Cuarenta. - 2015 1 29

A este mes le quedan dos oportunidades más y ya llegué a los cuarenta.
Fue un trabajo un tanto raro; para cualquier persona que corre una carrera o maratón, el último tramo es el más complicado y el que más esfuerzo y energía requiere. 
Es normal que, llegando a destino el Cuerpo, este empiece a relajarse en augurio de que "ya está, ya llego" y ese es, precisamente, el momento más crítico a la hora de competir junto a otras personas. Es el momento donde más impulso conviene dar, donde hay que apretar el acelerador y quemar los últimos mililitros de combustible sanguíneo.

Hay que llegar. Hay que llegar y con cuanto más potencia, mejor.
Hay que llegar y deshacerse.
Hay que llegar y no hace falta entender.

Bueno. Llegué. Acá estoy. Terminé ese mini-objetivo inservible que me pongo todos los meses. Llegué y pasé el objetivo. Este era llegar a los treinta. Y estoy casi llegando a los treinta pero llegué a los cuarenta. Llegué a los cuarenta casi sin darme cuenta que todavía no llego a los treinta. Pero quizás parezco más de cuarenta que de treinta.

Llegué a los cuarenta y todavía no llego a los treinta.
Cuarenta; treinta.
40; 30.
4, 0, 3, 0.
4 + 0 + 3 + 0 = 7.
4 - 0 - 3 - 0  = 1
4 + 7 + 3 + 1 = 15
2015


Las estadísticas son fáciles. Podemos manipularlas.
Yo llegué a los cuarenta sin haber llegado a los treinta y de repente eso se transforma en el "ahora"; en el "acá", en el "esto". En estar haciendo cuentas matemáticas que tienen un lugar de destino insoluble en cualquier líquido. Es que los números son cosa sólida. No se mezclan ni con agua ni con aceite. No son propensos a la chusma. Son números y, si bien son fáciles, tienen también el carácter de lo rotundo. 

Una carrera es una carrera. Podés llegar en primer, segundo, tercer, penúltimo, último lugar. Y es eso. Es ese momento. Es haber llegado a eso ahí, de la forma que llegaste. De la forma que llegaste al final de la carrera. De la forma que llegaste al inicio de la carrera.

Este escrito es frío y seco. Bajó la temperatura y las neuronas están pensando qué hacer ahora que pueden moverse sin transpirar tanto. Están un tanto quietas y piden que se les facilite algún tipo de guía práctica para entrar en calor. Un ejercicio matemático puede llegar a ser esa exacta y precisa opción.