Dieciséis minutos para pensar con el hemisferio derecho. - 2015 1 13

Nada es el Todo en todas partes.
El Cuerpo no funciona como una máquina y las máquinas no son corporales.
Hoy una perilla está prendida y mañana también. Pasado mañana quizás se apaga y quizás, al otro día, vuelve a prender sola.
La luz que emite está algo definida pero no tiene una tonalidad concreta. Va más o menos por determinada paleta de colores y, en algunos momentos de la vida, va por otros.

Todo puede ser Algo y también algo distinto. A las religiones no les gustan las personas que piensan porque se reservan el derecho de pensar cómo quieren que pensemos.
No quieren tu cabeza, solo quieren que hagas sinapsis de la forma en que les enseñaron en la escuela. Y esa escuela fue a otra escuela. Y todo mensaje que se canta en el "re-truco" es presto para ser jugado como un teléfono descompuesto.

Yo, hoy, digo que, a partir de este momento, 'tal' cosa es 'esto'. Cualquier persona ajena a mi juicio es, entonces, 'esto' otro. Cualquier persona que obre distinto a mí, será 'tal' otra. Y así.

Las religiones no son algo personal. Sí, cada uno puede practicar como se le dé la gana, lo que digo es que está bueno saber que no hay una entidad divina a la cual le importemos. Existimos quienes existimos y hay existencias por fuera (y arriba de) nosotros. El punto es que a dichas existencias les parecemos insignificantes. Como a la Naturaleza. 

Mañana es miércoles. Mercurio era un tipo que sabía viajar y hacer negocios. Ponele.
Los Dioses nos llevan a ninguna parte. Y escribo "Dios" con mayúscula porque creo, de hecho, que existe Dios. Y Dioses. Solo que no son como en general pensamos. No son entes que vivan en devoción a un Plan. No subsidian nuestros pecados porque no necesitan juzgarlos. Están. Existen. Como el Sol. Yo creo en el Sol. Creo en la Luna. Creo en la Naturaleza que se manifiesta alrededor mío. Creo en las personas. Creo en las Almas. Creo en la Energía. No necesito un Dios. O sí. Creo en los Dioses porque no los necesito. Suficientes personas hay mendigándoles hipócritamente la conciencia.

Quedan ocho. Está bien. Hoy dejé la pava en el fuego y se evaporó todo el agua, pero la pava no llegó a quemarse. ¿Vieron? Dios existe.