Yo ver. - 2015 2 25

Hoy, despertar con el Viento.
Lo gris del día se abalanza con la espontaneidad de lo incólumne. A la tormenta no le interesa dónde estamos. Sin embargo nos avisa. No pretende hacernos daño.
Esta lluvia es esperada.
Le devuelve un aire monocromático a la realidad. Las cosas son reflejadas por un espectro de grises que se combinan contando chistes para hacer reír al Cielo. El Viento dice dónde -y cuándo-.
Lo gris se cierne sobre tu cabeza. 
Tuviste días mejores. Tuviste semanas mejores.
Y lo mejor que te puede pasar después de una semana de haber tenido semanas mejores es que se te llueva la vida sobre la cara.
Dejarte llover, dejarte llorar, sentir cómo la brisa húmeda de la tormenta te apaña el Alma.
Este escrito sucede en la parte profunda de un charco. De un charquito. En una vereda. Con las baldosas rotas.