Pollería. - 2015 1 10



Vamos a bailar a la pollería
Siempre es de noche, nunca es de día
Brotan gritos de augurio, pasión en algarabía
Vamos a bailar a la pollería.

El pollo y la polla se conocieron en una instancia algo azarosa pero premeditada.
El pollo estaba ahí y la polla también. Se miraron. Se desearon. Se adobaron y en el horno se encamaron.

De la polla se pueden hacer muchas cosas, con el pollo también. Ayer yo me la usé de perchero, me acordé recién. 
De la polla no nacen pollitos, pero puede surgir flor de pollón. 

Las palabras que se escriben cerca abren instantáneamente un Universo lúdico permisivo e infinito. 
Hoy voy a la pollería y me traigo alto pollo. Le saco los menudos, le pongo manteca, manzana verde y cebolla debajo de la piel, lo salpimento un poco y al horno se va. 
Ese pollo sale y ya es otra cosa. Es un pollo cocinado y justo tengo hambre. Pinta el pollo.

"Pinta el pollo"; yo banco esa temática, yo la apoyo.
Sale dorado, con la piel crujiente o ensalsado y con mirada jadeante. 
Sale con olor a látex y risas que estallaron en el aire.
Sale con fritas.
Sale.

VERDAD, PATAMUSLO Y MEMORIA.