Andar en gallo. - 2015 1 21



Algún día quizás un escrito empiece con el número "2051". Algún día me voy a equivocar.
Algún día me voy a equivocar y lo voy a dejar así. Y va a ser ese año. Y no voy a saber qué onda. ¡Como siempre!

Hoy el aire casi me vuela al carajo. Estaba ahí, haciendo lo que aparentemente sé hacer y, de repente, pumba. Viene el aire y se la da de cosas que supuestamente tienen que ver con el Viento.
"Y bueno, qué se yo. Que el aire airee."
Y ahí, por una razón arbitraria y celosa, me amigué con el aire. Entendí cómo era.
Me vi en picada. Remando más de un lado que del otro. Y me estabilicé.

Cuando sale el Sol hay seres que están despiertos hace rato. Están haciendo parte de lo que hace que el Mundo siga parpadeando. Yo perdí la costumbre de saludar al Sol y la extraño. Extraño levantarme a las seis de la mañana. Extraño vivir una vida y que todavía no sean las diez. Lo extraño tanto como tengo que aceptar que, ahora, mi vida es otra cosa. El tiempo está en otro lugar. No lo puedo controlar. El aire está agarrando las cosas y, bueno, las desordena un poco. Ni siquiera lo hace con buenas o malas intenciones. Sopla un poco y las cosas cambian de lugar. Y en esas cosas que cambian de lugar está mi forma de vivir el día.

Y en otras cosas que cambian de lugar, están los Mundos que se mudan de mundo. Se mudan de Mundo en forma mundana y aparente -porque lo hacen dentro de este mundo, Mundo de los mundos-. Saltamos en dos patas, congelamos el tiempo y hacemos girar el globo terráqueo. Aparecemos en otra parte, con mochilas o valijas. Con billetes y equipaje. Con expectativas y ansias. Con rutas y con mapas. Con sed por lo desconocido.

Este escrito empieza tratándose de algo y por lo menos hace dos mutaciones. Esta es la tercera. Señal que mis palabras están viajando. ¿Qué están haciendo? ¿Cuál es el camino, si es que se puede describir?
Se puede decir que fueron a un lugar con pasto, donde reinaban las intenciones de mantenernos en determinadas posiciones. Posiciones relacionadas con nombres de seres vivos, reptiles y mamíferos. Hacer cosas hasta que cante el gallo.

Ese lugar muta y se disfraza de otra cosa. Pasa a serla, sacamos el disfraz y no existe lo anterior. Solo existe el presente. Ese Sol que brota radiante, ese nuevo día que no existe hasta que es.

Ese día que trasciende y, a media tarde, nos catapulta a otro escenario. En otro lugar. En otro espacio. En un viaje. Viajando. Con valijas. ¿Con vajilla? No, no es tan necesaria. La mochila quizás sí.
¿Desde dónde y hacia dónde vamos cuando viajamos?
Es posible viajar de mil maneras diferentes y de muchas formas muy distintas. 
Cada viaje es un propósito, aunque este sea incognoscible, y siempre todo viaje recorre una mínima esperanza: la de sentir que uno viajó. Que uno fue a un lugar. A un Lugar. A un flor de Lugar. A una flor. 

Viajar es un poco eso. Es encontrarse naciendo en una flor que nace. Verse viendo cosas que son reflejadas de formas distintas cuando no hay vidriera de por medio. Saludar al Sol, sentir el equilibrio, agarrar puñados de arena, respirar Tierra. Viajar es todo eso... y siempre un poco más. Una sonrisa más. Unos minutos más. Un Sol más. Un abrazo más. Un mate más. Un recorrido más. Una comida más. Una noche más. Un día más. Otro día más.