Las series. - 2014 12 20



Hay cierto caracter en el hablar relativo a construir espacios personalizados con palabras.
Construir elementos conversacionales relativos a particularidades personales que se integran en un mismo espacio y tiempo -sea este físico, virtual o ambas-. 
Esos espacios tienen determinadas facilidades. Ensamblan un tejido de confidencialidad y complicidad risueña.
Por un lado acercan existencias. Hacen que la cuestión de vivir sea experimentable a un nivel bastante juguetón.
Te permiten intercalar momentos de rítmica peculiar dentro de cualquier sucesión musical.
Y dentro de esas series conversacionales podés hacer, pueden hacer, podemos hacer la que pinte.
Podés agarrar una persona y decir que, a partir de ese momento, es otra cosa.
Podés agarrar cualquier cosa y tomártela a nivel personal.
Escribir sobre las series es, quizás también, crear una serie nueva.
Siempre se están creando series porque siempre existen líneas de sentido inacabables. Por más que el Mundo acabe.
Este sábado me invita a invitar a una serie que -como la demás- no tiene nombre pero tiene olor a café. Me invita a la horizontalidad y a la sonrisa de siesta.
Una serie de sábado acaba de entrar por mi ventana con la brisa de la lluvia que acaricia la mirada.
La lluvia le pone un sabor especial a cualquier serie. 
El aire de sábado también.