Minutos inesperados para momento inespecífico. - 2014 12 16



Cuando estás entre un momento y otro momento te encontrás con una variable hermosa llamada "tiempo".
El tiempo es muchas cosas; es una herramienta, es un acontecer. Es un amanecer y es envejecer.
Los minutos corren sin demasiada atención. Van ligeros, nadie los apura. 
Van caminando despacio hacia algún lugar; cualquiera. Disfrutan el paisaje y en cualquier momento llegan.
No saben cuándo llegan pero van a saber cuando hayan llegado.
Se van a dar cuenta por cómo les va a estar vibrando la existencia.
Las esperas son un momento para caminar, meditar, volar y también cualquier otra cosa.
Esperar es, para mí, un ejercicio de meditación dirigida hacia tomar conciencia sobre el paso del tiempo. 
Trato de vivir la vida sin apuro. Suelo llegar temprano, me gusta conocer los lugares a los que voy cuando están completamente vacíos. Luego, cuando tales lugares se llenan, puedo rememorar el recuerdo de haber entrado ahí cuando todavía había nadie. O solo las personas a quienes competía estar antes que cualquier otra. 
Las esperas son momentos donde decidimos si nos volvemos insolubles o acuáticos.
Son destellos color beige, amenos, en la conciencia.
Hay esperas que son largas y esperas que son cortas.
Y también está bueno no esperar.
Pero si se decide esperar, también está bueno disfrutar la espera.

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Llego a las ocho.