La humelnidad. - 2014 12 26



El techo contesta con ecos.
Humedad es un gran tema.
Y súper penetrante.
El techo es una boca, nos hace caverna la voz.
El techo o la humedad.

La humedad es un tema particular porque no podés escaparle a la presencia de agua en el aire de la misma forma que no podés escaparle al aire.
Podés mirar hacia todos lados y ahí va a estar. Y en los lugares más molestos va a hincar el diente.
La humedad es una reverenda hija de puta pero no tiene la culpa. Ella no tiene la culpa de ser así.
Quizás es un ejercicio preparatorio.
Algún día toda nuestra existencia terrenal se verá sumergida en una fina capa de agua; digamos, en partes casi iguales de agua y aire. Para ese momento vamos a tener que haber desarrollado ciertas habilidades. Como mínimo haber entendido cómo respirar aire sin aspirarse una línea de humedad.
La humedad te persigue en forma lenta y segura.
Te mira con indiferencia y te dice que, hagas lo que hagas, va a llegar. Ahí viene. Ahí sube. Ahí llega. Ahí se te mete en la esquina infinita de los huesos.

La humedad no tiene techo. Querés hacer de cuenta que termina y ahí se evapora, la muy puta, a la existencia, para regenerar el ciclo. Se va al aire nuevamente, solo para volver a hinchar ovarios y pelotas. 

La humedad no tiene techo.
Este día es demasiado húmedo para cualquier cosa que involucre fuego.