Cebate un cebo. - 2015 1 15

¿Qué significa comerse las uñas?
Hay cosas innecesarias que nos rodean; como la televisión, que no es otra cosa que una máquina de enfrascar la atención en situaciones que no nos competen. Como las bolsas de basura, que nos recuerdan que no sabemos cuidar suficientemente la Tierra y tenemos que enfrascar y amontonar lo que desechamos (y a veces ese mismo residuo es el que figura, luego, en la pantalla). Como el alcohol, que surgió como método de hidratación higiénico y se transpuso como un arte de hacer cosas que queremos haciendo de cuenta que no querríamos hacerlas.

La capa fina de grasa que se forma sobre el asfalto es súper resbalable y por ahí desfilan un número interesante de porcentajes.
La comida frita hace mal y punto. Puede hacer un poco menos mal si se hace un poco más bien.
Las gaseosas son veneno. Eso no significa algo respecto a nuestro deseo o no de tomarlas. ¿Alguna vez viste concretamente -y aislado- la cantidad de azúcar que hay en un vaso de gaseosa? Es terriblemente innecesario. Y ahí estamos, tomando gaseosa. Algunos tratando de mantener el vicio en la frontera. Otros totalmente ensalsados.

Las innecesariedades implican innecesariedades. Hago algo que no necesito y construyo una necesidad que no existía. Esa necesidad se transforma en algo imperioso e imprescindible para mi Ser y, francamente, siempre es una pelotudez. 

La comida con grasa es engañosa. La grasa y el azúcar deben ser de los acostumbramientos más invisibles a los cuales nos vemos sometidos a medida que crecemos. Algunos más, otros menos. Yo más o menos pero con el tiempo me cebé. Y llegó un punto donde me pareció que había que empezar a dejar. Ahora, cada día que como algo grasoso me acuerdo por dos o tres días más. Mi rostro se enmascara, como si hubiera frotado la cabeza contra el asfalto un rato largo. Me enmascaro y empiezan a dificultarse mis procesos de pensamiento. Las situaciones y decisiones que empiezo a ver como permisibles se transforman sutilmente en cosas que -si las miro bien- no me convienen. Y se da un ciclo de malas decisiones hasta que, de algún modo, en algún momento mis ganas de vivir vuelven a primar.

Cebarte con la Muerte es una actividad colorida e insignificante. Lleva a algún lugar preciso, no podríamos decir que "lleva a ninguna parte". Lleva a un lugar donde las preguntas no existen más y nunca ves lo que tomás.