Jodobongo. - 2015 1 25

Hoy es "25 del 1 del 2015". Me es prácticamente imposible no jugar al respecto.
Vine y ni siquiera quería escribir.
¡Ni siquiera quiero escribir! Pero está ahí, esa casualidad, y qué se yo; en realidad siempre está bueno jugar. ¿Por qué no habríamos de hacerlo?

Los juegos te mantienen suculenta la existencia.
Jugar es "hacer de cuenta que". Es hermoso. Jugar es un juego.
Jugar puede ser de a uno y puede ser de a dos. Y si es de a dos -o más-, jugar es más divertido.
Es que jugar tiene algo y es que uno es a través del juego, sin excusas y a propósito. Uno es a través del juego que juega, o de aquello con lo que esté jugando, y manifiesta. Manifiesta algo relativo a su Ser (en el 'es a través del juego').

¿Qué pasa con las personas que no pueden o no quieren jugar? Bueno, la realidad es que no lo sabemos. No sabemos por qué hay personas que quieren o no quieren jugar. Pero podemos atisbar cosas sobre las personas para quienes jugar nos resulta una actividad vital.

Jugar, en cierto sentido, nos es solapar complejidades y simplezas. Agarrar distintas capas de yo, de ego, de Real, de Simbólico, agarrar el deseo y todos los mambos y quilombos y decirles que está todo más que bien con ser como les pinte, de la forma que les pinte.

Jugar es un poco eso; desatarse el ego, ¡pero ojo! Desatarlo para que pueda dar vueltas, con todas sus giladas. Para que pueda corretear por el jardín y hacer que los animales lo miren con cara de "¿¡Y este qué onda!?".
Jugar tiene el beneficio de la convención número uno acerca de la dinámica de un juego: que se está jugando. Que se puede jugar a decir verdades frondosas, relevantes, oscuras, brillantes, amorosas, rencorosas, tiernas, que todo eso se puede decir jugando y con una sonrisa. Y así se recibe. Jugando, con una sonrisa.
Jugar, además, es un acto de confianza. Todos los animales jugamos. Jugar juega con el amor y la agresividad de una forma inocente, inofensiva. Porque se puede jugar a estar en guerra mientras se está en paz. Y sí, por qué no, también se puede jugar a estar en paz estando en guerra. 

Jugar es sin excusas.