A los botes. - 2015 1 18

Abrir la garganta y mirar al Cielo mientras llueve.
Caen gotas y es imposible sofocarnos.
Mirar al Cielo llover.
Caen gotas.

El agua que cae viene de algún lado. De un río, de un mar, de un océano. Quizás de una laguna, de un lago, quizás de un charco. Quizás de un charco que dejó la lluvia anteayer. 

Se decía que iba a llover hoy. Y está lloviendo. Y los estados climáticos están íntimamente ligados con nuestros estados anímicos. De maneras irrecíprocas. Hoy, por ejemplo, llueve. Y, supuestamente, cuando el agua baja el humor también. Pero hay días que es particularmente bella la lluvia. Un domingo es un día versátil. Con "v" de "viernes" y "s" de "saltitos".

Hoy vacié mi energía porque es un día excelente para recargar. La lluvia te recompone, le dice a las cosas que disfruten donde estén, donde se encuentren en el presente; ya.

El barco se hunde un rato. Juega a ser un submarino. En el interín, todos nos refugiamos en sus extremidades de emergencia dislocables. Nos mantenemos atentos. El barco se hunde unos segundos para refrescarse en el agua que el Cielo hizo charco. Aprovechamos para mojarnos los pies y calentar agua para mate. Aprovechemos. La lluvia nos invita a recargar energía.