La cochera y el coche. - 2015 1 11



Entre las formas risonantes de mencionar las cosas del Mundo de lo palpable, existen los eufemismos.
Los eufemismos te llevan a lugares irrecíprocos con el sentido originario, que es decir lo que querés decir de la forma que la querés decir.
Es cambiarle el color de fondo al discurso; el discurso es levemente parecido pero, como hay otro color que lo compone entre telones, suena sutilmente distinto. 

No suelo escuchar música que no me guste pero me gusta mucho experimentar comida que creo está mal hecha. Sobretodo si la hice yo. Me gusta percibir y tener una experiencia activa sobre algo que produje yo y considero está mal producido. Entender cómo está mal y hasta qué punto, de qué forma y bajo qué espectro posible de la equivocación.

Nunca voy a tener auto. No me gustan los autos. Son cómodos, sí. Pero no me gustan. ¡No me gustan! Me parecen un vehículo innecesario. Me gusta pensar en el entramado urbano de un sistema de transporte público. Me gusta pensar el "ir a tal lugar" como una secuencia de acciones que involucran un sistema que se juega de a boletos y tarjetas. Me gusta "tener que bajarme en", me gusta que de repente "hoy agarre por acá" o "el servicio termine en esta estación".

Ya sé, eso último no está bueno. Pero en el momento lo disfruto como quien entiende que, si sucede, conviene.
No está bueno porque le complica la vida a distintas personas. ¿Pero qué voy a hacer en el momento, si no entender que es sencillamente lo que está pasando y vivirlo de la forma más amena posible?

Nunca voy a tener auto y, menos que menos, coche. No me gusta el concepto de "coche". Menos que menos la idea de una cochera. Un espacio muerto que sirve para guardar algo que me parece no sirve, al menos no en una ciudad -y, menos que menos, en una ciudad como la nuestra-. 

"Coche" embebe algo con un sabor que me parece inexplorable. No me interesa darme el gusto de saborear ese sentido que no me gusta. Me parece que el auto es un excelente medio de locomoción y que hay tantos autos como personas utilizándolos de manera irrestricta y desenfrenada. 

No puedo decir que algo "se perdió" pero sí que "hay determinada idea de inmediatez en todo". Y a mí no me interesa necesariamente la inmediatez, el "llegar en un toque". Está bueno, por supuesto, pero también a veces está bueno tomarse su tiempo. Como en un orgasmo.

Los coches se guardan en una cochera; voy a agregarle una "i" a "cochera" y hacer de cuenta que un auto estacionado es un objeto muerto. Lo es. Sobretodo si tiene lugar para cinco personas y suele ser ocupado por una sola.

[Este escrito fue subsidiado por el Ministerio de Interior y Transporte de la Nación]