Mañana a la mañana. - 2015 2 4

Presumir volver a saludar al Sol.

Los días vienen más esféricos. La forma en que la luz surca el espacio vislumbra oportunidades que, de otra manera, pasaríamos por alto.

La mañana es un momento muy especial del día.
La vida que conocemos como vida despierta por la mañana.
Los Seres que necesitamos Sol para mantenernos existentes; los animales, las plantas, todos despertamos un poco a la mañana. Aunque sigamos durmiendo.
La mañana es la invitación formal de la Tierra a que comencemos el día. 
La Tierra se lo toma con mucha calma y sin ningún tipo de apuro. Va despertando, muy de a poco, a todos los seres que la habitan, en forma gradual y amena.
La forma en la que nos asomamos al Sol, la forma en que el Sol se hace presente. Los tonos de casi oscuro (para quienes vivimos rodeados de luces artificiales y para quienes gozan enteramente de la luminosidad de la Luna) son germinados por la luz, por acción de la Tierra, que los manda a despertar. La luz en el espacio se despierta y comienza a abrir los ojos, irradiándose en el amanecer.
Todo el planeta nos invita a despertarnos por la mañana. Bien temprano, tanto como sea posible. Practicar observar el amanecer. Amanecer con el amanecer. Fluir con el movimiento de la Tierra y dejar que el Sol y la luz nos abracen.
La mañana es un acontecer prístino de la Naturaleza. Nos cuenta cosas sobre el día que adviene, nos invita a respirar el aire más puro y fresco, nos insta a acariciar a las plantas hacia un nuevo día. Nos invita a vivir el día.