Nunca "lo". - 2015 2 11



Escribir es complicado.
No es que sea difícil. Escribir es caminar y todo camino te puede llevar a lugares que no querés conocer.
A palabras que no querés. A frases que no querés. A construcciones que no querés.
Escribir sin pretensiones es aún más complicado. No hay necesidad ni intención de transmitir un algo específico que sirva o que sea concretamente útil para la vida cotidiana. No hay intención de aleccionar con moralejas o proverbios sagrados de lo alto de Monte Culo.
Escribir es decir algo sin pretensiones. Sin que alguien tome tus palabras como forma de vida. Sin que pretendas decir "la gran verdad". Podés decir una, que puede estar al lado de otra, que puede también ser otra verdad. Nunca "la" verdad. Quizás "verdades".
Nunca "la" y nunca "lo". Las palabras que elegís te condimentan la ensalada, quizás sin darte cuenta hasta que mordés la lechuga y notás una textura alterada. 
Las palabras son relativas al lenguaje y el lenguaje es algo pícaro. Tiene recursos fáciles y baratos para decir boludeces haciendo de cuenta que son importantes. 
Hacernos decir o compartir o sonreírle a cosas que no tienen sentido más que el de ser reproducidas como mantras insonorizadores de nuestra vida cotidiana.
Sobre las cosas que supuestamente hay que hacer.
Sobre las cosas que supuestamente no hay que hacer.
Sobre cómo es la vida y los Seres que habitamos la Tierra.
Qué se yo. No se sabe. No sabés. No sabés cómo hay que vivir. Por eso quizás es tan cómodo aferrarse. "¿Que qué cosa dijo quién? Compro". Comprar. Comprar ideología. Ni empedo. Es gilada.