MONDOPÓNCH. - 2014 12 16



En el Mundo hay ciertos deslices de la conciencia que te hacen vibrar perceptivamente hacia determinadas direcciones impensadas.
Cosas que no veías y empezás a ver de un día para el otro, casi por arte de magia.
Bueno; es magia.
En el Mundo del Pónch todo el tiempo es "poncho no recibo".
Pero recibir no tiene que ver con un golpe si no con un ademán.
Un ademán que te abre los ojos.
Un ademán que le da movimiento independiente a tu cintura.

Un ademán no alemán, un ademán que además de ademanear a los demás, te ademanea a vos.

Ademán, ademán, ¿los movimientos hacia dónde van?

En el Mondo del Pónch cualquier situación está ideal para hacer un brindis.
Los colores son motivo de festejo y a partir del segundo tono de amarillo pinta el chinchín.
El vidrio es un material al que le cuesta recibir. Recibe de forma intensa, acalorada pero, si se trata de un pequeño chasquido unilateral, puede estallar en mil pedazos.

El Pónch es una dimensión que se abre dentro de otra dimensión. No es paralela; está dentro de esta primera dimensión. Es como una subdimensión que actúa como dimensión.

Dimensioname ésta.