Malgagma. - 2014 12 1



Las cosas que pasan detrás de bambalinas tienen un olorcito particular.
Es estúpido preocuparte por lo que las personas del Mundo opinen sobre tu existencia.
No porque no deba preocuparte si no porque... ¿para qué?
¿Para qué preocuparte? Mejor responderles con amor. O con humor. O con hamor cínico. Y que se curtan bien curtidos.

Una obra de teatro es una sucesión de momentos representados por cierto elenco de personas. Las personas se van sucediendo en distintos personajes, algunos cambiantes, otros que se desarrollan a lo largo de la obra. Y otros personajes quedan siempre igual.
Quedan siempre igual, varados en un rincón, inmóviles, sin aras de elastizar la conciencia. 
Quedan espantados por un momento que sucedió hace mil años, una vez. Pero para ellos es una eternidad que se repite. Una y otra vez. No fue un momento. Fueron mil. Todo el tiempo. Ahora también. Y así se quedan; congelados, congelados en el tiempo. En el ego de los Tiempos.

Hay que gente "que sí" y gente "que no". Y también están los que "dale".
... Daaaaaale...

La gente que "dale" es muy particular. Está más cerca de los "que sí" pero no deja de tirarte cosas que te hacen pensar "que no". Son una raza particular porque sabés que no les gusta realmente la libertad o le tienen miedo. Sabés que hay preguntas que no se hacen por temor a que se sean respondidas con respuestas que saben y no quieren escuchar. 

Entre tanta negatividad quizás algo bueno es mirarlos con una sonrisa y explicarles que, aunque les guste disfrutar de unas hermosas vacaciones en Villa Culo, la vida es una serie de movimientos bastante lindos. Con personajes que se suceden. Y con otros que quedan siempre estancados en el mismo lugar.