Los conos. - 2015 1 14

El cuello es una parte especialmente sensible del Cuerpo.
No va que lo movés unos minutos en forma revoleada y al otro día está pidiendo tu clave fiscal por los pasillos de la AFIP.
El cuello es una autopista del Todo que lo entrecruza. Es un mediador específico entre todas las cosas que pasan por la vida. No estoy hablando de mediar entre la cabeza y el resto del Cuerpo. Hablo de mediar entre la fina capa de aire espeso que atraviesa la percepción de las cosas en el Mundo y las cosas en sí. El cuello nos avisa que esa fina capa no existe. La experiencia está entregada a la experiencia en sí. No hay un cúmulo particular de memoria que nos sirva para hacer de cuenta que, a cada paso, tengamos que confirmar que la realidad es real. Las cosas están ahí, como nosotros. Estamos al lado, con ellas y es esperable que sucedan a la manera que suceden.
Las cosas son flores y las flores son conos de colores que fijan puntos de conexión entre lo marrón y lo celeste.
Ver el surgimiento de una flor es digno de sentársele al lado con un café a esperar, a ver qué pasa. El café dura un rato, unos minutos. La flor puede durar unos días; viene un Viento fuerte y se va; viene una lluvia generosa y se va; viene un insecto comilón y se va.
El cono es una forma geométrica interesante. Como todas las demás.
Es circular y recto. No empieza ni termina y asciende. Asciende y en la cima no sabemos muy bien qué hace. Quizás se comunica con un Algo que no tenemos precisamente identificado.
Hay colores que no sabemos ver porque no podemos. Colores que, de seguro, ven algunos de esos insectos glotones que hacen que la flor quizás se vaya más rápido. 
Los colores son, un poco, como la experiencia. No se sabe muy bien dónde pero en algún lugar se genera y luego el derrotero de sucesiones existenciales permite replicarla casi instantáneamente en momentos donde, aparentemente, es un buen momento. 
Los colores vibran a través de las cosas mirando al Sol.
Las plantas reflejan por antonomasia el color que no absorven, el verde.
Los conos pueden ser naranjas y de tantos otros colores más.