Polvolar. - 2015 2 17

La tierra seca se va al aire.
Está libre de humedad y puede volar. Se hace polvo.
La tierra húmeda, por otro lado, se queda donde está. Impregnada y rechoncha de agua, su movilidad se ve reducida. Se la puede trabajar, es más amoldable pero también más pesada.
Es una persona de tamaño interesante que se acomoda en un sillón bajo y bien cómodo. Se acomoda y se deja estar
¿Cómo es esa relación entre el aire y el agua? Si es que la hay.
¿Por qué le pasa esto a la tierra?
Es casi como una relación de tensiones naturales.
Si uno de los elementos abunda en otro, su relación con un tercer elemento se vuelve complicada. Rebuscada. Porfiada. 
Hagamos un juego de elementos.
La tierra surge desde el agua. El aire y el fuego la secan y la vuelan. La tierra vuela e indefectiblemente vuelve al agua. Y esto es solo concentrándonos en lo que pasa con la tierra. Con el agua es mucho más complejo e interesante.
¿De qué nos habla esta relación entre elementos naturales? 
La manera en que cooperan en función de realocar la tierra.
La forma en que se forman formas en el desierto. Las dunas de arena (que no es precisamente tierra).

Un destino del agua es mojar.
Un destino del aire, soplar.
Un destino del fuego, secar.
Y el destino de la Tierra, nunca lo vamos a saber. Se deja mojar, se deja soplar, se deja secar. Deja que el fuego queme hasta la inexistencia los elementos que la componen. Quizás es la tierra ansiando el polvo de cenizas que, finalmente, vuelve a formar parte de la masa llamada tierra.
La tierra disimula y se va. Y la tierra que viene, llega desde distintos lugares de la Tierra.