Mar de génesis. - 2015 1 24

La expansión es inevitable.
Tu expansión es inevitable.
La expansión es inevitable y, así como podemos aceptarla -como quien acepta las cosas que pasan-, podemos también ignorarla y hacer de cuenta que seguimos escribiendo en esta hoja con los mismos márgenes.
La contrapropuesta no es incoherente: podemos estar pensando que, si ensanchamos los márgenes y tenemos pretensiones de impresión, la impresora no pueda copar con aquello que exceda a su margen de operatividad.
Hay palabras que me saltan en esta plataforma de escritura como 'incorrectas'. Se me subrayan en rojo y me hacen preguntar si ya estoy demasiado esquizofrénico. ¿Me estoy yendo demasiado de los márgenes?
Sin embargo aparecen acá, se traslucen, se manifiestan y, de alguna manera, si bien pueden estar "un poco por fuera", entran en la hoja. ¿O será que no las estoy mandando a imprimir?

La forma en que nos acostumbramos a usar las hojas de papel para impresión es un poco burda. Cada quien usa el espacio como se le ocurre pero ¿hace falta dejar tanto espacio en blanco? No hablo del interlineado si no de los márgenes. ¿Qué están haciendo esos márgenes? ¿Son un confínamiento para nuestra conciencia? Escribo diez palabras y chequeo una. Tengo que arriesgar pero quiero mantenerme dentro de cierto límite de la cordura. O al menos poder ser leído sin tener que tener un testeo de Real constante.

¿Qué pasa con las palabras y las vivencias que sobrepasan los márgenes de la hoja? ¿Cómo se dicen, si es que es factible y plausible decirlas? ¿Es necesario decirlas? ¿Qué pasa con lo indecible?
Pongámosle que hay cosas que siempre quedan por fuera de los márgenes de la hoja. No importa que la hoja tenga hojas alrededor. Son cosas inescribibles. Ahí tenés. "Inescribibles". Hacete un festín con el autocorrector. Es una palabra que no existe. Pero puede representar claramente algo en forma útil y casi espontánea. Y lo escribo con cursiva porque entiendo que, para nuestro lenguaje, no es precisamente una palabra si no más bien un neologismo.

Los márgenes en la hoja, los márgenes en la hoja y los bordes de la percepción y la conciencia. ¿Qué está por fuera? Y, más importante aún, ¿cómo es la supuesta frontera del adentro-afuera y qué pasa en ella, si es que realmente existe? Las cosas, las experiencias, las vivencias, las emociones, las ideas, ¿tienen que tener, todas estas, pasaporte para cruzar la frontera? ¿Pueden venir de visita por un mes y luego volver a sus hogares? Y, en dicho caso, ¿dónde es precisamente que residen, si es que vienen de visitantes?

La propuesta es abolir los bordes o, como mínimo, dejarlos en cierto suspenso oceánico. Saber que están ahí, así como sabemos que, para imprimir con la impresora, vamos a tener que acotarnos a determinados márgenes. Ponele que esto es cierta característica de la esfera de "lo técnico". Nos propone y facilita y también moldea nuestra experiencia en el Mundo. O, dicho en forma más suave: sugiere una modalidad de experiencia particular y práctica. Si queremos otra cosa tendremos que salirnos o complementar y, en dicho caso, podremos escribir con nuestras bocas en el aire que deviene en Viento con el ademán de nuestros brazos.

Crear significados y significaciones y dejarlos volar, como mínimo flotar. Que hagan lo que quieran. Son producciones de Mundo, nos pertenecen tanto como le pertenecemos a las cosas. A las cosas. A las cosas.

Sí; a las cosas.