Inminencia eminente. - 2015 2 16

Los títulos traducidos de películas tienen un efecto que busca ser específico y siempre me lleva a la risa.

Lo ominoso puede ser algo de eso que me lleva a la risa. 
"Ominoso" es una palabra un tanto fuerte. Empieza con la letra "o", una letra que -en lo personal- me habla de algún Ser de tamaño grande y actitud desafiante o bien una cueva fría, húmeda y totalmente oscura. 
Sin embargo, ahí le sigue esa "m". Y todo se pone risueño y espiritual. Jugamos a que meditando estamos haciendo algo y encontramos la iluminación en una bombilla de bajo consumo que emite luz fría. 
"Om", "om", "omelette". Meditar y transmutar el estado de una proteína pura amalgamándola en sí en compañía especiada.
La "i" es un fusible. Y me imagino un fusible saltando. 

Entonces:
Una criatura enorme e intimidatoria despierta de su trance meditativo para prepararnos un omelette que cocinará de a vueltas que le hará dar en el aire.
El resto es muy simple. "Noso" remite a "enfermedad". Quizás el oso -la criatura ominosa- fue a la cueva a reponerse de alguna dolencia o molestia y eligió meditar para curar.
Sabemos que es un oso porque no podría ser otro Ser. Es una cueva y el escrito es ominoso. Es un oso.
Lo sabemos y sin embargo no estamos del todo seguros. Tenemos una premonición del aspecto que se fenomeniza en nuestra imaginación como consecuente. Lo real nunca viene solo.