Nuevas "bés". - 2014 12 13



Podés hacer todo bien y te puede salir todo mal.
En un clima nublado desierto de malas intenciones, cualquier amague puede ser una linda lluvia. Una tormenta intensa. Una garúa finita.
El Cielo a veces te engaña, justamente, por estar nublado. Está nublado y no podés ver del todo qué es lo que hay. Cuál es la cara de esa nube que te mira fijo arriba tuyo. Que te guiña un ojo y no te notifica por escrito si está contenta de verte o quiere vomitarte vida. 
El agua es una fuerza que nutre, es vida y también ahoga. Puede ahogar. Puede ahogarte. Te puede ahogar. Sin malas intenciones.

El agua te puede matar.

El agua te puede matar y vos no podrías hacer demasiado al respecto. 
No podés prender un fueguito para que toda esa agua que te invade se evapore en forma rápida.
Tenés que hacer algo con dicha agua, no le podés escapar porque forma parte tuya. Al fuego lo podés expirar en forma inescrupulosa. No podés expirar agua, no es posible.

Te mordés la lengua y mirás hacia arriba. Abrís grandes los ojos y le pedís a las nubes que, si es algo, sea transitorio y no te rompa demasiado la estructura. "Ya está rota, men, tranqui, no hace falta hinchar demasiado". 

El Cielo te mira. Te sonríe y comienza a soplar el Viento. No sabés si la tormenta se va. No sabés si estas nubes fueron tus aliadas. No sabés demasiado porque hay demasiada confluencia de fuerzas. Sabés que, si hubo tormenta, no fue con malas intenciones. El Cielo no podría tener algo en contra de la existencia de una persona en el Mundo. No tendría por qué tenerlo.