El desliz de la piripitonga. - 2014 12 3



Érase una vez, durante el reinado de Monseñor Blómb del Condado de la Súper-Piripitonga, una historia que empieza así:

Los duentes con bonete son imprescindibles. Nunca vi un duende sin bonete. El bonete es parte del duende y el duende es parte del bonete. Es como si vinieran así de fábrica. No es que el bonete es enroscable o atornillable o pegable. El duende es con el bonete. El bonete y el duende son.

... ¿Y si cuento una historia adentro de un cuento y digo que esta es real pero el cuento no? ¿Qué pasa con la superficie de contacto entre el Mundo y lo fantástico?

¿Qué es rozar, con el cursor del mouse, algo significable o asimilable a un equívoco? Un equívoco que no es "me equivoco". Es "un equívoco" porque se produce de manera impersonal. No es con vos ni con él ni con ella ni conmigo ni con los demás.

Lo fantástico se desprende de lo Real en sentido de querer decirlo de otra manera. Una manera distinta, algo juguetona. Lo fantástico tampoco es necesariamente fantasioso. O son cosas distintas. Lo fantasioso queda, quizás, más relegado al Mundo de la conciencia (por más que sea realizable en lo Real). Lo fantástico es una superposición elaborada dentro de lo Real que está compuesta por el mismo de manera realzada. Le salen "cosos" del "cosito" y esos "cosos" son de distintos colores que son parte intrínseca a la textura del Real que le compete. Ese "le salen" y ese "que son parte" son un desliz, una forma de probar que el Cuerpo es Mundo. Que Cuerpo y Mundo son.