Pampalempín. - 2015 2 14

Uno.
Te amo.
Yo también.

Dos.
Te amo.
Y yo te amo a vos.

Tres.
Te amo.
Yo tampoco.

...

Tres y medio.
Te amo.
Yo te amo más.
No, yo te amo más.
No, yo te amo más.
No, yo te amo más.
Yo no te amo más.
Yo también.

...

En algunos sueños estar amando es encadenarme la existencia a una reja del canil de una plaza.
Si se acercan otros perros les voy a ladrar y voy a asegurarme de mear bien la reja para impregnarle mi olor.
"Esta reja es mía".
Entrar en el canil del amor no es necesariamente relativo a estar enamorado. Y viceversa. 
Yo amo porque sale amar. 
Amar es una semilla. Brota espontáneamente, no necesita que uno vaya y la riegue. Es una existencia suficiente por sí misma.
En ese sentido, el amor no necesita demasiada explicación. Y más: el amor no necesita. 
El amor no necesita enamorar.
Hablo por mí, al menos yo lo vivo así: el enamoramiento como un espejismo que protege al ego de encontrarse con cosas que no lo satisfagan. Y eso es una cualquieregueada.
Yo amo y no me enamoro. No lo hago porque no me resuena. Aprendí que yo no soy a través del enamoramiento. Que es una droga que consume más de lo que brinda. Y el amor tiene que ver con brindar siempre y siempre tener más.
Amor nunca falta.
Amor, nunca me faltes.
Quiero vale cuatro.