El verde de enfrente. - 2015 12 16

Se va el año y algunos se van a insultar en forma tal de insinuar desprestigio y desprecio hacia las madres de vaya uno a saber quién.
¿Qué es putear?
Y, sobretodo: ¿qué es putear usando a alguien como argumento?
La puteada es, generalmente, a altas temperaturas.
Pero, si hace frío, la puteada también sabe ser. Más sutil y acaramelada.

- "¿Cómo estás?"
- "Mucho mejor que vos."

Lo es. 
Lo estás.
Lo estás estando.
Mucho mejor que yo. Por hoy. 
De viejo no sé hasta dónde llegaré. Lo que sé es que no voy a usar bigote sin barba. Que no voy a andar de short y camisa. Que no voy a tener voz de pedófilo y que no voy a vivir en un segundo piso.
Y, por supuesto, no lo sé.
Todo eso lo digo y ni pista hay de si llegaré a tan viejo como para no tener voz de pedófilo, no usar short y camisa, no andar de bigote sin barba y poder subir las escaleras hasta el segundo piso.
... Pero mucho mejor que vos.
El verde de enfrente brilla en un espejo.
Acá hay amarillo, marrón y un poco de negro. Si escarbás un toque el negro, aparece una pizca de violeta. Hasta ahí nomás.
Del otro lado están delirando con que todo es celeste y blanco. Claro, no ven el toque de amarillo, ahí en el centro. Bien en el centro del asterisco de la llamada que te recuerda que mucho mejor que vos.

Mucho mejor que vos.
Estás mucho mejor que yos.

What a very good soup! - 2015 12 8

Cuando llueve, me convierto en un anciano.
Como de primavera a otoño ando por la vida en ojotas,
Como las mismas resbalan en forma pícara y arbitraria,
Tengo que caminar lento, de a pasitos, de a centímetros. 

Es un ejercicio de paciencia. De tortuga.
Yo suelo caminar rápido. No fugaz, pero con mucho envión. Arranco, le doy "play", agarro vuelo y ya está, camino lo que quieras.
Con la lluvia es recorrer el Mundo de a pasitos, sin apuro, sabiendo que, sea a donde sea que vaya, llegaré con mucha calma.

Eso, o que me quede el culo hexagonal de tanto resbalar. 
Algún día voy a salir con un bastón, para hacerla completa, ¿no? Las canas ya están. Me pongo saco y corbata un día de lluvia con 30°C y, no te digo que a todos, pero a más de uno voy a engañar.

El arte de caminar con cautela se complementa con el arte de reconocimiento de baldosas.
Las baldosas lisas; zona de peligro.
Las baldosas rugosas o texturadas; peligrosidad media.
Asfalto; peligrosidad leve.
Adoquín o barro; ACTIVAR MODO CARACOL.

Ser chabón. - 2015 12 6

Ser chabón es un bajón.
No, no lo es.
Pero es un bajón.
Ser chabón es un bajón.
No, no estoy diciendo que ser mujer sea o no sea un bajón.
Estoy diciendo nomás eso, que
Ser chabón es un bajón.

Ser chabón es un bajón,
Si no te gusta el fútbol ni ves culos por la televisión,
Si no te cabe "Rocky" ni andar en malón.

No, no es un bajón. Ser chabón no es un bajón, pero
Ser chabón es un bajón.

Ser chabón es un bajón,
Si no es "concha con ojo, cojo", es que sos un maricón
Y ser maricón es re anti-chabón, chabón.
Lo dijo una vez el Coco Sily -por la televisión-.

No, no es un bajón. Y ser maricón no tiene nada que ver con ser chabón,
Pero sí;
Ser chabón es un bajón.

Ser chabón es un bajón,
Si te miro y te sonrío, quizás te violo,
Si te violo, soy un campeón
Y, si no, soy un cagón.

Ser chabón es un bajón,
Es ser romántico, un boludón.
Mi tiempo se convierte en energía, esta en dinero, este en tu Cuerpo.
Te abro la puerta y a mis amigos les cuento cómo te miré el cul-digo... el Cuerpo.
Un bajón.

Ser chabón es un bajón.
No, no es un bajón. Está todo bien con ser chabón, chabón.
Lo que digo es que ser chabón, en este Mundo de chabones, es, ante todo, entregar una tarjeta de presentación,
En donde está escrito, bien en grande, en negrita y en mayúscula;
"SOY UN PELOTUDO"
... Qué bajón. Ser chabón.

Manos. - 2015 12 1




Año 2009, si bien recuerdo. 

Mi existencia estaba exhausta, necesitaba realimentarme. 

Empecé a hacer yoga, fue abrir un Mundo. 

Por necesidad, me di el gusto de jugar con mi ego en unas fotos que buscaban reflejar el dinamismo que anhelaba. 

Lo encontré.

Fuego. - 2015 11 29

Un buen fuego atraviesa el tiempo.
El fuego de ayer es el fuego de hoy,
Y la amistad es, un poco, fuego.



Cinco días sin sal. - 2015 11 25

La mente bloqueada, llena de menta.
Una sensación rara en la piel; refresca y, al mismo tiempo, no entendés si pica o qué.
Y si "qué", ¿qué?
¿Qué "qué"?

Un pibe en monopatín se hace amigo del piso con la jeta.
Lo vi por las cámaras de la Ciudad, que ahora presumo controlar desde mi mente -bloqueada-.
No recordás la contraseña de tu celular y solicitan tu presencia virtual en un camino lleno de marrones.

En caballo es imposible llegar. En dos patas también. ¿Hay algún modo de refrescarte las neuronas? Sin gas ni azúcar -ni aditivos-. Un endulzante natural.

Miel con flores. Miel de flores, con flores que ahora son en vos.
A las mieles baratiushkas las rebajan con jarabe de fructosa.
Tan solo asomale el hocico y vos jalá.
Jalá-jalá.

Ju(e)go(s) de (o)jota(s). - 2015 11 18

Estos paréntesis no van a remediar la aproximación de una Carta Documento a mi conciencia.
¿Para qué lo hacés?
Paso a enumerarte las razones:
1) No me gusta que insulten mi inteligencia.

...

Listo. La naranja bien exprimida.
No te confundas, eh; no me molesta que estés equivocada. No me molesta que tus razones sean así de enroscadas. No me perturba que en tu árbol viva un pitufo y una persona con un martillo de madera. No me perturba.

¿Sabés por qué?
Porque tengo razón -y nada más-.

¿Viste cuando los perros pequeños ladran a los perros grandes? Es porque se sienten inseguros.
Yo no soy ni un perro pequeño ni un perro grande. No soy un perro.
Vos sí. No, una perra no; un perrito pequinés. Inseguro de su existencia. Con un jopo atado con una colita de goma, de color rosa.

Ahora que las papas se te carbonizaron al Sol, ahora que tu paty está en llamas, de repente aprendiste a leer. De repente tenés tiempo. De repente pensás que todo puede cambiar con tu voluntad.

No.
Cambié la cerradura.
Tu puerta no abre más.

...

El calor empieza a hacerse presente a escasos milímetros de un asfalto que amaga con hacerse río.
Está todo bien con insultarme,
Con amenazarme, 
Con vandalizarme la existencia.
Todo esto, ya sabés, es
Porque insultaste mi inteligencia.

Hasta las manas. - 2015 11 12

Sarrama la paarta, par favar. La ra patásama madra ca ta paraá.

A.

á.

Á.

Ä.
ä.

Hasta acá.

Lidiar con gente "que no" es una aventura inigualable.
Vos sabés que tenés razón desde el año cero antes de Jesucristo y, sin embargo, sabés también que no va a haber caso. ¿Sabés qué? La gente -sí, "la gente", mirá cómo me cago en todo el mundo- es idiota. No hablo de vos -seguramente-. Tampoco hablo de mí. Hablo de la otredad. Esa institución amorfa y conveniente llamada "la gente".
"El pueblo".
"La sociedad".

La, lo, le, Lulú.
Tadas a la rapatásama madra ca las paraá.

Te sobran ás. Te faltan ós. Tenés la entrepierna completamente mojada y la bondiola estaba fría. 

La gente que no lee, no escribe.
Y quien no escribe, no sabe leer.
Y así.
Así, hasta que te sacan las cosas por un colador.

á.




Cosas que terminan con "u". - 2015 11 4

En ojotas, con bufanda, con guantes y bermudas.
Salís de un lugar y das la vuelta. Volvés con la nuca.
Volvés de la nuca, mirando con la nuca, marcha atrás.
Te tomás un café con la oreja y pensás;

"Uh-".

Amaneció cálido y ahora hace frío.
Nunca "pero", más bien "y", o "y/o", o "o/o".
Cinco y media de la mañana, el Sol ya cancherea
Y vos;

"Uh-".

No te podés caer del mapa (pero te vas a perder mil veces).
Antes de llegar, la hacés bajar, antes de llegar. Vuelve a subir.

"Uh-".

Cada vez con más celeridad. Cada vez más corto.
Como un polvo que se hace polvo y tu nariz desprovista de cartílago.
¿A qué aspirás?

.....

"Uh-".

¡A la garcha el pendorcho! - 2015 10 31

Este Mundo está en suspenso.
No sabemos si se calló o se cayó. No sabemos si está eclipsado pero, por el momento, no está más visible.
No está más visible.
Las manchas de la conciencia ya no muestran sus hilachas. Ahora el Cielo es todo blanco, uniforme, regular e inestable. Y si le clavás los colmillos, va a chorrear un poco de naranja. De jugo.

Parece que me la vi venir e -inconcientemente- me abrí más de piernas. Si me tiene que llover, prefiero estar en bolas.
No se trata de elecciones. Ni de reelecciones. Se trata de volver a elegir algo que nunca se dejó de elegir.
El espacio no es el mismo y los lugares tampoco. Pero me pongo en alerta si me entero que, ante mi presencia, alguien retrocede. Que vuelvo inestable la composición del aire. Que "con vos, yo no soy yo".
Así que está bien. Lo acepto. Y no lo acepto por algo en especial. No lo acepto porque seas vos. Ni por haberme eclipsado yo hace menos de un año. Ni lo acepto porque esté bien aceptarlo. Ni lo acepto porque no queda otra. Lo acepto porque es aquello que se plantea como camino. Y no estamos para coquetear con las banquinas -ni las zanjas-.

Este Mundo está en suspenso. Los otros planetas están en la suya. Acá quedamos a la deriva de la infinitud del tiempo.
¿Nos vemos?

Ocho manos. - 2015 10 28

6 a.m. Me levanto. Café. Esperanzas. Hoy, dos congas nuevas. $6300. Con $1700 de descuento. Porque a alguien le pintó.

7 a.m. Salgo de casa. Destino: La Plata. Viaje. Me esperan -mínimo- 150 minutos de moldear mi culo como un hexágono. De ida y de vuelta. Todo bien.

7:10 a.m. Subte. Rápido. Bondi. Súper rápido.

8:50 a.m. llego a La Plata. Cargo la SUBE y me echo un meo en una Shell. La última vez que estuve acá fue hace casi 5 años. Bongó LP Matador. $550. Ya no están.

9:05 a.m. Estoy frente a la casa de música donde voy a ser un poco más feliz. Me quedan 25 minutos para que abran. Pinta mirar vidrieras de cosas que ya sí.

9:35 a.m. Las rejas del local se levantan, entran los dueños y los empleados. Veo en la vidriera el par de congas que voy a comprar. Gloria al Señor.

9:45 a.m. El ofertón me lo vendió mal un empleado. El precio de lista era $8500 en lugar de $8000. El descuento es el mismo. Discuten dueño y empleado. Les digo que se fumen un porro mientras, feliz de la vida, les pago los $500 adicionales. $6800 más pobre, $6800 más rico.

10 a.m. Ahora sí. Esto va a ser arduo. 2 fundas transportadoras. 12kg en la espalda, 12kg en un carrito -que en cualquier momento deja de serlo-, más un soporte que pesará 4kg. 15 cuadras hasta el bondi. Combineta de subtes. 150 minutos. Esto va a doler.

10:05 a.m. El dueño-dueño (el dueño más viejo) me mira con cara de "estás de la cabeza" y me ofrece acercarme a la parada del bondi en su lujosa camioneta. Le entrego el culo -y las congas, al baúl-.

10:20 a.m. Vinimos charlando de la vida con el dueño. Es músico, tecladista. Le cuento que mi objetivo es integrar o crear un ensamble de percusión, haciendo improvisación con señas. Me dice que le gusta escucharme, me cuenta que en sus años de músico profesional trabajaba a full. Le digo que debería escucharlo yo más a él. Me cuenta. 

10:25 a.m. - "Acá está la parada de tu bondi". 
- "Bárbaro, gracias Rubén. Bancame dos minutos que saco las congas del baúl y ya te libero. Gracias por acercarme".

10:25:30 a.m. Bajo de la camioneta. Cierro la puerta del acompañante. En ese mismo instante, la camioneta acelera al máximo. Se empieza a desvanecer de mi vista. Tan rápido que tardo media cuadra en reaccionar. Mis co--MIS CONGAS. ¡¡¡MIS CONGAS, LA PUTA MADRE, ESTÁN EN EL BAÚL DE LA CAMIONETA!!!. Procedo a NO ENTENDER NADA DE LA VIDA. No puede ser. No puede ser que este viejo hijo de puta esté yéndose a la mierda con las congas que le acabo de comprar en SU local. Esto no puede ser.

10:25:40 a.m. Lo corro. Es inútil. El viejo se va y yo no sé si putearlo o felicitarlo. Pero todavía me queda la duda. Mis opciones son:
a) pegarme un tiro en la pija y morir desangrado ahí mismo. 
b) Llamar al local y explicar lo sucedido para que: 
-- b1) me digan que me quede tranquilo, que el viejo está gagá y seguro se olvidó que las tenía en el baúl. 
-- b2) me vaya a la recalcada puta que me parió, ida y vuelta en primera clase. 

10:26 a.m. Mientras pienso cómo será vivir sin pija, llamo al local. 
- "¿Sos el hijo de Rubén? Escuchame, me bajé de la camio de tu papá para sacar las cosas del baúl y el loco se fue corriendo. Llamalo YA y dame una respuesta porque estoy en una situación crítica y no sé qué pensar". 
Del otro lado se hacen cargo. Seguro fue un error. Más les vale porque, si no lo fue, hoy duermo en La Plata.

10:27 a.m. Me llaman del local. 
- "Rubén ya está yendo para ahí de vuelta". 
Mientras procedo a esperar, pienso que esto puede ser parte de un plan. De repente, para que no vaya YA al local, compran tiempo para llegar, cerrar todo e irse a la mierda con mis casi siete lucas. Pero tengo que esperar. No me cierra. No me cierra que me robe los instrumentos el dueño de la casa de música donde los compré. 

10:34 a.m. Aparece Rubén en una esquina distante. Me acerco, lo miro a través de la ventanilla baja. No le hablo. Abro el baúl. Hay cosas y parecen ser mías. Las saco. Mientras tanto, Rubén se da vuelta desde el asiento conductor. 
- "Perdoná, me olvidé". 
- "Loco, me hiciste agarrar el culo con las ocho manos". 
Saco todo y la camio sale volando de vuelta. Chequeo las fundas. Está todo. Mi culo procede a relajarse mientras, desde el cerebro, le mandan una dotación entera de bomberos.

10:45 a.m. Estoy arriba del bondi de vuelta a Capital Federal. Mi vida no entiende nada de la vida. Me abrazo a las congas y le ladro a cualquier cosa que intenta existir cerca. 

11:50 a.m. Corrientes y Leandro N. Alem. Mis congas ya están en Capital Federal. Subte y nos vemos en Disney.

12:30 p.m. Llego a casa. Chequeo las fundas. Las congas siguen ahí. El soporte está. Los $6300 fueron $6800 y dos amagues de patadas en los huevos. Las dos congas nuevas son exactamente iguales a las dos congas que ya tenía. Aún así, van a ser completamente diferentes.

Arroz. - 2015 10 22

Ayer me podrían haber cagado a trompadas. Entre seis. Zafé porque me impuse. Pero me hizo mal.
Llegué a mi casa, me cepillé los dientes y me empezó a sangrar la boca. Como para terminar de estar en personaje anti-vida.
Sangré y sangré al punto de preocuparme. "Si no cicatrizo en 5 minutos, estoy en problemas".
Tenía la piel completamente roja. Los ojos desorbitados. Me enerva que me traten de pelotudo. Y era ponerme la gorra o que me la pusieran en bloque.
Zafé.
Hoy me desperté hecho mierda. Con una tos que me hace doler los dientes.
Con la mirada cansada.
Con la cabeza dolida. 
Me acosté a las tres de la mañana, tratando de bajar los humos con más malas decisiones. Grave error. (Igual funcionó).
Me desperté a las siete sin entender dónde estaba. Perdí la orientación temporo-espacial.
Comí una carne picada en mal estado, tomé un jugo de naranja helado abierto hace dos semanas, tomé Coca Cola y me bardeé con seis orangutanes. Todo bien mal.
Para colmo, me da la sensación que corren peligro de derrumbe otros Mundos. Mundos que quiero, que anhelo y que deseo. Y, pase lo que pase, no hay otra opción más que respetar -pero igual angustia-.
Hoy yo también estoy en Pampa y la vía.
En Mar de las Pampas.
En la provincia de La Pampa.
Perdí completamente la noción de todo y me vacié de contenido, porque -si me tiene que llover- prefiero estar en bolas.
Hoy ceno arroz. Solo. Sin sal.
Ni-la-me-nor-i-de-a.

Hoy es primavera. - 2015 10 21

Un mes después,
De lo que supuestamente es
Valió la pena la espera
Y hoy es primavera.

Hoy fue primavera. - 2015 10 21

Quizás mañana también.
Quizás pasado mañana también.
Quizás tampoco.

Así no puedo. - 2015 10 21

Vos no tenés la culpa de no ser vos.
Ahora, no me vengas con oráculos -ni con misterios (ni con adivinaciones {ni con averiguaciones [ni con predicciones]})-.

De hecho, ¿sabés qué? No vengas. Ni siquiera te vengas.
No vengas con vos ni trates de venir con lo demás.
Sería ideal que fueras una fantasía -pero así, no-.
Así no se puede. Así no podés. Y yo tampoco.

Así no puedo.

Ah, sí.
Con colores y ruiditos es mejor. 
Sí.
Con cosas que se mueven haciendo ruido.
Sí.
Pero no sos vos.
Soy yo.
Punto.

Cosquiyeguo. - 2015 10 15

Hace días vengo con el alma entre cosquillas,
Tengo la sonrisa fácil.
Probé de tirarme al piso y cuando llegué, ya estaba levantado.
No entendí muy bien por qué pero -quizás- mejor no entender. Tampoco sabría por qué mejor no entender.
Una cosquilla que reverbera en una obra de teatro que ya está en cartelera. Esperando su estreno.
Desde la ratonera nos estamos relamiendo con la avant premiere. Involucra relojes, polleritas y corbatas. 
...
No voy a parar. No voy a parar hasta estar ahí, riéndonos de lo que jugamos a ser, mientras por el rabillo del ojo amanece un atardecer.
La cobertura de la torta es menuda gloria. Y si la torta es gruesa, suculenta y con capas, la película se hace más dinámica.
...
Me dicen por la cucaracha que todavía estamos en temporada de audiciones.
¿Auditivo? No me da la fuerza para gritar.
Es temporada de todo.

Gourmiau. - 2015 10 14

El juego de líneas imaginarias en los espacios crea recovecos en la conciencia. Crea zonas, áreas en donde el Cuerpo se dispone de determinada manera.
Una pared blanca, bien blanca, tan blanca hasta que ves el techo. Un techo nublado de blanco, no perfecto, ¡pero va! Al fin y al cabo nuestra mirada suele ser perpendicular a la gravedad.

Un mandala, el mandala, la mandala. Mandala. Mandala a donde la mandes. No la mandes. No tengas el control sobre ella. Dejá que la mandala mandalee sobre vos. Dale el control. Y en el medio del asunto, decíselo. Hacele perder el control diciéndole que se lo das. El control remoto. De la mandala. Que le das. Que te dio. Que se dan.

Cuanto más despacio lo hagas, más dura se va a poner. Una de esas gracias de la Naturaleza, o un tinte artístico de la misma; embellecerse con el paso del tiempo, mientras las paredes -y, sobre todo, el techo- se hace cada vez más blanco. 

O son tus nubes, de la conciencia, que se evaporan por irradiar tanto calor. Y se espejan del otro lado de tu mandala -cuando la mandás a hacer los mandados (y vuelve con olor a mandarina en las manos)-, cristalizando rocas que ya no están en tus montañas.

Mandala. Mandala ahí. Bien ahí. Mucho ahí. Muy ahí. Muy, ni ahí.
Y cuando te leas al revés, recordá. "Gourmet" se escribe con "g" de gato.

¡miau!

Ananó. - 2015 10 8

Este suspiro se transforma en una gota de sudor
En tres segundos un abrazo te saca la ropa
Y la misma te mira desde el piso
Porque del piso no se cae.

Esos tres segundos hubieran sido iguales detrás de la puerta
Porque antes de abrirla, yo ya te quise
Y te quería
Y ya te quiero.

Seguramente haya cosas que resaltar con flúor
Quizás tus labios, en un abrir y cerrar de piernas
En esa cama sin márgenes
Con tu melena salvaje.

No hace falta que hablemos sobre cómo lo vamos a tomar
O eso creo
Y creo que vos también lo creés
Pero si en algún momento te rastreás en GPS
Yo te averiguo dónde para el bondi.

Nedia. - 2015 9 30

Hoy quemé todo tu Ser
Todas tus cartas
Todos tus chiches
Todas tus canciones.

Te fuiste a Villa Enrosque, población: vos
Si sabés que no es por eso que no estás
Si no fuera por ella, que no está, quizás estarías
Si todo fuera algo distinto a lo que pasó.

Te amé un tiempo más por esperanza
Otro, por angustia
Otro, por lástima
Otro más no te amé.

El amor se acabó -cuando transparenté tu locura-
Y yo quemé todas tus cosas
No es por desidia, ni amargura
Es que necesito espacio para guardar frazadas viejas
De noches que nunca se estrenaron.

Relojes de invierno. - 2015 9 23

Las enredaderas se desarman con el frío
Las paredes quedan crudas, la pintura desatada
El revoque desmaquilla
Los lugares se esconden.

El frío, de color azul
O rojo oscuro, seco
Las espinas no te dan ni la hora
Aunque les des golpes secos en la nuca.

No sabés
Qué sabés
No es que hay nadie
No hay alguien.

Las agujas se congelaron a las seis de la mañana
Habrá que esperar a que el Sol vuelva a madrugar.

Tépsticos. - 2015 9 17

Los peligros de asomarse a un vacío.
Los peligros de asomarse a un vacío radican en distintas cosas.
Un vacío es un no lugar. Un espacio desplazado.
Un colador cuyos agujeros son tan grandes que ya ni siquiera funciona como tal.
"Vacío es no tener fuerzas para seguir".
Yo no lo dije. Lo acabo de escuchar.

El vacío puede estar lleno. Y ese puede ser uno de los peligros del vacío. 
Uno se tira, pensando que su recorrido dispone, como mínimo, de algún tramo de incertidumbre previa al supuesto rebote que lo impulsa (en caso que la pileta esté llena -o los globos, bien inflados-).
Pocas cosas des-preparan más que un vacío que está lleno.
Un bostezo a medio camino. Con un dedo en la boca.
Un estornudo sin ganas.

Escribir, es, en cierta medida, asomarse al vacío que yace acá abajo, en esta hoja que nunca termina; que no bosteza; que no camina.
Esta hoja que está acá, por siempre, porque -por más que la llene- mañana amanece vacía.
Cuando escriba demasiado rápido, seguramente no se me entienda la letra. Ni el significado.
Como ahora.

Alcalinos (al carajo). - 2015 9 9

Todo este Mundo ácido decanta hacia su base, lo corroe y genera un agujero tan discreto como la distancia entre tus hombros.
Mirar hacia abajo es caerse automáticamente en un abismo de signos de pregunta sin cerrar.
Nadie nunca cómo quién dónde. 
Nunca un "ahí". Nunca un "lo".
Llueven celulares sin chip. Bloqueados.
Y esto se convierte, casi sutilmente,
En cualquier canción de Divididos.

K(no)w. - 2015 8 26

Un pájaro vuela de un ventanal a una ventana.
Va y viene, idas y vueltas, vino y se fue. 
Reconstruye el nido en otro lugar; no muy distante -ni muy extraño-.
Cruzó la vereda, esa ventana es más pequeña pero recibe más Sol.
Y el pájaro elige. Y anida.

El amor se condimenta. Donde no aparece, quizás igual está. O sigue. En otra ventana.
Lo que no terminó no puede volver porque nunca se fue.
Y si volviera, no sabría dónde está, porque nunca se fue.
Y aunque vuelva, nunca se fue y es imposible saber dónde está.

Este amor está entre paréntesis, en un lugar que existe y por ahora no aparece.
El pájaro se fue a volar; los pájaros vuelan sin tiempo.
Un mínimo de esfuerzo por burlar la (realidad de la) gravedad es suficiente para saber que el Mundo sigue ahí, aún cuando uno se cree por fuera del mismo (sabiendo que está dentro, bien adentro).

Los nidos cambian de lugar, el amor también
Y no sabemos dónde está -porque nunca se fue-.

Salimos al Sol. - 2015 8 15

El Sol siempre estuvo ahí.

Bailar sobre pentagramas. - 2015 8 6

Escribir puede ser infinito.

¿Quid dicis? - 2015 8 6

¿Qué pasa con la escritura cuando se vuelve moral?
Algo difícil es escribir sin intención. Sin intención de decir algo que rebalse en demasía lo que está escrito, que es, en su mejor medida, la mejor representación de lo que sucede en el momento de lenguaje particular. 
"Sin intención" en sentido de querer adoctrinar o representar un camino de existencia particular para quien lee. Dirigir la palabra en sentido contemplativo de un imaginario que consigue la meta en sí mismo, dentro de la escritura, sin proferir ideales baratos, sin llenar la boca de personajes de la historia con frases de ocurrencia facilísima
Decir algo que suene bien es muy fácil. Y la liviandad, la ligereza del lenguaje en este sentido tiene un eco súper meloso. Podés presumir hacer un bien con un montón de palabras, ¿pero qué pasa cuando sopla el Viento?. ¿Y qué pasa por fuera de un mensaje? O, de otro modo: ¿cómo sería vivir el mensaje a través de otro canal que no sea la predicación? Si es que eso es posible.
Esto no es una revuelta rebelde contra el lenguaje si no contra el uso cómodo del mismo. 
Decir cosas porque dichas cosas, dichas, suenan bien. Y después vemos.
Permitir que la escritura sea una superficie que baila con la realidad y que ambas superficies existenciales sean fluídas entre sí, sin subyugar ninguna a su otra. La escritura produce realidad y la realidad no puede reducirse a "una" escritura. Escribir es una opción de producir un Real que no sucede necesariamente en alguna parte. Es, primero y ante todo, sin lugar. Y quizás, también, sin tiempo.

Volver no existe; es, siempre, otro lugar. - 2015 8 5

El invierno empieza a fijarse qué se toma para volver a casa.
La primavera se relame en augurio de los litros de mate que pronostica el tiempo.
...
Todavía falta, pero algunos ya estamos ahí.

Cagótico. - 2015 7 9

Los que te atornillan el cerebro del mañana también te lo atornillan hoy.
¿Viste que las cosas se fijan con tornillos para que queden sujetas?
Esto debe ser una de esas situaciones paradójicas en donde, mientras más atornillado está, más suelto se siente.
Más y mejor, presto en mayor predisposición a salirse del habitáculo de tu conciencia.
Se va al margen inconcebible: ese espacio de la hoja donde, técnicamente, podés escribir, pero la computadora te dice que la impresora no va a poder imprimir. 
¿Para qué existoe?
ó, é, ó. Salchichas con puró.
Ponele que es una zona de resguardo o una primera barrera hacia lo Real. En esta hoja casi que no tengo márgenes, quizás eso explique un tanto mi esquizofrenia. O mi autismo. O mis fronteras. Eso; la falta de esos márgenes, acá, explica cómo lidio con las fronteras. Con las fronteras y los bordes. Y la necesidad de delimitar el Mundo en cosas que se puedan decir con números. 
El cerebro desatornilladamente atornillado.
...
Siempre falta algún tornillo. Se debe haber caído por uno de los bordes, dentro de algún pantano venoso.

Las palabras no existen. - 2015 7 2

Las hojas están llenas de inactividad. 

Me fui. - 2015 6 6

A veces quiero no estar.
Eso pensé cuando desaparecí de acá -este lugar de una conciencia universal donde existimos enredados-.
"Me fui" y estoy camuflado en la corteza de un árbol que hiberna, de raíces y sin hojas, en una cueva, con criaturas que hacen muecas.
"Me fui" porque necesito sentirme solo. 
Es difícil de explicar, es una de mis locuras. Los que comprendan, comprenderán -que también soy esta oscuridad-. 
Me voy del Mundo, en el Mundo, a estar sin estar.
Generalmente vuelvo, aunque volver no existe. Esta parte del camino es oscura pero sé que camino hacia adelante. Por eso no existe volver. Y seguramente vuelva.
Estoy. Pero no estoy.

Vacío institucional. - 2015 5 15

Difícil volver atrás el tiempo y, ante todo, ¿para qué dar vuelta los sucesos?
En este manicomio mental las barreras son de cartón.
Salimos a buscarlo a partir del mediodía, para que el Sol nos pegue más y mejor en la pelada.
Tenemos un orden jerárquico que se resquebraja a cada instante.
Cantamos en inglés y susurramos en español.
Y quemamos las paredes para intoxicarnos con el humo. Eso sí, la gente que viene a visitar siempre tiene tiempo de salir sana y salva.
Borramos los bordes y quedamos expuestos a la insignificancia.
Sin márgenes que contengan el derrotero de nuestros delirios.
Todo se hace posible y, teniendo en cuenta que esta ensalada no usa solo vegetales de estación, el guión que encamina nuestras acciones se difumina y se convierte en sal. 
Difícil agarrarnos de algún lazo o cable o soga náutica; no hay mar, los cables nos van a cagar a patadas y corremos el estúpido riesgo de anudar los lazos a nuestras extremidades -o cuello- y no poder más con nuestras vidas.
Las ideas se nos acaban porque una idea es algo que tiene algo de sentido y estructura.
Y a nosotros nos está pintando despertarnos a cualquier hora y mover la única estructura más o menos confiable en nuestras vidas en márgenes medianamente aceptables para unos pocos.
No sabemos existir. No significa que no queramos hacerlo.
Estamos asumiendo el asunto con cantidades industriales de soda.
Los pliegues de la empanada no cierran así que hacemos lo que podemos.
Jugamos con los dobleces y el relleno queda corto.
Eso sí, salen bien cocinadas. Y están ricas.
Pero sabemos que falta.
Falta repulgue.
Faltan cosas.

Quien cante. - 2015 5 15

Cantar es un fenómeno vocal raramente individual. 
Como mínimo, tu voz resuena donde estés... ¡Aunque no vuelva! 
Aunque no vuelva, tu voz. Aunque no vuelvas vos.. 
Tu voz se va y quizás no vuelve nunca. Como vos. Pero a algún lugar llegó y, en dicho lugar, resuena y genera algún tipo de conmoción. Ya sea por mero efecto físico vibratorio -dentro del humilde potencial que pueda tener las ondas que generamos a través de las cuerdas vocales-, ya sea porque quien escucha está familiarizado con nuestro idioma.

Bueno, y todo esto, ¿para qué? Para decir que no existe hablar solo.
Y que no existe estar solo.
Y que solo eso no existe, el resto siempre es posible.
Pero es imposible, remotamente imposible estar en soledad en este Mundo.

Y todo esto, ¿para qué? 
¿Para qué decir que no existe estar en soledad?

...

¿Dónde estoy cuando escribo?




Flinci-múd. - 2015 5 14

Vos vas a ser alguien que va siendo alguien a lo largo de los lugares.
Los lugares son un poco caóticos, arbitrarios, también un poco etéreos.
Pero cada lugar te representa. Y, si es que uno cree en que la propia existencia lo sobrepasa -que, como mínimo, sobrepasa los márgenes de nuestra conciencia-, cada lugar tiene algo.
Y cada algo es un viaje.
Ser es un poco eso; viajar a lugares que pueden ser conocidos y desconocidos y siempre tienen algo por conocer. Por reconocer. Por desconocer. 
Los lugares a donde vas son algo que te representa. Aunque no elijas el camino porque, en todo caso, uno siempre elije mantenerse en él o hacerse a un lado.
Los lugares siempre son nuevos. Como cortarse el pelo. Seguís siendo vos pero algo cambió en forma definitiva, concreta, concisa y por tiempo indeterminado.
En el fondo, vos sabés que seguís siendo vos. En todo caso, te das -y nos das- el camino a un viaje para volverte a conocer.

Las cosas me están llamando a la existencia. - 2015 5 11

(Y, por ahora, me vengo haciendo el pelotudo).

Tontotoño. - 2015 5 7

Tras casi ocho meses, nos reencontramos con el frío.
Esa fuerza maléfica que imanta nuestras carnes al colchón.
Ese Ser estrepitoso que convierte las narices en canillas.
Con esa presencia inhóspita que reverbera en cada movimiento. En cada milímetro surcado en el espacio, el humilde calor que genera nuestro Cuerpo encuentra al aire crudo.
Con el frío, el humo es sagrado.
Las puertas y las ventanas se cierran inclementes.
La pava hirviendo, el horno al taco.
Un gato es una estufa.
A las seis, la pura nada.
A las siete recién comienza.
Y a las ocho, está por empezar.
...
Está por empezar.

Tonto otoño, me molesta
Con el frío a la mañana no hay salida
En las sábanas cuento los segundos de partida
Y mi respuesta
Ante el frío
Es el abrigo
Y todo lo que genere humo.


Nadie nunca algo. - 2015 5 6

Si el tiempo no existe, no existe el tiempo perdido.
La realidad cotidiana tiene como base lo absurdo, aquello que desencaja el lugar de la rutina. Reír es un proceso de elongación entre el acercamiento y distanciamiento de mi conciencia para encontrarme en el escenario en el cual se produce dicho sinsentido. Es la distancia vivencial que me conecta con lo que percibo, al tiempo que me mantiene haciendo equilibrio sobre un margen que indica "no sos vos". 
Cuando no sos vos, los espacios brotan de colores.
Te olvidaste la cartera o billetera y ya no sos; para el Mundo de las instituciones no existís por un ratito. Hasta que volvés con tu documentación.
Ese tiempo que pasó entre que te fuiste y volviste se llenó de hojas amarillas...
... Y de esas pelotitas de los árboles que te hacen estornudar.
Dinero no, dinero no; lo que se necesita para subsistir es al menos un sentido para seguir viviendo. El resto se consigue encontrando ángulos oportunos en el movimiento de los párpados.
Te levantás tarde y querés hacer todo de una.
Desayunás y almorzás al mismo tiempo. Te reís del tiempo.
...
Si el tiempo no existe, no existe el tiempo perdido.

Menos cinco para el peso. - 2015 5 6

Hace unos días vengo decidiendo que no estar es una opción un tanto fría; una opción que puede pocos entiendan.
Existir pero no fenomenizarse; Ser y no estar en un espacio determinado.
Yo estoy acá, en este lugar, sentado, escribiendo esto. Con estas palabras me visto, me abrigo de este frío. Y no necesito mucho más por hoy. En mi conciencia dormir se trata llanamente de cerrar los ojos y esperar a que pase algo. Despertar siempre es una opción entre opciones -y una de esas opciones siempre es morir un rato más-.
Quizás es eso; estar aprendiendo a morir estando vivo. Dejando que, de a poco, todo caiga sutilmente hacia el piso y se estalle. Y esos pedazos puede multipliquen la presencia de cosas, puede desarticulen la cosa, revelando secretos, puede signifiquen absolutamente nada más que un secreto que no se mantiene en una vasija. 
Los pies fríos y el pan caliente.
La barba que se enrula, los párpados languidecen hacia atrás dejando expuesto el que te miren el mirar. 
Que te miren el mirar, que te lo miren y te encuentren en un vacío espiritual que se concentra en la mera e ilusa subsistencia a partir de la garantía de que el Mundo seguramente exista mañana.
Pan sin harina.
Amor sin sexo.
Hacer música caminando.
Cruzar siempre en amarillo.

Hasta acá. - 2015 5 6

Mayo viene denso.
La Patria no existe -y el Otro, menos-.
Nadie existe cuando tenés las manos heladas.
Pasan los días y contás en reversa. Visualizás en negativo.
Restás recuerdos y borrás caminos que fueron elaborados por costumbre más que por folklore.
No sabés mucho de Historia; menos que menos vas a recordar cómo llegaste hasta acá.
Pero sabés que todos los años te pasa algo parecido. 
Cada vez, un sabor distinto.
Cada vez, alguien distinto.
Cada vez, vos en otra sintonía. Escalando un pentagrama, tratando de salirte de la composición. Queriendo no ser una obra, escapándole a la batuta que te dice que las cosas suceden solo por acción de tus extremidades. Y hace frío. Y tenés las manos heladas.

Intervalo. - 2015 5 6

Hay preguntas que bien se contestan en silencio. 
Espacios entre márgenes que componen otros espacios donde recae la Muerte a cada instante.
Irse a hibernar adentro de una cueva y pasar cada mitad de cada día elucidando un plan cobarde para tratar de cambiar al Mundo de a milímetros.
Las ventanas en invierno son un desafío a tu necesidad.
Estar en las afueras de tus límites y quedarte en absoluta tranquilidad.
Que las personas que forman parte de tu viaje te miren sin condolencias en las pupilas.
Que no te recuerden que todavía estamos en otoño.
El frío ya te tocó la puerta y te espía por los pliegues de las cosas.
El chiflete. El humo de las cosas.
Las hojas que se fueron y las que están por irse.
Todo está listo para dormir con la ropa puesta.

¿Qué es una pregunta? - 2015 5 1

Una pregunta es buscar algo.
Es encender una bombilla. Una luz que quizás no ilumine todo el cuarto pero ayuda a divisar las figuras que trascienden a  las sombras.
Son ganas de saber algo, de comprender. Es un gato y el impulso que lo lleva a asomar la mirada por debajo de una caja de zapatos. Vacía. Perturbada, 
Una sala en un salón. 
Una palabra mal escribida.
Preguntar es definir algo como existencia conciente en el Mundo -y quizás también un poco de paja mental-.
Preguntarnos cosas va en distintas direcciones, pero pongámosle que una pregunta empieza en el márgen izquierdo de la hoja. 
¿Qué es una pregunta? Eso que acaba de pasar. Una curiosidad imaginativa que, en muchos casos, encuentra porciones de respuesta en un "acá" y "allá" entremezclados.
Una pregunta es una respuesta.


Estás leyendo con la voz de tu conciencia. - 2015 4 30

Esferas harináceas. - 2015 4 30

Amanecer, redondeles y ojos que hacen zoom.

El aire descansa de un sacudón. Las voces, inquietas, debaten cómo lidiar con toda esta energía en este espacio semi-cuadrado. 
¿Salirse de esta estructura? ¿Cómo elegir algo que no conviene?
Los músculos mantienen su temperamento al ver que todo recircula y que -por ahora- no hay pérdidas innecesarias. 
Se cayó algo dentro del salero. Ahora no sale. Y el salero ya no sala.
Algo se metió hasta las rodillas y aspiró. Hablar sobre los últimos soles, que son párpados, que son siesta, que son gris y marrón.

A este descenso,
-Frío-
Otoñizarlo.

Seis peéme. Los colores de las cosas. - 2015 4 30

El sábado me pareció que mi Cuerpo se movía más allá de mí.
Lo noté, lo notamos, vi las hojas de una planta aledaña riéndose del Sol y entredije, en voz baja, que el aire es invisible y que hay misterios del Mundo que no se cocinan al horno.
Un bloqueo en la escritura te paraliza frente a la inmensidad blanca. El blanco representa la potencialidad del espacio, la espesura y profundidad de la Nada que te envuelve.
Un veneno que te paraliza por un rato y, si lográs escaparle y sobrevivir al tiempo en que perdura su efecto, el vacío que se va rellenando de negro. De hormigas. De letras y formas que suplantan otras formas.
¿Entendés? El vacío se va mientras se rellenando. Deja de existir en la medida que algo lo comienza a habitar. 
Los últimos tres soles me amanecieron seco. Implicada la humedad en la lluvia que sabía hecha en distintos sueños, las figuras de los mismos tuvieron bordes brillantes y me dejaron sabor a sonrisa. 
¿Cuántas veces te despertaste riendo?
En un halo algo violeta, algo rosa. Unos ojos que te miran despertando y vos a la espera de cinco minutos más para engañarte y volver por horas.

Yo no soy un soñador,
En el Mundo me hago Mundo
Yo no soy un soñador.
 

Seis aéme. Crónica farreta. - 2015 4 28

Once y cuarenta y dos. 
El plan es perfecto. Me plancho y eventualmente la quedo.
Cierro los ojos y dibujo pensamientos hasta que el sueño llegue.
Es una costumbre sana y tengo Alma de gato; me echo en cualquier lugar y hay altas probabilidades de que termine dormido.
Me acerco a la cama deshecha, me río de mí mismo por décimoalguna vez en la semana que recién empieza y me meto.
"Meterme" en mi cama es complejo porque no se requiere una acción concreta de quedar bajo las sábanas. Con echarse está perfecto; luego, entre el edredón mal acomodado y la sábana hecha un ovillo, más o menos la careteo.
Empiezo a pensar. 
"Evitá pensar", me recomiendan. Yo no. A mí pensar me conduce. No me enrosca, me libera. Me hace darme cuenta de las cosas. De que, al fin y al cabo, siempre está la garantía de poder saber todos los abismos posibles y saber que, aún con eso, quedan mil infiernos sin pensar. Que no puedo abarcar todo y, por ende, hay aristas o ejes de los asuntos que me competen que escapan medianamente a mi responsabilidad.
Me duermo.

Cuatro y veinticuatro.
Sabía que iba a amanecer de noche. Me despierto y no tengo sueño. No voy a hacer la misma de siempre; no voy a mirar el reloj para acunarme. Espero un rato y miro hacia adentro. ¿Realmente estoy despierto? ¿Realmente no tengo sueño? 
El tiempo pasa con acento y tilde. Me contemplo y accedo a ver el reloj. Es demasiado temprano para empezar a vivir. Las cosas todavía están oscuras. Misteriosamente, yo no tengo sueño.
Sé exactamente por qué no tengo sueño. Ayer me fui a dormir en paz.
No tuve una caída incidental, elegí irme a morir vivo, entero. 
Descansé bien; estaba cansado, el Cuerpo me pedía entretiempo. 
No tengo sueño. Dormir, en este momento, no opera como opción -ni como plan de escape-. 
Espero.

Cinco y cincuenta. 
El reloj todavía no me habla, yo quiero estar perpendicular al suelo. La cama no va más. No voy a lograr dormirme. Miro los números y me siento complaciente. 
La rutina es en tanto que la mantengo como tal. Hoy es en una oscuridad que no recorría hace meses. Es todo raro. Levantar en la oscuridad es raro. No tener sueño es demasiado raro. Despertarme con la conciencia limpia también. Ayer no maté a alguien. 
El baño sucede.
El café sucede. 
Y mientras todo esto sucede, algo me hace esperar. La oscuridad todavía me envuelve. No puedo moverme del todo cómodo en esta espesura visual. Necesito una garantía, aunque sea a medio asta. A medias. Cincuenta por ciento. Así que me echo. Grave error. Pero no me equivoco. Me echo y sucedo, como en la cama, con el café cohabitando fantasmagóricamente el aire que exhalo.
Me echo y no me duermo. Y cuando es la hora, activo. 
Son las siete. Tiene que ser de día.
Pero no.
Esto no está funcionando.
Y subo nuevamente a la cama. Ahí viene el broche de oro: no es el Sol, es mi gato. Una sentencia peluda y ronroneante a derretirme en los resortes del colchón. Se sube a mi cama, sugerente. 
A mí me pinta un rato más. 
La puta que te parió, Teo. A mí también.
Así que me dejo caer levemente, sabiendo que la caída va a durar horas. Que mi día empezó pero no empieza todavía. Que voy a quedarme dormido porque actúo como un pelotudo ante la presencia cálida y reconfortante de un gato que disfruta dormir a mi lado. Porque tengo Alma de gato.
Caigo, pero con una sonrisa. Sé que estoy decidiendo caer. No me está ganando el sueño. Al sueño lo estoy llamando yo. Hoy tampoco va a poder ser, invoco al sueño y el sueño viene sin apuro. Tiempo me sobra. Quería empezar a volver a empezar a existir temprano. Hoy no va a poder ser. 
A las seis es, ahora, demasiado temprano. Reconfiguro mi existir. Voy a tener que readecuarme a la forma en que el planeta gira alrededor del Sol en otoño e invierno. Y levantarme una hora más tarde. ¡Qué calamidad! Mi casa, una hora más tarde, es una orquesta de sonidos indeseados. Ruido a lluvia, a zapateo, a conversaciones que no quiero escuchar.
Si pretendo existir a la par del Mundo, tendré que respetar la hora a la cual el Mundo se levanta. O rogar que me crezcan orejas de murciélago.

Eco. - 2015 4 27

Los caminos, a cualquier lugar
Agua somos
Y ascendemos con el Sol.

Seis peéme. - 2015 4 27

Este mes está quedando corto.
Corta temprano, baja la persiana de metal.
El horario de atención se ve interrumpido por fuerzas que se desentienden de las responsabilidades cotidianas.
El Sol pega fuerte y derrite las neuronas.
Empezar una semana sintiendo que uno ya terminó.
Ya terminó la existencia, en un ciclo de morir y revivir cada ocho horas.
Despertar y saber que uno sigue dormido; entre paréntesis, acobijado, con la almohada pegada al botón de pausa. Sin conocer la melodía.
Algo bueno es saber que los días comienzan y terminan cuando uno quiere. 
Aún con la luz a media asta y las expectativas puestas en el futuro medianamente cercano.
Un sentido ante la vida es, siempre, sentir que uno está vivo.
Todo lo demás se puede ver en el camino.
Y nada mejor -para eso- que sentir que uno muere a cada rato.
Seis y dos.

Gracias, paso. - 2015 4 26

El rol del Estado es insuficiente e inevitable.
Nuestra existencia está adscrita al funcionamiento de un ente creado para mantenernos dentro de ciertos parámetros de decisiones.
Es difícil no existir para el Estado.
Existir sin credenciales.
Ser sin documentación.
Hay que identificar a esta persona.
Crear un estofado con las decisiones que uno tomar para elegir a quienes quiere que vayan a tomar decisiones que afectan a una gran población de personas exentas de la posibilidad de tomar una decisión.
Elegir, en mi caso, está completamente por fuera de lo que me conviene. La conveniencia, a mi criterio, crea la ridiculez de remar hacia los costados, haciendo que el bote rote en su lugar. 
Yo no quiero converger ni convenir; quiero lo que creo es mejor para la mayor parte de la población que tiene las necesidades más inminentes. Es decir, alguien que trabaje desde necesidades insatisfechas hacia arriba. Y, por supuesto, alguien que levante, porque siempre pueden traerte pescado fresco a cambio de quedarte quieto.
Una sincronía con la ilusión de querer crear un estado de equilibrio de fuerzas que pugnan para salirse, siempre, con la suya. 
En la mesa a la que fui a votar cumplían su trabajo dos autoridades de mesa que resaltaban, en sus planillas, los nombres de los votantes, cada una con su resaltador: uno amarillo, el otro celeste. 
Las estrategias de adhesividad se inmiscuyen en forma siniestra y perversa -y se nos escapa, siempre, la mayor parte-. Adhesividad, porque es atornillarte un concepto en la cabeza. Una idea de un plano de construcción de algo cuya forma y funcionalidad todavía desconocés. Y quizás nunca conozcas. 
Elegir en sincronía es una opción. O no elegir. O elegir sin elegir. 
Gracias, paso.

A las napas. - 2015 4 23

Evitá ponerte a fumar en las profundidades.
El agua y el humo se llevan espeluznantemente densos.

Una densidad que le inyecta burbujas de plástico a tus ojos.
Rellena el espacio entre iris y pupila, se hincha y te bloquea la visión.
No vas a ponerte a pinchar esas burbujas con los dedos.
Hoy es jueves y empezaste a mover los brazos tarde.
Te acostaste tarde.
Despertaste más tarde aún.
Alguien se preguntó si seguías ahí. No te lo preguntó a vos.
No te lo preguntan, si estás o te fuiste a algún lado.
No pudiste evitar prenderte un pucho, guardar toda la nicotina que puedas en el agujero que generan tus ojeras. Abrirte las bolsas, ponerles cierre, cerrarlas con agujas, abotonarlas. Que tus ojos se vayan a la mierda. Y no vuelvan.

El día te despertó y vos soñaste que te habías ido. Soñaste con cosas que iban a pasar -y están pasando- pero no necesitás develar ningún misterio. No sabés adivinar el futuro. Algunas cosas te llegan de manera anticipada, las ves navegar en tu conciencia y -si bien no hacés foco- sabés que son plausibles de ser. Ayer te pasó. Hoy también. Mañana no sabés. Quizás no vuelvas. 

El Cuerpo se te está acostumbrando a morir cada jueves por la noche. ¿Qué le vas a hacer? Estás ahí y todo el mundo garpa. Y vos no podés culparte de ser un agente de la inmundicia. Quizás no vuelvas.

Cuatro horas y lo que quede del Sol en tu ventana. - 2015 4 23

En el piso todos bailamos. 
¿Qué importa a cuánto centímetros del suelo?
Estas palabras brotan desde una existencia calesística.
Una Mente menta vueltas inventando viajes aventureros neuronales.

Hoy me caigo y me levanto al compás del ritmo.
Hoy los oídos sirven para escuchar las cosas que no podemos ver.
Y mañana también.

El sonido es algo perezoso; nomás rebota un par de veces y ya pierde el rumbo; como nosotros, que nos la damos en la pera cada vez que salimos a preguntarle cosas a nuestro interior.
El atardecer se está haciendo eco en esta melodía climatológica.
Suben los eclipses y se enfilan en cadencias recalculadas de imprevisto.
El Sol se va en el último eco de un trombón.
El otro día fueron tres "yace". Hoy "eco" hace eco. Cuatro.
Las ventanas de mi cabeza están abiertas, oxigenándome la mirada.
Soplando las nubes que me corren por derecha y por izquierda en actitud tiránica, con el ceño fruncido, con las piernas en forma de patadas.
El sonido se está yendo con el Sol y la conciencia despega a lugares donde no sabés cómo se llama el Mundo.

Hace muchos años tenía la costumbre de anunciar mi retirada en forma pronosticada. "Creo que en un rato me voy yendo". 
Innecesariedad y redundancia.
Antes de apagarte, apagá la luz.

Otra taza tiene té. - 2015 4 21

La puerta de salida está en cualquier rincón.
¿Cómo escribir despersonalizadamente?
El agua cambia de estado; humeante, una particularidad del vapor es que se pegotea a cualquier superficie.
Humedece los rincones donde potencialmente yacen todas las puertas. Humedece la madera de las puertas que nacieron con los árboles que mueren.
Un lápiz gigante lleno de protuberancias cae en el medio del bosque. Asciende, por otro lado, la territorialización de la promesa ingenua del espacio habitable. Los habitáculos.
Entre cada ambiente, que separa cada puerta -en cada rincón- yace una mesa con una taza y agua caliente. El agua no necesariamente está dentro de la taza. Quizás está en estado de vapor, vagando por un rincón sin puerta, implorándole al marco de la ventana que yace a escasos metros que sea de madera.
En este escrito usé tres veces ya "yace". Ya sé.

De un té a un mate hay menos de cinco minutos.

Tradesciende. - 2015 4 19

Sobre días que nunca empiezan por temor a que nos queme el Sol
Por la incertidumbre de quebrar, a cada paso, el camino
Estar quieto no es Ser y alguno de los caminos llega al abismo.

Veo las letras y tienen un brillo amarillo cremoso a su alrededor
Nos estamos comunicando con sombras involuntarias
Ayer mi comida no tuvo sabor, fue un rejunte de plásticos y sal.

Esto es un proceso de terremoto mental
Y el temblor le llega a cada uno como a cada quien
A mí me llega subtitulado en un lenguaje fuera de mí
Y lo atravieso enterrando mi mano hábil bajo la piel
¿Cómo predecís tu amanecer?
Irte a la cama y saber que, en tal momento, vas a despertar
Y que suceda,
Pero no entender bien qué.

¿Estás asociado con el tiempo?
¿El tiempo te está usando de aguja?
¿Cuántos minutos entran en tu conciencia?
¿Cuándo termina la tormenta?
¿Cuándo?

Ver en otoño. - 2015 4 16

Hace casi un mes de otoño
Las hojas caen sin real apuro.
No puedo dejarlas sin escritos, aún con la tinta opacándose en un telón resfriado.
Aunque los días terminen cortos y no haya luz que haga de norte,
Ver siempre es verde -en silencio- en otoño.

Porquerías. - 2015 4 16

La gula te devora la administración del hambre.
Está el portero, que hace poco y nada. No tiene demasiadas ganas de trabajar. La del segundo "b" no recuerda la última vez que lo vio de uniforme. No tiene ganas de trabajar. No tiene ganas de pensar. Deja la puerta del edificio abierta, por más que el cartel implora: "Sr/a. Inquilino/a: por seguridad de todos, por favor constatar que la puerta de entrada al edificio quede debidamente cerrada. Atentamente, la Administración".

La Administración no sirve. Administrar existe pero las cúpulas siempre se queman al Sol. 
El portero no quiere trabajar. Y aunque actúe casi como marioneta de las personas que manejan los hilos de tu conciencia, no puede evitar comerse una "h". 

Los inquilinos y los dueños son una ensalada descomunal. Nadie tiene real derecho a algo más allá de lo que convenga un libreto que se escribió en sus ausencias. Y si no fuera porque el portero es el acceso directo a las facturas que nunca revisan y a las cartas que nunca leen, este estaría encerrado, maniatado, encadenado a la caldera. Quemado vivo. 

¿La caldera? No se sabe dónde está. El edificio no tiene sótano. Quizás está en lo alto. Cerca de la terraza técnica. Cerca de las antenas. Cerca del espagueti eléctrico que le da de comer a nuestros ojos.

La gula es un deseo que no existe y se sobreimprime infinitamente. Querer llenar algo que no se llena con lo que pretendemos, llevar al Cuerpo a un estado de inconducibilidad, a una quietud excesivamente físiológica que hace que pensemos más despacio -y menos articuladamente-. 

En el edificio nadie piensa, salvo cuando está roto el ascensor. Ahí, de repente, nos acordamos que estamos vivos. No nos queremos, por eso no nos miramos a los ojos.
La gula es un poco odio al propio Cuerpo. Pero un odio particular, el de querer inmovilizarlo sin matarlo -aunque acercándolo, lenta-sigilosa-rápidamente, hacia su muerte-.

La gula es poner tres adjetivos y buscar el quinto. Ya está. Ya quedó claro. No hace falta seguir.
Gula es seguir sin querer saber dónde se está.