parecés.
No es real, ya lo sé; soy un delirio andante.

Galopante. Rimbombante.

No sé quién sos y no sé cómo llegaste.
No quiero que te vuele el viento y no quiero morir a tu lado.

Vos decís que no nos conocemos.
Yo digo que sí. Que algo sí.
No te puedo decir todo.
Quizás ni siquiera te puedo decir algo.
Hay mucho de ese Todo que no sé.

Un enrosque.

...

No te parecés a ninguna.
Soy yo que no puedo evitar abrazarte porque te veo triste.
Que algo me conecta, que no sé qué es y que ni siquiera me importa.
Algo nos conecta.
Aunque no seamos,
Aunque no somos,
Y aunque no seremos,
Algo nos conecta.
Ta.

El silencio habla. - 2015 3 29

Ns/Ne. - 2015 3 29

Marzo está terminando al borde del asiento.
Nunca vi esta película.
El año pasado, para esta época, pensé que iba a estar todo bien. Después volví del baño y me equivoqué de sala. Dejé una a medio empezar y agarré otra cuyo final me iba a dejar boquiabierto.
Mi vida es algo que no entiendo. No necesito entenderla. No entiendo del todo mi camino y no necesito entenderlo. Y seguramente muchos no entiendan. No es falta de dirección. Es que no sé bien a dónde voy hasta que llego.
Esta película, este año, es muy nueva. No la vi nunca. Y me está pasando eso. Cada año que pasa, algunas cosas permanecen, otras cambian. Otras permanecen cambiando. 
Hoy me vi atravesando angustia y regresión. Me encontré con el fantasma de no saber. Pero le saqué la sábana. Le pregunté. Y acá estoy.
Ayer no me podía dormir. Hubiera sido muy fácil desvanecerme en una laguna espesa, pero mi energía está siendo más fuerte que mi Muerte. Y sobreviví. Hoy también.
Hay cosas que estoy aprendiendo y todavía no sé qué son. Es que no sé bien a dónde voy hasta que llego.
El año pasado experimenté con profundizar mensajes. No es sano gustarle a todo el Mundo. Elijo a las personas que me caen mal. El amor nunca llega tarde. Cuando quiero, quiero para siempre. 
Este año recién comenzó y yo ya estoy hasta las manos. 
Me estoy dejando atravesar por todo, me duele y pido más.
Mi Ser está siendo genuino. Lo noto. Emano mi energía y pasan cosas. Y yo me engancho.
Soy una ensalada. 

Diez kilómetros para bajar un cambio. - 2015 3 29

Abrís la boca y surgen ríos de suspiros densos, todos llevan a ese lago que habita dentro tuyo. No sé si hay peces.
Desde ahí los ríos se evaporan, recirculan, vuelven a llover en tu cara. 
Hablar con vos es saber que no me estás escuchando.
No me estás escuchando.
¿Me entendés lo que te digo? No, no entendés.
Va de nuevo: no me estás escuchando.
Hablás y todo lo que circula por tu percepción es tu río. Yo hablo, me muevo, aparezco por ahí, aparezco por allá. Caso omiso. Acá no pasó nada.
Eso es difícil. Es muy difícil.
Me embota. Ni siquiera me embola. Me embota, esa forma encapsula mi sensación de Ser y la manda a flotar a la deriva. La mata. Me hace perder en sí. Y, lamentablemente, es la forma en la que estamos siendo.
Y a mí no me gusta. Entonces hago cosas. Cosas para ver qué pasa con ese lago. Cosas para hacerte reír. Cosas para ver si me podés escuchar. ¿Y sabés qué? No podés. O no querés. Pero te aseguro que, en este momento, no podés.
Hay cosas que no te estoy diciendo. 
Son cosas serias pero no significa que, al decirlas, esté enojado.
Son cosas serias porque hablan de vos, de las cosas que veo y ni se me ocurriría decirte ahora.
Ganas no me faltan. Es que no escuchás. Y no creo que tengas en este momento la capacidad de tomarlas como las digo. Y entender que las digo porque te quiero. Y que entiendas que vine acá para acompañarnos en esta porción de vida. No soy un plan. No soy un buen plan para vos. Ni siquiera soy para vos. Y vos no sos para mí.
...
Así y todo, te quiero. No lo vas a entender porque no cuadra. Te quiero y ni yo entiendo por qué. En ese milisegundo entre un llanto y una carcajada, brota una sonrisa. Y quizás esto fue eso. Tratar de sonreír juntos.
...
Esto no termina. Pero una parte tuya termina acá. 
Yo no me quiero ir. Y sabés que tampoco querés que me quede. 
Nuestras formas son un misterio. Y vos no me escuchás.
...
Por eso vengo acá.
Y me escribo, porque no sé si pueda sentirme en confianza para decirte eso. Que no escuchás. Y ahí, quizás ahí -si me escucharas- te diría algo de lo que percibo. Pero solo si me escuchás. Y para eso, tenés que encontrar paz en el silencio.
...
¿Ahora? ¿Para qué?

Minutos inesperados para morder un ladrillo. - 2015 3 28

De lo alto de una construcción arbitraria y antojadiza
Cae un objeto contundente de color rojo Tierra.
Las ideas que yacen debajo alzan sus mambos en asombro.
"¡Cuidado!" -gritan-, "¡Este objeto es nuestra piel!".
A medida que la cosa cae, el resto de los transeúntes detiene su paso y observan, atónitos.
Ver cómo las ideas se forman en cuadrícula, casi sin dejar espacios entre sí.
Se forman y miran hacia arriba, esperando ser devoradas y estalladas por este objeto.
Es un objeto foráneo, no cayó de la construcción si no de un avión violeta que sobrevolaba la zona malcomunicadamente. Un avión que no quiso escuchar a la torre de control. Que se rige por una torre de control paralela, con mucho de Real y nada real.

El ladrillo cae y en su caída hace sombra.
Le recuerda a las paredes de la conciencia que las alturas también se edifican.
Te recuerda que podemos ser espejos de cosas que no entendemos.
Un ladrillo cae, en escasos minutos,
Y la idea que lo acobija, abre la boca y sonríe la carnada.

Los silencios. - 2015 3 28

En este silencio viaja mi aire
Y en este aire viajan mis ojos
Solo mis ojos, sin mi mirada. La mirada viaja solo con impulso. En este silencio viajan mis ojos.

En este silencio viajan tus palabras.
Viajás vos, a través de un cilindro metálico que -sí- aturde un poquito.
No te lo digo de guachito, es que el silencio me produce cosas para las cuales no tengo nombre.
Las palabras son el aire en el que viajan mis ojos.

En este silencio viaja un descenso. 
Un descenso de la temperatura y del calor corporal.
Yo no pienso apagar la estufa; menos que menos sintiendo que se acerca el invierno.
El calor me arremolina, me hace ascender y despierta ímpetu de subir con vos. A algún invierno que quiera ser feliz.

Estos son tres silencios que a veces me incomodan. Por su falta o por su imposibilidad de ser en él. 
Aunque ahora esté en silencio, no significa que no esté emanando cosas. Energía. Suspiros, miradas. Ganas de ascender.
Hoy mi ventana es una declaración de temple ante la vida. El nivel de mi energía viene sabio, estoy caminando con eje, aún sin saber la dirección.
Encuentro que los pasos me llevan a lugares que no me gustan, pero que el camino es genuino y que es mejor caminarlo que quedarme quieto o dar marcha atrás.
Presiento que el viaje dura poco, quizás nos pidamos bajar en el siguiente árbol. Y ahí dos caminos se abrirán, en silencio. Y no nos vamos a ir en silencio. Pero hoy estamos así. Hoy investigamos, hoy me fijo qué me pasa con tu silencio.

Cuarenta minutos para las ocho. - 2015 3 26

Las entradas nunca sobran.
Cierro una puerta y abro dos. 
El corazón me está latiendo en tresillo.

Hoy me desperté y tuve que saber que lo de ayer fue un sueño.
Hurgué en los últimos ríos, antes que se escurrieran hacia el mar, y me vi haciendo de cuenta que era otro.
Con distinta ropa, haciendo un asado, sonriendo a las cámaras.
¿Qué me pasa al despertar? Mi gato me usa de mozo, yo lo uso de despertador.
Siete y veinte de la mañana. 
¡Miaaaau!
Los gatos tienen la perra costumbre de saber que, si nos convencen de algo -tan solo una vez-, esa vez vale para todas.
Miaaau, ¡miau!
Les gusta tener la comida y el agua separados. Y, preferentemente, tomar agua de lugares novedosos.
¿Miau? Miau.
Mi gato se amoldó a mi carácter de los veintipico. Todo un aparato.
Las entradas nunca sobran. Maullar nunca está de más.
En algún momento voy a ir. Me hago el pelotudo -y el dormido- pero él sabe. Me vio moverme debajo de la frazada. Ve que respiro distinto. Ve que muevo las pupilas por debajo de los párpados cerrados.

Hoy me desperté y decidí volver a dormir. Despertar antes que el despertador fue un comienzo. Luego me ganó la gula onírica. Y, como si fuera poco, luego del mediodía pedí postre. 
La siesta es una oda a tomarse la vida con soda. De burbujas finas. Que hacen cosquillas amenas a lo largo del paladar.
El tiempo puede ser un poco tirano. La plata, un mal necesario.
En estos tiempos, yo decido que mi tiempo vale más que mi plata. 
Una vida simple donde ciertas comodidades se transformen en lujos. Poder elegir qué voy a comer, dentro de cierto abanico. Poder elegir no comer. Poder despertarme y poder dormir una siesta. Poder usar a mi gato de despertador. Poder observar el Mundo y escribir sin pensar en signos de embotamiento. Poder pensar que el pasto existe a cualquier hora. Poder elegir el Sol del mediodía.
Poder poder querer qué querer.

Tampoco. - 2015 3 26

Las hojas se están cayendo. Mis párpados también.
Los atardeceres me invitan a tomar un té. Y a mimarte.

¿Qué es un mimo?
Poso mi piel sobre tu piel. Mi brazo sobre tu brazo, mi mano sobre tu antebrazo. Hago un vaivén respiratorio y nos sentimos en una caricia. Doy y recibo cosas que no llevan sal ni azúcar.
Viajamos en una mirada compartida. 
Mimarnos es un acto sutil de transmisión de energía. Y toda energía es creación y regalo. Todo esto es amor.

No tengo barreras para mi piel. Menos que menos para mi energía.
No sé decir que no con mi corazón. Aunque me duela.
No sé negarme a lo que pienso. Aunque no me convenga. Aunque no guste.
Me tomo mi tiempo, no tiro piedras. Y cuando hablo, sabés que estoy diciendo la verdad.

Mil uno. - 2015 3 26

Mil veces fui yo.
Mil.
...
Perdón, no la voy a caretear.
Hoy sos vos.

Hoy no somos. - 2015 3 26

Hoy, las veces que te pienso viajan sin sonido. 
Hoy no nos tenemos. 
Hoy no somos.

Hoy te pienso y no necesito abrigo. Me siento raro, encandilado por la luz que engaña a los pájaros al mediodía y les guiña, en falsa señal, simulando todavía verde.
Hoy soy un pájaro sin alas y mi nido está intacto, cruzando la vereda.
Hoy cruzo el asfalto y me pisan todas tus ruedas.

Hoy no somos.
Ayer te mostré por qué no puedo Ser entre tus ojos. Un par de infiernos bastan. El resto no lo puedo discutir. Aunque crea que estás en otra ciudad.
Aunque sepa. Ayer no lo podía evitar.
Hoy tampoco.

No puedo caminar derecho. Me mata tanto Real.
No puedo cojer sin tus caras de placer.
No puedo gozar sin vos gozando.
Ayer no podía. Hoy no puedo. Mañana tampoco.

Hoy no somos. Me fui a la vereda de enfrente y pensás que me quiero escapar.
Dejame reponerme de los choques. De las pisadas.
Dejame prender una fogata y construir un nuevo par de alas.
Nunca supimos cómo, quizás supimos cuándo.
Cuándo es hoy,
... Y hoy... 
¿Hoy?
...
Hoy no sabemos.
Hoy no s     mos.

O este. - 2015 3 25

Mirar este Sol de otoño, mantener los párpados abiertos dejándonos atravesar por la luz y el calor radiantes que suspiran en las horas después del mediodía. Bancarla, dejar que se empiecen a tostar las pupilas. Que queden crujientes por fuera y tiernas por dentro.
Mirando este Sol de otoño dejamos caer lágrimas por los Mundos, lágrimas que cambian de lugar. Nos buscamos en distintas esquinas y, luego de dar vueltas y vueltas, caemos en la cuenta que hay calles que nunca se cruzan. Caminos que no nos llevan, ideas que no comulgan, formas que se quedan en sus formas.

Hay formas que se quedan en su molde. No pueden salirse de sí; nada personal, es una cuestión de forma. De cosas que no se entrelazan plásticamente, aunque sus soles lo deseen.

Mi Sol quema cuando lo miro de costado. En este otoño lo tengo de frente y me abrazo a sus rayos. Le pido que me encandile la mirada y me muestre lo que no quise en el tiempo para, al menos una vez, decir que sí y atravesar un eclipse. Y estoy atravesándolo con una sonrisa, algo que no supe hacer en otro momento. 

Mantenerme de frente, dejarme dorar. Voy unos días y seguramente pueda hacerlo mejor. Llevar el Sol hacia el norte y sonreír a su atardecer. Formar un triángulo con el este. Permitir que se vaya a dormir a otro lugar; sin fuerza, cambiando de lugar su Mundo.

Xá. - 2015 3 24

Pasan los minutos y los puntos suspensivos se acumulan.
La pava en tu cabeza hierve y no chifla; alguien le sacó el pico.
Cuando la inclinás para servir te olvidás lo que significa un vaso medio lleno.
Te inclinás en afán de no quemarte los pies.
Esos dedos, esos puntos que narran el camino de tu vida.
Escribir es exhalar, como tantas otras expresiones en virtud de construir Mundo.
En toda exhalación hay un poco de vapor de agua.

Tout contre mon ránche. - 2015 3 21

El otoño llegó hace menos de veinticuatro horas.
El clima asintió con una bocanada de aire y endulzó el contorno de nuestras pupilas a base de un caramelo que ya endurece.
Las puertas y las ventanas estaban abiertas, expectando sudorar inmundicias y cometer perjurios en nombre de la rotación del planeta. 
Los duendes estuvieron a punto de prenderme fuego el rancho.

...

Desde antes de ayer me veo con una llama prendida en medio de los ojos. Es una llama violeta, rosácea, emite un calor que se distribuye equitativamente en derredor de mis pupilas. El contorno de las mismas se ve desdibujado de un soplo. Recuerda la capacidad de sentir lo que le está pasando a mi Cuerpo.
El otoño nos sobrepasa. Hace meses que no estaba para un té.

...

Estoy viendo cosas que no sé si me interesan. Prediciendo la vida cotidiana; a su acontecer, no hago más que sonreír.
Puede que sea la sensación de volver a estar conectado a este planeta; volver lleno de souvenirs en cajitas a medio cerrar -y sin moño-.

...

Me comí todos los bombones.
Todas. Todas juntas y al revés.

Otoño. - 2015 3 21

Las hojas que caen provocan al Viento.
Alzo la vista, estás vos; ayer me dijiste que yo ya no soy tu caolor. Sonrío.
No es casualidad ni causalidad, no es destino; la brisa es un poco así, envuelve y arremolina cosas sin orden ni prioridades. 

Los soles se duermen temprano y el otoño nos acobija crujiente.
Los mates vienen calientes.
Los hornos son necesarios.
Los momentos de Sol, sagrados.
Pisar las veredas sin saber qué hay debajo.
Usar bufanda, suspirar café.

Vuelve amigarnos la piel 
Vuelve la ropa -vuelve la sopa-
Vuelve reír bajo frazadas.

Vos no volvés. No vas a volver. No podemos volver.
Yo ya me fui, pero antes nos sonreímos hasta nunca.
Adiós, verano.

Allá es mejor. - 2015 3 19

La idea era absorverme en los alrededores de mi rancho.
Emanar ondas radiales que pudieran ser sintonizadas en consonancia con el alcance de mis pasos.
No lo pude evitar y fracasé, lo cual no significa que haya perdido algo.
Es que no lo pude evitar.
Hubo o hay o habrá algo que también me hace valorar la distancia; algo práctico, efímero, egocéntricamente conveniente. 

¿Por qué ir, cada vez, más lejos? Yo pensé que quería amar a la vuelta de mi casa. Y lo hice. Y se dio. 
Sin embargo ahora me veo en una hipocresía. Quería estar cerca de donde latiera mi corazón y me encuentro, de norte a sur, de este a oeste, atravesado por el espacio. 
No es que esté mal.
No puedo cuestionar una conexión existencial por su distancia física.
No quiero ser Buenos Aires. 
La conveniencia va por el lado de uno de estos mambos que arrastro inconcientemente; que un par de horas de distancia siempre actúan de mediadores de la inmediatez, factor al cual le tuve miedo durante mucho tiempo (al estar "ahí" en forma instantánea -sin saber decir que no-).
La distancia ahora me corre; cree que estoy mejor, así que me da un respiro de algo que aprendí a respirar sin saber cómo.
En la distancia se dibujan los bordes de un camino que es un viaje a otras formas de existir.
Soy un poco camaleónico; absorvo rápido, me dejo impregnar y reflejo. Siempre algo mío va en el camino. Soy distintos yos.
vos.

Acá ve. - 2015 3 19

A centímetros del suelo,
A segundos de enraizar,
Mirarme a los pies es encontrar la libertad de volar, sabiendo que mi Cuerpo está profundamente arraigado a la Tierra.
...
Acá viene. Acá voy. Acá fui.
Acá vino. Acá vas. Aca vamos.

Himnimente. - 2015 3 19


En este escrito los símbolos nos atraviesan.

Estoy pensando qué decir +y+ vos hablás; nos llamamos con las {mentes, estamos de la cabeza.}
Cantar en falsete no tiene sentido.
Hablás de )cosas(; algunas tienen que ver con pasto seco.
Quedarte quieto no te convierte en estatua.
¿Qué te puedo decir? Tenés necesidad de hablar, yo junto el pasto con^un rastrillo y con las uñas.


Te escucho y me saturo de [hor]migas. Simple. Doble. Triple. Especial.
Si pedís una docena, vienen dos de regalo.
Junto ganas de tener ganas de comer.
Hoy no porque ayer sí.
Justo ahora.
Mañana tampoco.
Justo ahora el hambre no aparece. ¿Te aparece?
Otro día.
Las palabras salpican jugo de carne caliente. Con aceituna. Y pasas de uva.


No estamos podiendo decir demasiado.
Vos no sentís lo que yo siento por vos.
Vos.
Hay cosas que están atravesando nuestros intentos futiles de hablarnos a los ojos.
Recordá de qué pediste.
Sánguches de signos y empanadas.


Cuatro, cinco, tres. Las palabras se detienen a observar la forma en la cual 
están componiendo esta oración.
$220, $110 la hora.
Hablar sin líneas, escribir sin una idea directriz que se quiera disfrazar de libreto.*


*Dos. Uno.

Retoño. - 2015 3 18

Me estoy levantando y me caigo de nuevo.
Debería cortar el pasto.
Debería hacer tantas otras cosas y no puedo.
Y no quiero.
Mi voluntad está hermética. Enjaulada entre rejas electrificadas.
Hace tres o cuatro días que vengo a los electrocutazos.
Se ve que no entiendo; se ve que no veo que no hay techo.
O que tengo el cuello demasiado duro para mirar hacia arriba.
O que me quiero electrocutar.
Es el amor que me besa en estéreo.
Es mi deseo que me tiene sin cuidado.
Son mis deseos; los de vivir con la vida y los de morir en el Viento.
La tierra se acumula entre los pelos de mis piernas. Casi estamos en otoño. Quiero volver a usar pantalones. Despertar en un café luego de una rica siesta.
Quiero al otoño.

Los colores de las "eles". - 2015 3 17

Las letras nos dicen cosas difíciles de entender. Hay significaciones que se basan en la morfología de una palabra, más que en su significado. 
"Significación" y "significado" son sinónimos; sin embargo, no dicen lo mismo. "Significación" tiene cierto gusto a actividad, a algo que es hecho a través de una acción. Es una vertiente que depende de un acto concretamente voluntario: el de significar. "Significado", por otro lado, embebe un estado de la cosa en donde se la da por hecha. Se la presume como algo que se presenta ante la percepción en sí, por fuera de un acto constructivo por parte del sistema perceptivo de quien lee. Está ahí, solo hay que descubrirlo.
Las palabras que se escriben con letra "ele" tienen un sentido elástico, de elongación.

¿Qué pasa cuando las usamos para empezar? Lugar, luna, lana. Yo percibo que hay un arco que se genera en la imagen inconciente de la palabra, relativo a la forma en que se arquea la lengua hacia abajo para pronunciar la susodicha primera letra. 

LLLLá.

Hay un arco. Algo que se extiende, se tensa mínimamente para entregar lo que, probablemente, sean, a continuación, dos o más letras asociadas. 

Hay un arco hacia la luna.
Hay un arco hacia las dos.
Hay un arco hacia las tres.

Cuando la letra "ele" se posiciona cercana a la mitad de la palabra, ese arco se transforma en un puente. Comenzamos a pronunciar y llega la "ele". Izamos una bandera y la miramos con detenimiento. Sostenemos una manivela con nuestra mano hábil y la hacemos girar en nuestra mandíbula. Algo se levanta y se sostiene. Genera un arco hacia arriba. Permite el atravesamiento de algo por debajo y por arriba de otra cosa. Hay simultaneidad. Hay algo.

Hay a[l]go.
Hay un "a" que comienza y una letra "ele" que sirve de puente. "A" le pasa por debajo a "go". O "go" le pasa por encima a "a". Se dicen, se cruzan formando una "equis" en el punto de encuentro.
Una "equis" en una "ele".

LX.

Cuando una palabra termina en "ele"... bueno; las significaciones son arbitrarias. Eso lo sabemos. Sin embargo, ¿a dónde lleva este laberinto? Se me está moviendo la boca al escribir y mis labios se sonríen. Labial. Descomunal.

La "ele" al final es un golpe de gracia. El movimiento suave de la lengua al terminar es una canción que concluye por mero efecto de bajarle el volúmen. Y a mí -a mí, particularmente- siempre me nace sonreírme cuando una canción termina así. Me pregunto dónde fue el punto exacto y real de corte. Cómo terminaría de otro modo. La "ele" al final abre suspensos y misterios. Y deja todo irresuelto, en un final abierto, o sin final.

Cual cerdo. - 2015 3 16

Las subidas me están durando unos días.
La última duró una semana.
Bajar es una acción que lleva tan solo segundos.
Subo y los colores se irradian solos; el perímetro de mis pupilas se difumina y las barreras de la percepción se levantan.
El ánimo se pone cómodo, mi pelo es un gato durmiendo.
El tiempo lo vivo minuto a minuto. Si empiezo temprano, mucho mejor.

Caer, por otro lado, es súbito. Es un momento que, en milisegundos, lleva a otro momento. Y a otro. Y siempre, desde el momento que caés, comenzás a levantarte, pero la caída es un instante.
Son dos segundos en donde dejaste de observar el camino para mirarte la nuca.

Caíste.
Volver a prestar atención.
¿Cuántos días van a pasar hasta la próxima caída? Pensé que iba a subir por semanas. Meses.
Me encontré banal y moví las cortinas. Vi la oportunidad para zambullirme en un pedazo de barro. En un chiquero. 

Oink.


Surfeando las sábanas. - 2015 3 15

... Y ahora que la noche es de noche,
La aldea se acerca a la luna, puertas abiertas
Lo divino y lo oscuro esperan nuestro regreso.

Vos te vas, yo vuelvo; vos volvés y yo me voy
Te vas, me voy; me vas, te fui
Nos vamos. Nos vemos.

En la aldea bailan en festejo
Hoy, un paso más; mañana hay que esperar
A que la Galaxia nos prepare otro té
Y pisar el pasto con cáscaras de naranja.

Esta noche voy a despertar, en sueños
Te voy a sentir en las sábanas
No nos extrañemos; nos tenemos
Tengámonos; el resto, lo vemos.

No te aguantes. - 2015 3 14

El polvo se asienta sobre la Tierra, vivir está al lado de los humedales.
El Sol nos calienta por la mañana y a la tarde ya me pregunto dónde estás. ¿Dónde fuiste?
No sé qué me pasa, no sé qué te pasa; sé que nos pasa algo.

Las palabras no entenderían. Lo que ocurre es un circuito que se sobrealimenta haciendo falso contacto.
No nos entendemos. Lo estamos intentando.
Vos te ponés triste y te tomás un mate dulce.
Yo me siento confuso mientras bajo las persianas.

No puedo nadar en la Nada; no sin remos, no sin una balsa.
Los brazos y las piernas no me alcanzan; el aire, menos.

Rimo estrofas con poesía, a eso adhiero.
Yo te quiero; no sé menos, no sé más, no sabría.

Aguas dulces. - 2015 3 12

El tiempo se está reorganizando.
La forma en que las cosas caminan por mi conciencia adopta nuevos colores.
La idea es reconocer que la mente es un laberinto; un laberinto en donde todo camino conduce a un destino azaroso e inigualable.
Un laberinto abierto en donde todos los caminos llevan a Algo.

Caminar y caminar, los lugares que sentís ya recorriste siempre tienen recovecos. Siempre hay algo nuevo, alguna vuelta nueva, algún montículo nuevo de tierra, algún agua que cambió de lugar. Alguna especie que se sintió acobijada por un colchón de hojas y ramas secas.

Los Vientos que te recorren y hacen chiflar el moño también provienen de aires nuevos, recirculados por el Espacio, con un leve sabor a pimentón.

Optando por treparte a una medianera observás el potencial aventurero de las enredaderas. Se despliegan rechonchas y, por debajo de cada encrucijada verde, hay una pared que te saluda con una puerta. 
La ramificación de tu conciencia difumina recorridos que otrora serían perpendiculares a la Tierra. Las puertas más pequeñas te arrodillan y, con una sonrisa, te llenás de polvo la mirada.

El potencial creativo está volviendo. Ya no tenés que pensar qué decir cuando hablás. 
Si mirás al Cielo las estrías de las nubes te gritan felices con los ojos llorosos.
Esperás cualquier lluvia para navegarte en cualquier pozo.
Aprendés a aprender cosas sobre tu rancho,
Y quien lo visite nunca más es "visita". 

Aguas saladas. - 2015 3 11

El lugar está oscuro y para percibir el paso del tiempo es necesario contraer la mente.
Achinar los ojos y desenfocar la mirada; mirar algo haciendo de cuenta que se mira lo de al lado. Lo de al lado.
La oscuridad está compleja pero hacer un poco de esfuerzo viene bien.
Estos ojos van a doler mañana.

De una vela que casi se apaga brota un suspiro que se transforma en un chirrido agudo. El fuego se impacienta, mis pulmones también. Me estoy quemando desde afuera al compás del recorrido por tu piel. Hay cosas que prefiero salgan como yo prefiero. Para lo demás, un ademán -o un suspiro- bastan.

Me hago amigo de lo indecible; en un suspiro -o un ademán- apago el fuego, desdoblo el Cuerpo en cuatro manos y observo desde las alturas esta danza.

En el agua de mi océano caen las agujas de un reloj, se desarma el concepto de continuidad, oigo unas campanillas a la distancia y la piel resbala en movimiento.

Mar adentro el horizonte es infinito, el eco no existe, Cielo y mar son un mismo azul.
Los pliegues que forman las olas al acariciar el aire generan sonrisas en tu mente.
Mar adentro no hay puertas ni ventanas, la oscuridad se ilumina y tu piel es rociada con cristales de sal. Es un ademán -y un suspiro-; soy yo, que no lo puedo evitar.

(...)marzo. - 2015 3 10

Marzo está entrando con un sabor poco definido.
Dulce no es de ningún modo, salado tampoco.
Tampoco es precisamente ácido.
Quizás un poco amargo.

Marzo tiene sabor a la Tierra que respirás ascendiendo una montaña.
Te relamés la comisura de los labios y ahí está, mezclada con finas capas de minerales de procedencia intergaláctica.

Estoy a doce minutos de reemplazar mis dedos.
Los escritos vienen cortos y con ese sabor a tierra y mineral; están algo petisos, dejan un sentido no del todo apetecible, no llegan a lugares definidos y el año recién comienza.

Cuando hacemos una cita por escrito y la misma extrae parte de una oración que era más larga, la cita empieza con: (...)
Es decir que "esto viene desde antes".
Marzo es un poco eso; es el año que empezó desde hace un rato, mientras nosotros remoloneábamos haciéndonos los tontos enamorados.
La existencia empieza a hacer preguntas sobre el tiempo.
El verano se despide no sin un último coletazo.
Las hojas practican caída libre.
Nuestras preguntas se encaminan en un viaje.
Amanece más tarde, pero el año ya empezó.

Sentado hacia el otoño. - 2015 3 9

La humedad y el calor no dan tregua.
Así y todo la llegada del otoño se hace, cada día, más incipiente.
El otoño es el comienzo del dormir de nuestro hemisferio.
Las luces nos van a iluminar tenues, con tonos marrones y anaranjados.
Las plantas y los animales vamos a llamarnos a hibernar.
De a poco, a medida que el frío encuentre al aire en el pasaje gradual de las noches a las tardes frías, vamos a salir más abrigados.
Yo quiero eso; soy un Ser acalorado. El frío me permite libertad de movimiento -y no tener que salir tan en bolas a la vida-.
El otoño está llegando.
Y con él las esperanzas de encontrarnos en abrazos.
Con algo caliente entre las manos.
Con comida calórica.
Entre sábanas que ventilan aire caliente.
Entre miradas que se acuestan más temprano.

Espacio. - 2015 3 8

Despacio es mejor.
Me azota el calor y el Cielo se llena de nubes rojas.
Mientras trato de divisar si se trata de globos o algodones, la Tierra se acerca unos centímetros más.

No me quiero enfrentar al tiempo; me viene a buscar y opto por esperarlo parado de costado. No lo voy a evadir pero tampoco quiero desafiarlo. Sería futil.
Estoy escribiendo, lo cual es bueno; estoy escribiendo porque es, en este punto, lo más productivo que puedo hacer con las manos -mientras quiera perseguir el deseo de reconstruir mi energía desde cero-.

D[entro del] espacio es mejor.
La lluvia está caliente pero ayuda.
Ayuda a desacelerar las cosas que queremos dejar de hacer así.
Sean como sean; las formas que queremos desarticular.
Las estructuras que buscamos desestructurar.
Mi ventana se transformó, en estas semanas, en un portal hacia lo desconocido.
Lo Real se convirtió en algo incómodo y dañino.
Las persianas de mi casa se bajaron desde temprano.

Ahora la lluvia nos adora.
Nos pide que nos dejemos mojar y desvestir.
Desvestirnos de los miedos, entregarnos a aquello que -creemos que- no somos.
Entreguémonos; despacio, siempre es posible encontrar nuevas tonalidades de verde.

XX. - 2015 3 8

Los roles en los espacios los preferimos rotativos, circulares.
Nos divertimos en calesita y el centro siempre está vacante.
Es un eje en el cual confluyen nuestros haces, nuestras sonrisas.

En el medio del círculo hay una equis.
Un símbolo que denota origen, Tierra, punto de encuentro, convergencia de caminos.
Una equis, otra equis. En rotación, captadas por momentos instantáneos desde el fondo de nuestras pupilas. Una equis y otra equis. Un asterisco.

Al Mundo llegamos libres.
¿Qué reside en consumar la libertad en cada acto?

Que las equis sean puntos de encuentro, no ecuaciones.
Y los asteriscos llamen a nuestras Almas a abrazar.
Equis; equis.
Equidistantes.
Diferentes e iguales.


Bonetilla. - 2015 3 7

Los duendes te están mirando.
Están ahí, parados junto al borde de tu cama, rodeándola.
Los hay de todos los colores menos negro y blanco. Muy trillados para un duende.
Los duendes te miran y apoyan las manos sobre el borde de tu colchón.

Acabás de despertar y es todo una situación confusa.
Vos ya sabés cómo es la cosa: el trato fue claro, vos no jodés a los duendes y ellos no te joden a vos.
Y la pregunta es clara: ¿qué hacen, entonces, agitándote Rancho Descanso?

Todavía tenés los ojos entrecerrados. Te hacés a la idea que vas a tener que lidiar con ellos. Recordá: te están mirando. 
Levantás los párpados y despertás tus sentidos. Empezás a escuchar un leve murmullo, algo casi inaudible que parece una conversación. Al menos escuchás más de dos voces que parecen distintas.
Los duendes están hablando entre sí mientras te señalan y te miran.

¿Qué podrás haber hecho mientras dormías? Moverte un poco; sí, quizás te moviste demasiado y tenías a alguno de los duendes durmiendo abajo de tu cama. Y quizás lo despertaste y la pasó mal. Esta hipótesis sería perfectamente plausible si no fuera por el hecho que los duendes casi que no duermen. Y, si lo hacen, son suficientemente cuidadosos para no dormir en el mismo momento que uno. Tienen cierto código que mantener y, cuando descansamos, aprovechan para hacer sus andanzas. Ni antes ni después. Pero ahora están acá, rodeando tu cama y vos, recobrando y armando el sentido de los colores que ellos portan, te das cuenta que hablan de "lo que pasó ayer a la noche".

Atinás a querer preguntar; inhalás aire por la nariz e, instantáneamente, todos se callan la boca y te miran con ojos inquisidores. ¿Qué pasó ayer a la noche?
Vos sabés que saliste a caminar.

Punto y coma.
Los duendes te dicen que la situación está jodida
Eso no implica que tengas que darte por vencida
Tratás de sobornarlos con algo y pensás en darles comida
Te dicen que no jodas y no seas atrevida

Este escrito es algo ridículo.
¿Qué es un duende si no un Ser aboneteado?
Puede que entiendas algo de lo que ocurren con estas palabras cuando son abotonadas con distintos colores en un saco sin bolsillos. De mi parte, no entendí un carajo.

(La brisa). - 2015 3 7

Estallar; sonrisa enamorada.
Brillar, con risa, la mirada.

Hasta la Tierra. - 2015 3 6

A mí no me gusta mucho el agua.
Ya lo dije mil veces. Y va una más. 
A mí no me gusta mucho el agua.
Mil uno.

Hasta acá llegué. No va más. Es hora de salir y secarme la frente. No es sudor: es agua; ¡la puta madre, es agua!
Es agua y salgo de la laguna dando pequeños saltos en mi pie izquierdo.
Veo una buena señal; casi que no hay polvo. Me voy a secar limpio.

A la Tierra estoy volviendo
Me mojé y transpiré
Todo eso queda ahora al servicio de las nubes

Mi piel la está secando el Sol
El fuego todavía queda lejos
Tan lejos que es noticia. Y hago pie.

Las últimas gotas son para la Tierra. Para sus hojas y para que todo comience de vuelta.

Este ciclo es el final de una etapa que comienza. Todo es un comienzo; todo es un comienzo y todo pasa. Y esto pasó. Ahora estallo de cariño y mi libido, de a poco, se despierta. Muy de a poco. Fue descansar en un sueño metido en un cuadrado. La energía la escondí bajo una roca y me zambullí. A hacer Nada. 
Todo eso ahora es potencia. Y la Tierra me mira con ojos sabios. Yo la abrazo.

Ganas de algo. - 2015 3 5

Pareciera que estoy volviendo.
Que las ramas que componen mi existencia están brotando.
No sé si significa que me encuentro pero sé que termino de escribir y acá estoy, de nuevo, en otro mambo, como si quisiera continuar una película en la cual no tengo del todo claro cuál es mi rol. 

La sensación de escribir arma un camino que se abre en nuestro interior. Es un camino que empieza en alguna parte y siempre está dispuesto a ramificarse. Es un camino que nos recorre como las venas pero en forma más desordenada. Sin demasiados requisitos y con muchas más vueltas sin sentido.

Escribir son los minutos en donde asciende y desciende el Sol. El Sol al mediodía no es precisamente la escritura sino lo que en ella acontece en la cresta de la ola. La ola ya se formó. Ya está sucediendo. Escribir es el momento justo antes y justo después. Justo mientras antes y justo mientras después. Cuando la tonalidad se vuelve ridículamente bella y no podemos dejar de sonreír mientras la piel baila entre naranja y rosa.

Así estoy en este momento. En una sucesión de amaneceres y atardeceres que se superponen sin taparse. El Sol son dos soles que se combinan cual pupilas. El Sol izquierdo atardece y le pregunta cosas a la Luna. El Sol derecho bosteza y, en el aire caliente que exhala, viaja el ímpetu que despierta a todos los Seres de este Mundo.

Algo.

Hasta la vista. - 2015 3 5

Mi mirada te está buscando.
Yo te escucho y oigo cosas relativas a las cosas que me contás.
Decís "A" y escucho el abecedario. 
Me mirás con un ojo y te veo con el tercero.
Me metés entre tus almohadas y te quiero con un abrazo.

Vuelvo, vuelvo -y vuelvo- a escribir sobre vos. Mi Mundo se sacude tiritando la existencia luego de una ducha caliente. No estamos solos.

Hay algo donde estás que se cierne desde las esquinas superiores de tus lugares. Yo ya lo vi y me parece que vos sabés que está ahí. Lo ves, con un ojo, con el otro, con el tercero.

Yo no te puedo decir que está ahí porque esos lugares son tuyos. No te lo puedo decir porque te estaría aterrando. Pero te lo tengo que decir de alguna forma para liberarlo. Para que se vaya, porque no te pertenece y no tiene por qué andar enquilombándote la vida.

Ayer a la noche entré en la oscuridad pensando en vos. Entré con una luz que te comparto; no alcanza a hacer brillar todos tus lugares, pero es algo.

Yo no te puedo decir todo lo que veo. Pero te lo puedo contar de esta manera.
Y quizás, en algún momento, eso llegue. Si es que llegamos a ese momento. Si es que llegamos a vernos en ese momento. Como nos estemos viendo. Hasta donde dé.

A la vista. - 2015 3 5

Me están pasando cosas sin nombre.
Escribo en algún intento de acariciar algo de lo que atravieso.
Algo de lo que me atraviesa.
Hace un año me pasó algo parecido. Me desconecté del Mundo. Me desorienté. Guardé la brújula y me tiré de un salto al mar. Me hundí de a poco y casi me ahogo. Desearía, esta vez, quedar flotando. Estoy más liviano. Es posible; envolverme en la corriente mientras los peces me acicalan la espalda.
El océano no tiene puertas ni ventanas. Es un lugar resbaladizo y salado que aloja botellas con preguntas que no llegan a destino. Es un lugar para dejarse respirar por las nubes. Si las hay. 

No me encuentro. No hago pie. Sé que no es posible hacer pie en aguas profundas. Sé que el agua no es mi elemento. No hago pie. No me encuentro.
Estoy ahí y al lado estás vos. Una marea nos envuelve con preguntas que no conocemos.
No sé qué tan cerca estamos pero nos sentimos lejos.
Y esto es flotar, no vamos a presumir alterar el sentido de la corriente.
Estrechamos nuestras manos y esperamos encontrarnos.
En el mar.
En un océano. Salado.
Sin preguntas.
Sin respuestas.
Con el Sol que ilumina en forma nimia la profundidad de nuestras mentes.
Con el calor que, en retirada, busca alguna promesa.
En camino hacia un horizonte naranja. O verde. O azul. O marrón.

Abstraído en Do. - 2015 3 4

El espacio es un hiato.
Una planta junto al Sol un mediodía.
Una marea que se junta con otra marea. 
Una canción que le sigue a otra canción.

La voluntad es una fuerza que recorre algo de ese espacio. Es una energía amarilla y surca un punto de nuestro Cuerpo que nos comunica con el fuego. Asciende de un naranja y de un rojo; tiene que ser amarilla.

En este espacio -donde reside la voluntad y donde no hay contingencias visibles- se aloja un "no se sabe". Es el momento de paz que brota luego de haber exhalado todo el aire, antes de volver a inhalar. Es ese espacio que embadurna la garganta con un vacío cremoso y nos impulsa al movimiento. Nos mueve y no importa hacia dónde.

Ese espacio de la garganta me da aires sobre las próximas palabras a medida que respiro. Sonrío. Ese espacio azul, o celeste, esa habitación por donde pasan y dan el presente todos los sentidos, es esta luz que emite este escrito que, sea como sea, ilumina.

Las miradas se entrecierran y se ciernen sobre el relieverde que genera nuestro pecho. Crece el pasto.

Ú o.
A e.
Ú e.

Tres. - 2015 3 3



Vuelvo a escribir con los ojos cerrados.
No estoy mirando por la ventana.
No esoty mirando al Cielo.
No estoy miurando el teclado.
No estoy viendo si lo eque escribo está bien escrito. Acabo de poner una tilde y no sé si está bien puesta. Si salió bien.

No sé si las cosas están saliendo bien. Pero tampoco tengo miedo.
Estoy atravesando una parte mía que es bastante desconocida. No por formar o no formar parte del Universo de mi palpable -está bastante expuesta, o considero que algo advierto- si no porque hay una profundidad en mí que existe y se tergiversa hacia determinados caminos.

Yo aprendí que hay que huir de la tormenta. Aprendí eso y lo desaprendí.
Me desaprehendí de la idea de huida. Lo hice de a poco. Con traspiés.
Dejé muchos caminos en ese camino. Dejé docenas de caminos que no caminaron.
Caminos que caminé con un solo pie. Caminos en donde, en determinado punto, como ahora, me propuse cerrar los ojos y soltar mi mano izquierda.
Me propuse caminar hasta que no me dieran los pies. Y una vez que estuviera ahí, suelto, en el desierto, sofocado por el calor, abrirlos y morirme deshidratado.

Esos caminos son parte del camino que recorren mis venas para hacer que la sangre fluya por mi Cuerpo.

Llegó un punto en donde me di vuelta y vi algo.
Era un árbol ed caminos pero cuyas ramas no llegaban a alguna parte. 
No brotaban hojas de sus tallos.
Era un árbol cuyas raíces se mantenían algo desprendidas del suelo. No 

Era un árbol sin frutos. Vi todas esas ramas y me pregunté algo. Algo que tenía que ver con la forma en que estaba caminando. La forma en que dejaba que el árbol crezca. Cómo, hasta dónde, hasta qué punto. Cuál era el punto de inflexión.

A medida que me pregunté eso, ese árbol no dejaba de crecer. Decidí transpirarlo con mi pensamiento y esa agua salada le nutrió las raíces. Me miré una docena de veces fallando en el intento de resguardarlo del Sol. 
Un día decidí que, si lo abrazaba y me dejaba abrasar por el Sol hasta transpirar completamente, por lo menos lo iba a nutrir de alguna manera. Con el agua de mi Cuerpo. Con mi Cuerpo.

El árbol empezó a largar brotes nuevos. Yo no estaba caminando, o sí, no me acuerdo. No estaba caminando y lo vi brotar. Algo me hizo alguna chispa. 
Creo que aprendí una forma de construir un camino que no me lleva hacia el desierto.
Pero es un camino; es una forma. Es una forma que neesita agua y otros elementos.
Y mantuve esa forma en la fórmula de dichos elementos.
En que el Sol pegara de tal manera. En brindarle unpoco de sombra a dicho árbol.
El árbol está creciendo y yo me estoy preguntando qué pasa con los árboles aledaños que parecen tan distintos.
Me pregunto si mi árbol puede relacionarse con ellos. Parecen más antiguos que el mío. Tienen otra forma de crecer y tejer sus raíces. Tienen otra forma de enredar sus ramas hacia el Cielo.

Y yo me pregunto: ¿es posible?
¿Puedo caminar un camino que no conozco?
Todas las veces que cerré los ojos fue para caminar un camino con las manos sueltas. Hacia ningún lugar. Alejándome. Disparando. Ausentándome del Mundo con excusas sobre mi locura. 
Ahora estoy transpirando. No sé lo que escribo y eso me genera angustia.
No sé lo que vivo y eso es otro camino.
Estoy tratando de dejarme caminar y contrastar, tan solo un poco, mi fórmula. No sé a dónde voy. Sé que algunos elementos están. Sé qAcerca de los otros, no lo sé. Es justamente lo que pretendo averiguar.
Voy a abrir los ojos. 
Voy a abrirlos luego de escribir esta oración.

Ya está. Están abiertos. Y yo todavía no sé. Pero sigo acá. En este camino de caminos. Abrazando este árbol. Que se amiga con otros árboles. Pareciera que, al menos, no estoy en el desierto.

Menos de diez minutos. - 2015 3 2

Marzo te sonríe en forma pícara.
Acabás de darte un chapuzón y, cuando pensabas en agarrar la toalla, se te acerca una polvareda.
La tierra te genera pensamientos que van desde el ahí y allá hasta el aquí y ahora.

Uno.
Hay misterios que no tienen solución.

Dos.
A veces las personas hablamos por miedo al silencio; a que el silencio nos hable y nos pregunte cosas de las que no queremos hablar.

Tres. 
Mil caras son más de mil miradas. Yo hoy no te veo y sin embargo estás. No te extraño, porque estás. No te quiero, porque te quiero.

Cuatro. 
Justo en el reloj. Los números pares incitan una fantasía que ronda en derredor de no estar solo; de ser, como mínimo, otro.

Hoy le bailo al miedo particular de preguntarme si lo que descubrí es mi forma particular de deseo o estoy viajando hacia el pasado. O ambas. Bailo sin hablar, lo cual no significa que baile en silencio. Bailo contestándome cosas con el Cuerpo. Rebotando mis pies descalzos sobre pasto, tierra, adoquín y cemento. Probablemente algo me conteste. Al menos una. Al menos una pregunta. Algo de Tierra voy a morder.

Caminar. - 2015 3 2

No sé qué está pasando y sé que están pasando cosas.
La luna se está levantando mojada.
Yo me encuentro anhelando rulos en lugar de líneas.
Si te hablo, me convierto en un erizo.

Si te hablo me convierto en un abrazo.
Para hacerle cosquillas a la luna necesito una escoba bien larga, con cepillo en la punta.
Y, para mantenerla en punta, necesito conectar. Necesito conectar con algo en la luna.
Me es difícil caminar en línea recta. Necesito una mirada, una sonrisa, necesito jugar.
Necesito que no haya control ni directivas y necesito empezar. Y la luna siempre asciende. Y mi forma empieza arriba.

Trato de subir y bajo. Me caigo y es difícil levantarme; no pude conectar.
Es difícil levantarme porque lo que nos hace bien nos hace mal.
Navegamos por un rato, el destino del viaje es un tanto insípido. El camino es ameno pero no es pleno.
Como primera vez que caminamos juntos, lo hacemos a destiempo y tropezando. Llevándonos en abrazos.
Me gusta caminar.
Me gusta caminar y necesito que miremos cómo somos, cómo salimos, cómo llegamos. Cómo es el camino. Quizás necesite conectar con tu silencio.

Puede que el aire nos levante. Puede que el agua nos moje.
Puede que no pueda conectar. Para saber eso, voy a caminar.