Diez minutos para el Viento. - 2015 1 7



Uno. 
Existir es constantemente una constante que cambia de tonalidades y colores. Ello no significa necesariamente mejoramiento, ni superación, ni empeorar ni ver las cosas de modos que "antes sí y ahora no".

Dos.
La tela es innecesaria cuando te abraza el Sol. La ropa es una herramienta cultural y social y está perfecto. Y también está perfecto hacer de cuenta que vivimos en la selva. Al fin y al cabo esto es una selva fabricada con materiales de construcción.

Tres.
Lo que doy no es necesariamente lo que recibo y no necesariamente recibo lo que doy. Lo que doy lo doy y punto. Después, si de casualidad recibo, ¡recibo! Dar y recibir son independientes de sí.

Cuatro.
Cuando vas a la parada del bondi y el mismo pasa frente a tus narices, la probabilidad de tener que esperar mucho hasta que venga el próximo no es necesariamente alta. No vivimos un sistema de transporte cronometrado y los medios de locomoción manejan tiempos algo irregulares. Si justo pasa uno, no se puede intuir algo sobre el otro. Y si estuvieran cronometrados, entonces tampoco habría por qué afligirse, ya que sabríamos con antelación los horarios de cada cual.

Cinco.
Los fósforos están buenos para prender cosas que están al alcance de la mano. El olor a la madera quemada es una tentación para cualquier piromaníaco.

Seis. 
El tiempo me apremia. La vida no. Vivir insume Tiempo y, respecto a la Energía, veremos. Veremos qué vemos. Iremos viendo.

Siete.
Las prácticas religiosas muchas veces tiñen maniobras de dominación. Sea esta física y concreta, psicológica, simbólica. Que un libro que supuestamente escribió alguien te diga que tenés que hacer algo con tu Cuerpo en función de lo que se presume te puede pasar en esta u otras vidas... y, hay que tener ganas. Y va para todas las religiones.

Ocho.
La humedad después de un día de lluvia es cachetearte en el piso cuando todavía estás pataleando. Ya no querés más y, justo en ese momento, viene el último baldazo de agua evaporada a hincharte las pelotas. Por suerte mañana será mejor. Quizás. Tal vez.

Nueve.
Las ventanas existen para intercambiar luz y aire. Con intercambiar luz estamos bárbaro y, si además puede entrar un poquito de aire, mucho mejor.

Diez.
El diez es un número complicado. Está compuesto por el número que supuestamente empieza cualquier serie numérica y por un número que llegó luego de todos los demás. El cero. Y está ahí, justo al lado. El diez es una persona parada cerca de un pozo. Ojo, es un pozo. No es un agujero. Es un pozo. Y del pozo a veces brotan aguas frescas.

Fueron diez.