Los colores de las haches. - 2015 1 15

Cuando tenemos un número compuesto por números que se repiten, podemos argüir con suficiente confianza que tenemos permitido jugar con lo invisible.
La invisibilidad tiene distintos halos -o hilos, si se lo prefiere- que son tendidos de manera horizontal y diagonal (casi nunca vertical) en direcciones que van del centro del Cuerpo hacia "los afueras". 
Puede servir como ejemplo imaginarse una terraza equipada con sogas para tender la ropa a secar. Las sogas generalmente yacen horizontales con un leve arqueo en el medio, producto de una sutil y relajada distensión acompañada en un pote de cuarto de helado con unas cucharadas de gravedad.
El telgopor pesa casi nada y no por eso es invisible.
¿Existen palabras que se digan sin mencionar?
"Por favor" puede ser un ejemplo burdo y tosco, producto de la relativa liviandad con la que nos tratamos los unos a los otros mientras caminamos por el asfalto. 
Pero debe haber algo un poco más abarcativo. Algo que, como el arqueo de la soga para tender ropa, deje medianamente en claro dónde está el punto medio y silencioso de la cuestión.

La invisibilidad tiene distintos halos -o hilos- (...)

¿Podría ser que estemos encontrando una respuesta al principio de la descripción de una pregunta que no surge? ¿O acaso las preguntas pueden ser también invisibles, o tácitas?

¿Qué es preguntar algo con "hache"?
Yo no querría pensar demasiado sobre el asunto más que entregándome a la concepción de misterio que envuelven los segundos de silencio entre una palabra y otra. Que haya silencio no significa que no se esté diciendo algo, claro. Entonces, ¿sería posible decir nada?

Creo que el meollo del asunto radica en que no se puede salir a la terraza sin, al menos, constatar la existencia de las sogas para tender la ropa. Los hilos y los halos viajan en forma constante por vías que quizás escapan a la palabra, aún invocándola desde el más absoluto silencio. Mirar ya es emitir. Abrir la boca ya es emitir. Mover el Cuerpo ya es emitir. Dirigir la conciencia es emitir. 
Los halos y los hilos están íntimamente relacionados. Los halos son inescapables y estamos emitiéndolos en todo momento. Y actúan como hilos, aún cuando sean tan finos, sutiles e invisibles como hilos de telaraña. 

Tan discretos. Tan sublimes y, acaso, en colores combinados. El destino de la comunicación es inevitable y es, en parte, relativo a la imposibilidad de no comportarnos como generadores, receptores y transmisores de energía.